Facebook Twitter Google +1     Admin

ANÁLISIS Y COMENTARIO DE LA VENUS DEL ESPEJO. VELÁZQUEZ

Tema. Nos encontramos ante un cuadro mitológico protagonizado por Venus que, recostada, se observa en un espejo sujeto por Cupido (el dios del amor). La interpretación tradicional de la escena es la del amor (Cupido) que se encuentra encadenado (por unas suaves cintas) a la belleza (Venus). Como ya era tradicional, el tema es una excusa para la creación de un desnudo femenino.

Técnica y soporte: óleo sobre lienzo, como es natural en la época.

Composición. La escena se crea a través de la suave curva ascendente que crea la Venus (reforzada por paralelas a la misma creadas por las sábanas). Dicha línea culmina en su cabeza que, gracias a la mirada, nos conduce a la zona izquierda en donde el espejo y el Cupido generan ritmos ascendentes sobre el fondo cálido.

Línea y color. Predomina claramente el color sobre la línea gracias a la pincelada suelta. Entre las líneas destacan las curvas suaves que cargan de sensualidad la escena, lo cual es reforzado por los tonos cálidos (carnaciones, rojo del cortinaje...) que destacan sobre otros tonos más neutros de sábanas y fondo amarronado, intentando crear un ambiente sosegado conseguido a través de tonos suaves, sin excesiva saturación.


Luz. Existe un claro foco de luz procedente de la izquierda que ilumina suavemente la escena. Su carácter es representativo, sin demasiada intensidad, buscando ante todo destacar los volúmenes y remarcar las distintas texturas.

Perspectiva. El espacio (no excesivamente profundo) se desarrolla en diagonal (por medio de la mirada de la Venus) gracias a los sucesivos planos en profundidad (cama, Venus, espejo, Cupido, cortinaje), unificándose así todos las zonas importantes del cuadro.

Figuras. Son proporcionadas y con una clara tendencia a la idealización. Sin excesiva expresividad se busca, ente todo, la sensualidad conseguida por medio de las posturas relajadas y el exquisito tratamiento de las texturas (desde las de las sábanas o el lazo a las alas o las distintas carnaciones).

COMENTARIO

Tanto por el tema como (sobre todo) la técnica y la carga de sensualidad nos acercan al mundo del barroco, en donde se busca convencer a través de los sentidos (de ahí la importancia concedida a las texturas). Por otra parte, la composición tan sumamente elaborada (pese a su aparente sencillez) que renuncia a la movilidad, el uso de la pincelada suelta de tal calidad o la aparición del espejo son muy habituales en Velázquez que aquí consigue una de sus más altos logros.

Nos encontramos ya en su fase más madura (pocos años anterior a las Meninas o las Hilanderas) en donde domina por completo todos los recursos técnicos, ya abandonado el tenebrismo de su primera etapa sevillana, así como elaborando una pincelada más suelta y una paleta de tonos más delicados, con especial atención al espacio y a las texturas.

Ya como pintor reconocido, y con la misión de adquirir obras y pintores para su mecenas (Felipe IV), Velázquez viajará por segunda vez a Italia, y ya no para aprender (como ocurrió en el primero), sino como comprador de antigüedades (ya reales, ya en vaciados), una de las cuales tiene una clara influencia en este cuadro, el hermafrodita desnudo


Durante su larga estancia pudo entonces codearse con los artistas más prestigiosos de Europa e, incluso, recibir recargos de importantes personalidades (el Papa Inocencio X), llegando a exponer en el Panteón, lo cual estaba reservado a un grupo sumamente reducido.

Inocencio X por Velázquez

Todo este ambiente refinado y culto que le rodea es importante para comprender la propia temática del cuadro (un desnudo) muy raro en la pintura española y único en la obra de Velázquez, casi por completo volcado en el retrato y la pintura de historia (Las Lanzas) y religiosa. Junto a ello, el propio conocimiento de otros autores estimula el pincel de Velázquez, que busca un reconocimiento entre los más grandes (Curiosamente, Velázquez no suele firmar sus cuadros españoles, mientras que sí lo hará con los realizados en Italia).

Además de lo dicho, es evidente la influencia que tendrá en esta obra (así como en gran parte de su trayectoria) de la pintura veneciana que ya conocía en Madrid gracias a las excelentes colecciones regias. Tanto por el tema como por la técnica esta obra se vincula con las pinturas mitológicas de Tiziano (Venus de Urbino, Venus y el Amor, Danae recibiendo la lluvia de oro...) que había conseguido renovar el género del desnudo, dotándolo de una mayor sensualidad gracias a la pincelada suelta y el uso del color.

Venus y Cupido. Tiziano

A todo ello Velázquez añadirá su típica visión barroca con un elemento arquetípico, el espejo. Al igual que en las Meninas, su inclusión puede cambiar todo el sentido de la obra, generando una serie de interrogantes (¿por qué aparece tan difuminada su cara en él? ¿verdaderamente reflejaría la cara?...) que ha generado una serie de hipótesis de los historiadores aún no aclaradas (Incluso parece que la modelo de Venus existió realmente y fue madre de un hijo ilegítimo del propio pintor que la había conocido en Italia).

Por último, el cuadro influirá en obras posteriores, especialmente en Goya y Manet que siguen la línea iniciada por Tiziano.

La Olimpia. Manet

 

Imágenes tomadas de wikipedia

 

TODOS NUESTROS POST SOBRE VELÁZQUEZ

09/03/2015 17:29. sdelbiombo #. Velázquez

Comentarios > Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris