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AXEL HÜTTE (PRIMERA PARTE). EL RETORNO DEL PAISAJE ROMÁNTICO… DE VERDAD

Tomada de http://www.elpais.com/recorte/20080911elpepucul_18/XLCO/Ies/Gomera.jpg

 

La Gomera. 

 

 

Vetlebreen (Norway) (2000),

Tomada de http://www.jano.es/jano/ctl_servlet?_f=303&iditem=2321&idtabla=4

 

 

En la actualidad y hasta noviembre se puede ver en la Sede de Telefónica (Metro Gran Vía), una exposición del fotógrafo alemán Axel Hütte.

Su obra (fotografías de un tamaño gigantesco y una perfección formal y detallismo extraordinarios) recoge la idea del paisaje romántico que, en la propia Alemania, se inició durante el principio del siglo XIX.

Pero, ¡cuidado!, la palabra romántico ha ido variando poco a poco de significación y no estaría de más explicar lo que significaba entonces, que no tiene nada que ver con la actualidad.

En nuestros días, y acaso por la influencia del cine americano y cierto tipo de novela, ¿qué entendemos por romanticismo?: ¿el amor?, ¿una música suave que pone banda sonora a un atardecer lleno de tonos rosas en donde una pareja se mira lánguidamente a los ojos y se toma de las manos mientras destila miel y dulces olores florales?

Byron, Delacroix o Friedrich habrían casi vomitado ante esta escena; les habría parecido cursi, un verdadero horror florido. Pues ellos entendían el romanticismo como el culto a las pasiones, las emociones fuertes, la tragedia. Nada más romántico que una matanza de mujeres (La Muerte de Sardanápalo, Delacroix), la sexualidad de las bañistas de Ingres, el combate de tigres, la tragedia de unos Naúfragos de Gericault, la terrible belleza de un cementerio en la tormenta… y mil cosas más que, a nosotros, no nos parecen nada románticas.

 

Lo mismo ocurre con el paisaje. Lo que nosotros entendemos como romántico se llamaba entonces pintoresco, un término que se había generado en la Inglaterra del XVIII y retomado en el rococó francés o los cartones para tapices de Goya. Una Naturaleza amable, variada y llena de encantadores detalles de tonos pastel, luces melancólicas, brumosos fondos y tiernos caminillos que nos apetecería recorrer para internarnos en el bosque en medio del cual habría una praderita cruzada por suaves riachuelos y alfombrada de diminutas flores. Algo parecido a esto

 

Gainsborough

Tomada de http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/1/11/GAINSBOROUGH_River_Landscape.jpg/800px-GAINSBOROUGH_River_Landscape.jpg

 

 

 

 Como se ve esta Naturaleza pintoresca es, en el fondo, aristocrática y conservadora y está al servicio de las clases altas. En ella no se sufren los fuertes cambios meteorológicos o las numerosas incomodidades de la vida campestre. Es una naturaleza para gozar plácidamente, como es evidente en los cartones para tapices de Goya es donde sería imposible que existieran mosquitos, cardos emboscados ni, mucho menos, lobos hambrientos.

 

Tomada de http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/9/99/El_baile_a_orillas_del_Manzanares.jpg/650px-El_baile_a_orillas_del_Manzanares.jpg

 

Frente a ella, el movimiento romántico propone una nueva forma de mirar las cosas a través de lo emocional. La Naturaleza debe ser algo poderoso, capaz de transmitir fuertes pasiones. Un lugar para la tragedia o los héroes.

Quizás el pintor que mejor reflejaría esta nueva forma de entender el mundo será Friedrich, un pintor alemán que conseguirá plasmar todas las fuerzas telúricas, y el viento, el frío, la soledad o el propio miedo en sus paisajes, Pues estos son excusas para volcar sus sentimientos

 

 

 

Friedrich (AlteMuseum, Berlin)

 

Este será llamado el paisaje sublime, el verdaderamente romántico. Basándose en las ideas de Kart, Burke desarrollará toda una nueva teoría en donde el concepto clave será, aquello que nos atrae a la vez que nos rechaza, nos place pero nos da terror. Una belleza horrible, como dirá el propio autor, algo que supera nuestra capacidad mental y física (Burke), que por grande, masivo o misterioso, no podemos pensar o reducir a conceptos, sino simplemente sentirlo. lo sublime; esto es, produce la emoción más fuerte que la mente es capaz de sentir.

