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EL MAYOR LADRÓN DEL REINO… EL DUQUE DE LERMA

 

 

 

 

Duque de Lerma. Rubens

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Sandoval_y_Rojas_(I_duque_de_Lerma) 

 

Se cuenta que, estando Felipe II en su lecho se muerte, se quejó amargamente a sus cortesanos diciendo:

 

Dios, que me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo capaz de gobernarlos.

 

Se refería a su hijo primogénito, Felipe III, un rey abúlico y aburrido, sumamente religioso y por complejo ajeno a los trabajos de monarca. Por no saber, ni siquiera eligió un buen pintor de cámara

 

Felipe III por Sánchez Coello

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Philip_III_of_Spain

 

Y solamente muchos años después, ya muerto, pudo tener un buen retrato de manos de Velázquez

.

 

 

Felipe III. Velázquez

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Philip_III_of_Spain

 

Con este nuevo rey que inauguró el siglo XVII, muchas de las tendencias surgidas en el siglo anterior se acrecentaron. El imperio español (ya en crisis moral desde el Desastre de la Armada Invencible y económica desde unos años antes) comenzó su declive mientras el rey pasaba las horas entre cacerías e iglesias.

La ocasión la aprovechó Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, que conocía al rey desde niño. Se convirtió así en su valido, la persona que realmente dominó durante casi veinte años el poder en el Imperio.

Según sabemos de él, era arrogante pero sobre todo avaricioso, y muy pronto comenzó a recurrir a todo tipo de artimañas para enriquecerse y colocar a toda su familia (a eso se le llama nepotismo, pues en italiano nepote es sobrino, y así llamaban a los hijos de los papas del XV, muy pronto ascendidos – a veces con 5 o 6 años – a puestos de relevancia, como obispo, cardenal…)

Quizás la más espectacular de ellas fue el cambio de capitalidad que Felipe II había establecido en Madrid. El Duque de Lerma no la consideraba digna del imperio y decidió trasladarla a Valladolid, curiosamente una ciudad en la que tenía compradas decenas de casas y solares que subieron de precio al tenerse que trasladar todos los cortesanos a ella.

 

Palacio de Uceda, residencia del Duque en Madrid

 

Vista del Palacio de Uceda y actual iglesia del Sacramento, fundación del Duque


El duque se enriqueció con esta maniobra financiera digna del político más corrupto de Marbella, pero aún lo hizo más cuando, tras seis años, la corte regresó a Madrid (justo cuando el duque había comprado a precio de saldo casas en la ciudad que ahora, de nuevo, milagrosamente, subían de precio). Por si fuera poco, el Concejo (ayuntamiento) de Madrid tuvo que pagar un alto precio para recuperar la capitalidad.

 

Pero si todo esto no le valiera, el duque de Lerma, que sufría constantes dolores de cabeza y enfermedades varias de las que sólo conseguía sanar si los cortesanos le visitaban y le dejaban un regalo en forma de joya.

 

Como podéis ver el Duque de Lerma no me cae especialmente bien (tampoco Felipe III), y quizás no sea demasiado objetivo en su análisis, aunque hay que reconocerle un buen gusto artístico y un mecenazgo muy activo que apoyó a los primeros arquitectos barrocos (Gómez de Mora, fray Alberto de la Madre de Dios, el padre Bautista…) que realizaron las primeras grandes obras del Madrid del Siglo de Oro (Plaza Mayor, Convento de la Encarnación, Iglesia de San Isidro…).

En su propia ciudad, la villa de Lerma (Burgos), mandó realizar unos de los primeros conjuntos urbanísticos de todo el barroco europeo, con un palacio (ahora convertido en unos de los Paradores de turismo más espectaculares de España), iglesias, conventos, plaza porticada y un pasadizo los conectaba a todos ellos y daba una amplia perspectiva sobre el valle en donde se celebraron fiestas, obras de teatro, pequeñas batallas navales o naumaquias…

 

 

Palacio ducal de Lerma. Principios del XVII. Tanto la escasa decoración como los tejados de pizarra como el remate de las torres (chapiteles) son todavía recuerdos del Escorial de Juan de Herrera

 

También encargó retratos a artistas extranjeros de renombre como Rubens (el del inicio del capítulo) o los Leoni, que ya habían trabajado para Felipe II en el Escorial y realizan sus retratos orantes en Lerma

 

 

En el plano político su actuación tuvo un lado positivo (la Tregua de los doce años con Holanda, que en parte permitió recuperarse a la economía imperial, y de paso permitirle a él robar algo más), y otro negativo, la expulsión de los moriscos (los que ya se habían rebelado en el reinado de su padre, Felipe II). Ésta última medida, antieconómica por completo, hay que entenderla como una decisión populista (la población odiaba a estos moriscos), intentando así atraerse el favor de un pueblo que cada vez vivía peor mientras veía cómo se amasaban grandes fortunas en torno al duque de Lerma.

 

La situación llegó a tales extremos que la esposa del rey (Margarita de Austria), apoyada por varios nobles (entre ellos el propio hijo del duque de Lerma, el duque de Uceda), lograron pruebas suficientes para juzgar y finalmente matar en la propia plaza Mayor de Madrid a su hombre de confianza, Rodrigo Calderón.

 

 

Rodrigo Calderón. Rubens

Tomado de http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/cf/Rodrigo_calderon.jpg

 

Ante ello, y para evitar ser juzgado, el duque de Lerma pidió al Papa el capello cardenalicio (ser cardenal, con su típica capa roja), lo que hizo que en Madrid comenzaran a circular unos famosos versos:

 

El mayor ladrón del mundo,

por no morir ahorcado,

se vistió de colorado

 

Algunos aseguran que su autor fue el propio Conde de Villamediana , uno de mis personajes históricos favoritos

 

Vicente Camarasa

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