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ALCALÁ DE HENARES. UN TEATRO DE CUATRO SIGLOS DE HISTORIA

 

En la misma plaza de Cervantes, bajo los soportales que constituyeron el final de la ciudad hasta que Cisneros decidiera crear su Universidad, se produjo una verdadera sorpresa, no ha muchos años.

En lo que todos los alcalaínos recordaban como cine, tras muchos años de estar cerrado, un grupo de arqueólogo descubrieron un teatro único que había sido, patio de vecinos primero, corral de comedias en el XVII, y más tarde teatro romántico antes de convertirse en cine.

El problema se planteó a la hora de restaurarlo. ¿Con qué periodo quedarse? La solución la encontró Peridis (alguno lo conocerá más por sus chistes gráficos o su programa de románico pero es un excelente arquitecto). Con una actuación que tiene algo de magia logró que el recinto conservara toda su memoria, dejando elementos de todos los periodos con una sensibilidad increíble para unificarlo todo en un ambiente magistral.

 

De todo ello (claro) a mi lo que más me fascinó fue el corral de comedias del siglo XVII. De él se conserva el suelo empedrado en donde se colocaban los mosqueteros (las clases más bajas, quizás en la época el joven Quevedo estudiante), el pozo y una parte del escenario. Ahora han colocado en él una de las máquinas de efectos especiales que usó tanto el barroco. Esa especie de rollo blanco (de lienzo) movido por una manivela, conseguía un perfecto sonido de viento

 

 

 

General

 

Detrás de las puertas que están bajo el escenario se encontraba la tramoya de la que aún se conservan un juego de poleas para hacer volar a los personajes por el cielo del teatro, y otra máquina, esta vez de tormenta de granizo. Es el tonel, que está lleno de piedras, y al girarlo el sonido es idéntico a la tormenta que tuvimos hace un tiempo.

 

Máquinaria en parte baja

 

Pero aún hay más, y en la parte trasera del espacio, se encontraba la cazuela. El lugar destinado a las mujeres. Imaginaros. Ellas vestidas con sus enormes guardainfantes (como los de las Meninas), recolocadas por un llamado empujador. Desde allí ellas miraban la obra y lo que no era teatro, e intentaban ligar tirándole frutos secos y frutas escarchadas a los galanes del piso bajo. Como no podía salir de allí (y como tampoco había servicio de mujeres en los edificios públicos), ¿os imagináis cómo hacían sus necesidades? Sólo os doy dos pistas: el suelo de la cazuela estaba agujereado y los mosqueteros de abajo (por eso les llamaban así) nunca se quitan el sombrero.

 

La cazuela

 

Un piso más arriba comenzaban los secretos. Conducidos por pasillos como los que podéis ver en esta foto

 

Galería superior hacia aposentos

 

se llegaba a los aposentos. Estos eran habitaciones cerradas (y normalmente protegidas por celosías) en donde se escondían las personas principales que querían ver sin ser vistos.

 

Aposentos

 

Como veis toda una (nueva) excursión al siglo de oro que nos regala Alcalá y, lo que es más raro, aún se encuentra en funcionamiento, siendo utilizada muy a menudo para representar teatro barroco

 

Si queréis saber más sobre los corrales de comedias, Pérez Reverte los describe maravillosamente en el primer libro del Capitán Alatriste. De una manera más sencilla yo también intenté hacerlo en el Señor del Biombo.

 

También podéis saber más cosas en

http://www.corraldealcala.com

 

http://aix1.uottawa.ca/%7Ejmruano/Corral.html (Sobre el Corral del Príncipe en Madrid. Su reconstrucción en 3D de lo que fuera el edificio barroco)

 

Vicente Camarasa

 

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