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TRES TRISTES TIGRES O LOS VASOS COMUNICANTES

Trescientos treinta y tres saltamontes recogidos entre las sábanas, tal vez jugando con los ácaros, columpiándose entre motas de polvo y dermis residuales. Treinta y tres retratos de Cristo flotando en la bañera de Mr Huang a quien le gustan sobre todo los remolinos de coronas de espinas y el efecto a licor de la sangre fotografiada, tal vez policromada, sobre la espuma y sales de baño. Treinta pandilleros gritando como descosidos al salir del billar, se parecen a Drella, con su peluca romántica de un platino intenso y sus ansias de exhibir aquellas atrocidades que sepultaron literariamente a Ballard; trece ancianos, tal vez venerables, criando sustancias cromáticas en la unidad de cuidados paliativos, algunos incluso respiran aires de este mundo, por el televisor una corrida de toros se superpone a la última operación de Orlan, se trata de un gesto barroco; su cabeza guillotinada sonríe como Alice Cooper sobre la mesa del quirófano. Tres amantis religiosas se devoran mutuamente en el psiquiátrico donde permanece internada Nadja; André Bretón se murió pensando en la recreación que hizo de ella y de sí mismo, tal vez sea el fantasma de Nadja quien ha devorado al fontanero de "Los vasos comunicantes". Cero con treinta y tres mililitros de mi sangre como prueba de que aún estoy vivo, que mis glóbulos rojos y blancos siguen interaccionando en el plasma, circulando a través de la vía, crónicas de una analítica. Cero cero con treinta y tres período....

 

Texto y fotografía: Miguel Ángel Sánchez García

14/10/2008 02:49. sdelbiombo #. NUESTRAS OBRAS

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