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LOS PRESEPI NAPOLITANOS ORIGEN, FIGURAS Y ESCENARIOS

Presepi en Santa María in Via Latta. Roma

 

En Nápoles, hacia la mitad del Quinientos, con el abandono del simbolismo medieval, nace el Belén moderno. La tradición atribuye el mérito a San Cayetano de Thinee, que construyó en 1534 en el oratorio de Santa Maria de la Stalletta, en el Hospital de los Incurables, un gran Nacimiento con figuras de madera fijas vestidas según la costumbre de la época. Bajo esta huella a lo largo del Quinientos se realizaron numerosos belenes en las iglesias y monasterios, pero habrá que esperar hasta el siguiente siglo para afirmarse en los belenes móviles con figuras articuladas, cuyo primer ejemplo fue el realizado por los padres Escolapios en la navidad de 1627.

Ya en el siglo XVIII cuando se popularicen en el Reino de Nápoles.(Presepi)

Primero serán las iglesias y muy pronto los palacios en donde los nobles llegarán a rivalizar por la riqueza de sus presepi, encargando a afamados artistas su creación (Guiseppe Sanmartino, Francesco Celebrano, Lorenzo Mosca o los hermanos Vasallo), llegándose a arruinar incluso.


En el setecientos se produce una verdadera fiebre del belén en Nápoles que contagiara a todos.

El mismo Carlos III (por entonces rey de las Dos Sicilias) , apasionado de la mecánica y hábil en los trabajos manuales, realizará personalmente ayudado por arquitectos y escenógrafos de la corte, el aparato escénico del Nacimiento en los salones reales mientras que la reina María Amalia, realizara las figuras con telas con diseños minúsculos tejidas en exclusiva para este fin en las fabricas reales de S. Leucio. Los nobles y ricos burgueses no quieren ser menos y realizan también en sus palacios belenes fastuosos. Los belenes más bonitos reciben la visita del Rey y también el pueblo es admitido dentro de las casas patricias para admirar estos nacimientos.

 

Las figuras (pastori)

 

 

Terciana. Belén del Príncipe

 

Solían tener un tamaño de 30-35 cm (terciana), aunque existían cambios en su escala según la cercanía o lejanía del espectador. Se elaboraban por medio de un armazón de alambre forrado de estopa al que se acoplaban las extremidades (habitualmente articuladas) 

 

 

Armazón figura. Belén del principe

 

Las testinas en madera o terracota (testinas: cabezas, cuello y pecho) se policromaban y se colocaban postizos de cristal (es habitual en los belenes unitarios encontrar la posición de las manos repetidas en un mismo gesto que pueda adecuarse a distintas acciones: señalar, coger objetos, hacer gestos elocuentes...).

 

 

Estas figuras se vestían y se adornaban con numerosos accesorios (finimenti: pendientes, sombreros, báculos, pequeños objetos en miniatura...).

 

 

Finimenti. Belén del príncipe


 

Los animales más grandes son todos de terracota, madera o cera, siendo también de este último material policromado los alimentos. (El gusto por todos estos elementos podría relacionarse con la cada vez más importante pintura de género, especialmente de naturaleza muerta)

 

 

Belén del príncipe

 

Los escenarios.

En relación con la estética del barroco efímero, las escenografías teatrales y los cuadros de paisajes (en especial de las ruinas recién descubiertas de Pompeya y Herculano), el presepe tiene muy en cuenta la escenografía.

Presepe en El Carmine. Nápoles

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Ésta actúa de una doble manera. Por un lado se crea una imagen unitaria y de visión frontal de todo el conjunto, mientras que dentro de ella se generan espacios concretos que han de ser observados desde diferentes puntos de vista, obligando al espectador al desplazamiento. Suelen ser estos últimos perspectivas en diagonal, en general bastante aceleradas a base del tamaño de casas y figuras que provocan fuertes líneas de fuga, y que culminan en paneles pintados.


  

Entre los escenarios se encuentran los de carácter natural (cuevas, montículos, ríos y cascadas, golfo de Nápoles, el eterno Vesubio que suele aparecer en el fondo...Al contrario de lo que será el siciliano, abundarán los paisajes tormentosos), junto a otros arquitectónicos por completo alejados de la época histórica y artística de Belén en el I siglo d C. (curiosamente, y al contrario del belén popular español, no aparecerá nunca la arquitectura de casa cúbicas y encaladas típicas de la zona, como tampoco se recreará el paisaje desértico ni siquiera el clima de invierno apareciendo a menudo flores, árboles con hojas en pleno invierno).

Presepe Museo de Artes Decorativas. Madrid


En un culto a la ruina (típico del rococó) se funden restos de arquitecturas de distintos periodos (desde la ruina griega o romana, al románico, el gótico o el barroco dieciochesco, pasando por la típica arquitectura popular de casas apiñadas y en pendiente de los antiguos burgos medievales, llenas escalinatas, callejuelas, porches y terrazas con flores, gatos...).

 

Su material suele ser madera policromada a la que pueden unirse elementos naturales (parras, ramas de árboles...), utilizando la pintura para crear fondos y falsas perspectivas (ríos y cascadas, Vesubio, mar, interior de las casas....), en una unión de artes tan típicamente barroca.

Es habitual la aparición del escaparate (como era también típico en el ámbito conventual hispano) que convierte al belén en una escena fija y transportable

 

 

Para ver la segunda parte: temas y estética

 

Vicente Camarasa

22/12/2008 09:33. sdelbiombo #. Belenes

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