 

 

Friedrich

Tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Caspar_David_Friedrich

 

 

Y esta es la tradición que retoma Axel Hütte en sus fotografías de un tamaño gigantesco, que casi nos envuelven. La elección de los lugares será muy significativa, y no buscará la belleza tradicional sino aquellas geografías que nos acercan al misterio (mares, montañas semiveladas por la niebla)

 

 

Tomada de http://www.comunicacion-cultural.com/archivos/2006/04/axel_huette.html

 

 

http://www.elpais.com/articulo/arte/sensibilidad/paisaje/elpbabart/20040131elpbabart_1/Tes

 

Otras veces nos sitúan en el centro mismo de lo estéril y antihumano (desiertos, volcanes)

 

http://www.elpais.com/recorte/20080911elpepucul_20/XLCO/Ies/Nuevo_Mexico_EE_UU.jpg

 

O, por el contrario, nos rodea de selvas tropicales impenetrables y pantanos llenos de ocultos peligros

 

 

 

Tomado de http://w3art.es/weblog_archivos/000666.php

 

Tomado de

http://www.elpais.com/recorte/20080911elpepucul_21/XLCO/Ies/20080911elpepucul_21.jpg

 

Junto al tema (en donde el hombre ha desaparecido y solo queda la naturaleza en bruto, con toda su belleza pero también su terrorífica presencia), el autor refuerza la potencia de sus imágenes con el punto de vista elegido (picados, contrapicados) y la composición (que a veces se vuelve claustrofóbica, otras veces excesivamente abierta, con un cielo que ocupa la mitad de la foto), que suele reforzar el carácter masivo, antihumano, de las imágenes, que nos devuelven a un estadio anterior, aquel que debía tener el hombre antes que la burbuja protectora de la naturaleza se hubiera inventado para nuestra tranquilidad.

¿De verdad que se podría encontrar la felicidad en un paisaje como éste?

 

http://www.fcmanrique.org/expoDetalle.php?idExposicion=21&fl=1

 

Como dice Cristóbal Álvarez Teruel para Axel Hütte, lo sublime no sólo se relaciona con la presencia de lo grandioso y extrahumano, sino también con un cierto sentimiento de dolor, espectáculo y peligro: Lo sublime, por consiguiente, comporta una complacencia ambigua y extraña: se trata de un cierto "horror delicioso". La obra del alemán no produce un horror, pero sí que está cerca de ese sentimiento de pequeñez humana y de expectación ante los paisajes que presenta. No hay diálogo entre el espectador y las fotografías, hay contemplación y descubrimiento..

Tomado de http://ochopuntouno.blogspot.com/2008/02/axel-hte.html

 

Si quieres saber más puedes encontrar una entrevista con en el autor en:

http://salonkritik.net/08-09/2008/09/axel_huette_la_naturaleza_irre.php (Entrevista)

 

Vicente Camarasa

 

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gravatar.comCris Xococrispip!

Me encanta este artículo!!!!
Y el romanticismo es...ALUCINANTE...Esa mezcla de grandiosidad,terror,belleza...Me encanta!!!Y sé de alguien a quien también,verdad Lau???

Fecha: 24/09/2008 12:25.


gravatar.comLaura

Amo los cuadros de Friedrich, a veces parece que son autorretratos mios. Mi preferido es "Caminante frente a un mar de nubes", es increíble cuanto me identifico con él.
El artículo esta fantástico, me encanta. El verdadero espíritu romántico es algo que pocas personas logran comprender del todo, y es una verdadera lástima, no tienen ni idea de todos los sentimientos y emociones que podrían experimentar si se parasen un poco a pensar de verdad y a disfrutar un mínimo de su vida.

Fecha: 25/09/2008 15:03.


gravatar.comCarlos Albalá

Me ha gustado mucho este articulo y tu blog.
Te invito a los mios.
www.espaciosintitulo.blogspot.com
www.fondoformayviceversa.wordpress.com
un saludo

Fecha: 12/10/2008 23:33.


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