LAS RELIQUIAS BARROCAS. ENTRE LA PROPAGANDA. LA RELIGIOSIDAD Y EL MORBO

Cuerpo incorrupto en San Francesco in Ripa
Sólo durante algunos momentos de la Edad Media las reliquias de santos y mártires lograron tal importancia como en la época barroca, especialmente en Roma como capital del Catolicismo. Varias causas motivaron esta verdadera fiebre que aún perdura en la ciudad italiana
Cráneo de San Valentín en Santa María in Cosmedin
Por una parte debemos recordar que nos encontramos en pleno cisma. Lutero y más tarde Calvino se habían separado de la iglesia católica y negado mucho de sus sacramentos y liturgias, entre ellos, el culto a las reliquias, pues se consideraba una verdadera idolatría rezar ante unos huesos (en su mayoría falsos) en vez que al verdadero Dios.
San Silvestre
Por tanto las reliquias serán uno de los frentes de batalla de la Iglesia contrarreformista, igual que lo pudieron ser los apoyos a la pintura y la escultura de las iglesias, la exaltación de la confesión o de la eucaristía, del culto a la Virgen o los santos… Una batalla ideológica en la que la iglesia católica reafirmaba sus señas de identidad frente a los reformistas y reutilizaba el arte de una forma sentimental y emotiva que consiguiera atraer a los fieles de una manera intuitiva, sin grandes cuestiones teológicas ni discursos. Es el juego de los sentidos y las emociones que caracterizará todo el arte barroco que está comenzando en estos momentos, en gran parte impulsado por el Concilio de Trento.
Cráneo de San Juan Bautista en San Silvestro
Por otra parte, un descubrimiento casual y un posterior libro serán también los causantes de este culto renovado a las reliquias. En 1578, un derrumbamiento de tierra en la Via Salaria dejó paso libre a las catacumbas de Priscila y maravilló a un niño, que poco después comenzaría a explorarlas. Era Bosio, que en los 36 años siguientes llegó a descubrir más de treinta cementerios del cristianismo primitivo y comenzó a escribir una obra (terminada por Severano), que se publicaría en 1634: la Roma Subterránea.
El libro fue un verdadero éxito para la época y generó toda una fiebre por la búsqueda de reliquias de santos y mártires que apuntalaran la fe y aumentaran los peregrinaciones.
Relicario de Santa Inés en Santa Agnesse in Agone
Para hacernos una idea del fenómeno, sólo sería necesario citar que en el nuevo Vaticano que se reconstruía desde el siglo XVI, Bernini tomó cuatro de las grandes reliquias para colocarlas en los cuatro machones de la cúpula: el velo de la Verónica, la cruz de san Andrés, la lanza de Longinos…
San Longinos. Escultura de Bernini en el Vaticano.
Muchas de las iglesias construidas o reconstruidas en este momento fueron fruto de estas reliquias encontradas como Santa Susana en el Trastevere (de la que se descubrió su cuerpo incorrupto que se muestra, como otros tantos, con una cubierta de cera sobre la piel y vestido, tan inquietantes, en numerosas iglesias romanas) Santa Práxedes, San Agnese in Agone, Santa Bibiana…
Cuerpo incorrupto de San Benedetto mártir en San Apolinar
Junto a todas estas reliquias de las catacumbas, podemos encontrar en la ciudad muchas otras que se custodiaban desde los primeros siglos del cristianismo, fruto de las investigaciones de Santa Helena (la madre de Constantino) que ya comentamos hace un tiempo en un artículo sobre la Vera Cruz.
http://sdelbiombo.blogia.com/2009/040301-la-historia-de-la-vera-cruz.php
Las famosas cadenas de San Pedro en San Pietro in Vincoli
Relicario de Santo Tomás en Santa María Maggiore
Relicario de la Santa Espina. Santa María Maggiore
Cabello de la Virgen María en Santa María Maggiore
Uno de los relicarios más famosos de Roma, en la Santa Escala (la imagen se pretende pintada por la propia divinidad, akeropita". A ella se llega por los 28 escalones que, de acuerdo con la tradición, son los escalones que ascendían hacia el pretorio de Pilato en Jerusalén, subidas por Jesúsr durante su Pasión)
Para saber más
http://es.catholic.net/turismoreligioso/662/1202/articulo.php?id=6954 (localización de las reliquias de la Pasión de Cristo)
http://perso.wanadoo.es/estudioateo/documentos/reliquias.htm (desde el punto de vista ateo, una relación de las más sorprendentes reliquias)
Vicente Camarasa
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Hace tiempo que no me paso por allí, pero en la Iglesia de San Antón, en la calle Hortaleza (en las escuelas Pias) está también San Valentin (¿cuántos habrá?), justo debajo de la última comunión de San José de Calasanz, de Goya.
Y otras impresionantes, en pleno centro de Zaragoza (las últimas que he visto), en una necrópolis paleocristiana convertida en capilla, que conserva la estructura inicial y un par de sarcófagos, además de las reliquias de las Santas Masas (que según me explicaron, es la mezcla de las cenizas de los santos, que cristalizan y se unen o algo así) además de restos de Santa Engracia y otros mártires.
Y otra reliquia, esta en París, un lignum crucis, que está en la iglesia de los hermanos cruzados (muy cerquita del pompidou, en el forum de les Halles), traida por Santa Helena de uno de sus viajes. Está dentro de un cofre, y obviamente no se puede ver (no como en Liébana, que la gente la babosea a placer... que supongo que es para lo que sirven las reliquias), pero aún la siguen rindiendo culto, todos los viernes, y según el ritual ortodoxo.
Fecha: 09/09/2009 10:04.














