Se muestran los artículos pertenecientes al tema Al Andalus.
EL ISLAM. LA CIVILIZACIÓN DEL AGUA (2) LA AGRICULTURA DE REGADÍO
Ayna. Albacete
El Islam protagonizó una verdadera revolución verde (Abderramán Jan) y trajo a sus lugares conquistados (como Al Andalus) numerosas técnicas de regadío y nuevas especies que cultivar.
Además de los ingenios para subir o extraer agua que ya comentamos en el primer artículo de esta serie, la organización del regadío se realizaba de una forma concienzuda, viendo los máximos disponibles (tanto de agua en superficie como subterránea), así como la topografía de la zona.
Si la superficie a regar tenía excesiva pendiente se recurría a crear una serie de terrazas (escalones). En los más elevados se cultivaban plantas de secano (desde los cereales a los olivos).
Ayna. Albacete
En las zonas intermedias y bajas se utilizaba la agricultura de regadío. Para llevar el agua hasta ella se utilizaban aljibes (balsas de agua; en la actualidad muchas reconvertidas en lavaderos)
Olmeda de las Fuentes (Madrid)
Campo Real (Madrid)
Desde ella partían una red de acequias controladas por un pequeño sistema de esclusas que permitían ir regando cada campo con el agua necesaria
Ayna. Albacete
Los propios campos estaban trabajados por medio de un sistema de surcos que permitía que agua fuera recorriendo las parcelas, dejando salir luego sus excedentes de agua a nuevas acequias.
Ayna. Albacete
Marruecos
Los turnos de riego estaban sumamente controlados y aún hoy existe en Valencia o en Murcia tribunales del agua (de origen musulmán) que arreglan los litigios y problemas entre los distintos regantes.
Texto e imágenes. Vicente Camarasa
EL ISLAM. LA CIVILIZACIÓN DEL AGUA (1). SOBRE NORIAS, AZUDES Y CANATS
Él es Quien ha hecho bajar para vosotros agua del cielo.
De ella bebéis y de ella viven las plantas con las que apacentáis.
Gracias a esa agua, hace crecer para vosotros los cereales,
los olivos, las palmeras, las vides y toda clase de frutos.
Corán (sura 16, aleyas 10-11)
El Islam es una civilización que nació y se desarrolló en el desierto y el agua siempre se encontrará en su imaginario pero también en su día a día. Un agua que es el verdadero tesoro. Por ello quisiera dedicarle una serie de artículos que se unan a los que ya he ido publicando acerca del simbolismo del agua en Granada o los vestigios musulmanes en la agricultura del sur de Madrid.
Éste primer artículo versará sobre algunas innovaciones tecnológicas que el Islam extendió por todos sus territorios.
Una de las grandes innovaciones será la noria. Aunque algunos historiadores aseguran que ya se conocía en el Hispania Romana, el tema está todavía en discusión pero es evidente que las actuales provienen de la herencia andalusí.
Noria andalusí. Córdoba
Su origen se encontraba en Egipto o Siria y servía para subir el agua desde un cauce inferior. Su nombre, naura (na’ar, que significa gruñir o gemir) era una alusión al característico sonido que producían cuando estaban en movimiento que llegó a hacer que se desmontara la de Córdoba que aparece encima de este párrafo pues no dejaba dormir a Isabel la Católica.
Noria templaria de Tomar. Portugal (Los templarios recogieron numerosos inventos y técnicas musulmanas conocidas en sus estancias en Tierra Santa)
Una de las modalidades, la de agua o de corriente, se encontraba en los propios ríos y, empujada por su fuerza, movía su mecanismo circular, llenando unos recipientes de cerámica (cangilones) que se volcaban en la parte superior, dejando caer en un canal esta agua.
Gracias a la noria se podían poner en regadío tierras más altas al cauce del río.
Azud y noria. Tomar
Cangilones. Córdoba
Esquema de noria de corriente
Tomado de campus.almagro.ort.edu.ar/.../48856/noria
Una noria de corriente, ya cristiana y dedicada a la molienda de trigo, en el arca de San Isidro (Almudena. Madrid)
Otra noria, llamada de sangre, era movida por un animal atado a ella y servía, por medio de un doble mecanismo, para extraer agua de los pozos sin esfuerzo, como aún podemos encontrar en muchas zonas de la Mancha llamadas al-saniya (‘aceña’)
Esquema de una noria de sangre
Otra manera de hacer ascender el agua era por medio de los azudes. En realidad se trata de un pequeño muro transversal en el río que formaba un pequeño embalse (Se realizada hincando estacas de madera en el fondo del río; entre ellas se colocaba un relleno de cal y canto recubierto de argamasa. Desde él se pueden abrir las acequias que mantendrán una menor inclinación respecto al río haciendo que la corriente quede mucho más alta y se pueda regar zonas más altas de los valles.
Azud Tajo. Toledo
Observa la altura que puede tomar la acequia proveniente del azud respecto al río.
