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RESTAURACIÓN: ¿MEJORAR O FALSIFICAR?

Factores tales como la luz, la temperatura y la humedad del aire son decisivos en lo que a la conservación de los cuadros se refiere. De esta forma, el más leve cambio en alguno de éstos (unido al inevitable transcurso del tiempo) puede provocar una serie de daños que se distinguen en función de su gravedad.

Los más elementales consisten en unas líneas oscura que se intersectan y forman el denominado craquelé; el amarilleamieto y los ya conocidos arrepentimientos o cambios realizados por el propio autor visibles con el paso de los años y tan habituales en obras de Velázquez.

Sin embargo, lo que más afecta a un cuadro son los agrietamientos y las resquebrajaduras (provocadas habitualmente por cambios bruscos de temperatura ), consistentes en gránulos que al fracturarse conllevan pérdida de parte de la pintura. Así, no es de extrañar que tanto museos como galerías de arte se preocupen especialmente por estos aspectos, tratando de fomentar que sus cuadros se encuentren en una atmósfera lo más estable posible.

Agrietamientos

Pero, desgraciadamente, y a pesar de todos los cuidados, la aparición de algún desperfecto en las pinturas se hace inevitable y es en ese momento donde aparece el proceso de la RESTAURACIÓN, no obstante,¿en alguna ocasión nos hemos planteado en qué consiste realmente?

Se trata de un proceso complejo donde no sólo intervienen los propios restauradores sino también historiadores del arte y expertos de otras disciplinas como la arqueología.

Si bien a lo largo de la Historia se ha utilizado un proceso similar, será durante cierto periodo(siglos XIX y XX) cuando las ciencias cobren especial importancia en los métodos llevados a cabo, pudiendo citar como ejemplos significativos Pasteur y el laboratorio, la óptica( con el empleo de lupas y microscopios) y el descubrimiento( por Röntgen) de los rayos X y los rayos ultravioleta( descubiertos en 1913) muy útiles a la hora de conocer el proceso de elaboración del cuadro, estado del barniz, modificaciones realizadas...

 

Velázquez, Radiografía Santa Casilda. Se pueden ver, abajo, las distintas posiciones que tuvieron las manos

 

Tras un buen análisis (de daños, causas, pigmentos, aglutinante...) se puede comenzar con la restauración en sí, la cual incluirá procesos  como la eliminación del barniz( tan frecuente hasta el siglo XIX), reentelado (para el soporte) y por último los retoques del cuadro(rellenando los espacios vacíos con rayas o puntos para no confundir
con la parte original).

Aunque como he mencionado el proceso ha sido parecido durante toda la Historia (pues la preocupación por el mantenimiento de las obras data de Grecia y Roma) lo cierto es que los métodos (o las técnicas) sí han experimentado ligeras variaciones según la época y debido a motivos religiosos o socioculturales, cuestión que nos lleva a plantearnos

¿HASTA QUÉ PUNTO ES ÉTICO UNA RESTAURACIÓN?

Por un lado hay quienes afirman que el hecho de restaurar una obra no supone pérdida de identidad para el autor y la obra, y lo consideran una ventaja o beneficio para la comprensión de la obra. En el polo opuesto nos encontramos con aquellos que apuestan por ser fieles a la historia, optando por mantener el original (en el estado en que se encuentre) y adjuntar una copia con las modificaciones que se podría hacer en caso de una restauración.

En lo que a mí respecta, me resulta bastante complicado decantarme por una u otra postura ( pues hay argumentos tan válidos para defender tanto una postura como otra) y es que considero tan importantes tanto al autor de la obra como al espectador (éste es, diría yo, inclusive una parte esencial de la misma), además si no se hubiesen" arreglado" muchas de las obras no hubiesen podido llegar hasta nosotros, pero ¿para vosotros quién es más importante y, sobre todo, a quién debemos más respeto, siempre teniendo en cuenta que ya no podemos "ofender" el sentimiento del autor , o al que contempla la obra?

Espero vuestras respuestas y sugerencias....., y mientras os lo pensáis mirad estas dos fotos. La Capilla Sixtina de Miguel Ángel (su Juicio Final) antes y después de la restauración

 

 

 

Mar San Segundo

15/07/2008 20:14. sdelbiombo #. Técnicas

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sdelbiombo

gravatar.comCayetana

Me ha parecido muy interesante este artículo y la polémica que se plantea. Es verdad que hay restauraciones que son exquisitas y lo único que hacen es "limpiar" el cuadro como hicieron con el Inocencio X de Velázquez y otras en las que sería mejor que no lo hubieran tocado como con el Caballero de la Mano en el Pecho.

Fecha: 16/07/2008 09:18.


gravatar.comCris Xococrispip

Muy bien el artículo, Mar!
Yo prefiero la restauración , simplemente porque, de no ser por ella, cómo habríamos podido llegar a conocer muchos de los cuadros que hoy vemos en los museos??Pero se debe restaurar siempre y cuando se mantenga la luz y el color que el autor utilizó...

Fecha: 18/07/2008 17:15.


gravatar.comAlba

Yo venía a defender a capa y espada a la restauración, ya que pretendo dedicarme a ello tras acabar carreras varias, si todo va bien. Pero, la verdad, después de leer lo de dejar la obra tal y como está, y poner al lado copias de cómo quedaría con las pertinentes restauraciónes, me he quedado un poco descolocada. No obstante, seguiré con mi propósito inicial.

Restauración. No me imagino cómo sería la vida de un historiador del arte (o proyecto de) sin la restauración. Es más, es apasionante estudiar los fallos y aciertos de los restauradores que han ido recomponiendo las obras a lo largo de los siglos.

El discóbolo, por ejemplo. Una de sus copias, la del Vaticano, la que aparece en el libro de Historia del Arte de 2º Bach. (si seguis usando el de ECIR con el "¿cuándo te casas?" de Gauguin en la portada) tiene la cabeza mirando ligeramente hacia vuestra derecha. Bien, pues esa cabeza es restaurada, no es la real. La postura verdadera, según el profesor Elvira Barba, es la del discóbolo Lancellotti, que mira completamente hacia la izquierda. Pero esto, obviamente, es discutido por otros autores. Y lo mismo pasa con otras muchísimas obras de la antiguedad clásica (y no tan clásica).

Para mi, los errores de la restauración, me parece que forman parte de la propia historia del arte. Por lo tanto, aunque errores, me parece que hay que aceptarlos. Y ahora, con todos los medios que hay y toda la gente que está detrás de una restauración, me parece más que útil. Las generaciones futuras tienen derecho a ver a Velázquez, Mirón, Miguel Ángel, Caravaggio y compañía en plena forma. Para concerlos a ellos, y no a sus copias.

Fecha: 12/08/2008 23:35.


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