Estos azudes se utilizaban para alimentar los molinos de agua, los batanes (para trabajar la lana), las fraguas o los molinos para sacar la melaza del azúcar (Almuñécar)
Molino. Córdoba
Existieron también canats o minas excavadas en la roca que comunicaban los acuíferos subterráneos con los lugares de huertas o las propias ciudades. Su origen es iraní y las tres ciudades que aún conservan este tipo de construcción son Madrid (el Mayrit islámico), Marrakest y Teherán.
Esquema de canat
Para saber más
http://cvc.cervantes.es/actcult/jardin_andalusi/huerto.htm
http://www.saxoferreo.org/temasact/genil-ricardocordoba.htm
http://www.almediam.org/articulos/articulos_029.htm
Textos e imágenes. Vicente Camarasa
LAS TORRES DE DIOS. TRES ALMINARES ALMOHADES. LA KUTUBIYA, LA TORRE DE HASSAN Y LA GIRALDA

La Kutubiya al atardecer. Marrakech
Desde el siglo XI el verdadero poder de Al-Andalus se desplaza hacia el sur fruto de la combinación de tres factores: la debilidad de los reinos de Taifas creados tras la ruptura del califato de Córdoba, el apogeo cristiano de los reinos del norte que generarán una cada vez mayor presión y la aparición de movimiento islámicos rigoristas en la zona interior de Marruecos, en torno al Atlas: los almorávides y los almohades.
En este complejo panorama, y tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, unos aterrorizados reinos de taifas piden ayudan a sus correligionarios que ya dominan gran parte del Magreb.
Primero serán los almorávides que infringirán a Alfonso VI una gran derrota en Zalaca (Sagrajas). Tras un dominio y unificación de los reinos de taifas, una nueva oleada procedente de Marruecos volverá a cruzar el estrecho.
Se trata de los almohades, movimiento de rigurosa religiosidad que volverán a parar el avance cristiano en Alarcos y, siguiendo la estrategia almorávide, tendrán como gran capital del norte a Sevilla.
El arte almohade parte de dos premisas: una menor decoración, prefiriendo los materiales pobres como el ladrillo y los pilares frente a las columnas, y el manejo de nuevos repertorios arquitectónicos ya propios (mezquitas con plantas en T, con una nave paralela a la quibla, los paños de sebka o redes de rombos, los arcos de cortina con redientes, los arcos de herradura apuntados…), ya de origen oriental (como los mocárabes o estalagmitas de yeso, aunque Oleg Grabar niega su origen iraní y piensa en una creación propia, simultánea a la oriental).
Giralda de Sevilla
Además de las construcciones militares sus grandes obras son los alminares o minaretes de sus tres grandes mezquitas: la Kutubiya (de los libreros) en Marrakech, la Giralda de Sevilla o la torre de Hassan en Rabat.
De las tres sólo la Kutubiya mantiene su aspecto original. Destaca por su enorme altura que se eleva sobre la ciudad, así como su falta de escalonamiento (los modelos anteriores como el de Córdoba, desaparecido, o la de Kairauam, usaban un cierto escalonamiento de volúmenes).
Frente a ellas la Kutubiya se alza sólo en dos cuerpos, con escasos vanos. En ella ya podemos encontrar todos los elementos decorativos típicos del estilo (arcos polilobulados, de cortina, con mocárabes…), así como su forma constructiva (un machón central en torno al que sube una suave rampa). Su parte alta, coronada por un cuerpo más estrecho y cubierto con una bóveda gallonada, nos puede servir para hacernos una idea de cómo estarían coronadas las dos restantes
Parte superior de la Kutubiya cubierta con bóveda gallonada
La de Hassan quedó inconclusa y sólo podemos observar la parte baja de su alminar en el que se insiste con mayor intención en la decoración de paños de sebka.
Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Torre_Hasan
El tercer ejemplo, la Giralda, es una de las más afortunadas combinaciones artísticas de la historia, pues si toda su parte baja corresponde a los almohades, las balconadas y el remate superior de las campanas es renacentista.
Giralda. Sevilla
Se trataba del alminar de la gran mezquita de la ciudad, del que sólo resta el patio de los naranjos y una extraordinaria puerta de acceso. El resto fue derribado para construir la catedral mayor de España (realizada en gótico final o flamígero).
Para hacernos una verdadera idea de su forma original deberíamos completarla con la parte alta de la Kutubiya, su cuerpo estrecho rematado por cuatro bolas que la tradición quiere de oro en vez del actual Giraldillo, exquisita veleta de rasgos manierista.
Otro de los rasgos exclusivos de esta construcción es el mantenimiento de tradiciones anteriores (como los capiteles trepanados de origen califal, quizás reaprovechados en algunos casos)
Capitel trepanado (agujereado para producir claroscuro) típico de lo califal. La Giralda.
Y la creación de nuevas formas que luego recogerá la arquitectura nazarí, como los arcos festoneados en su intrados (rizados en la parte interna del arco) visibles en la puerta del patio
Puerta patio naranjos. Sevilla.
Texto e imagenes. Vicente Camarasa
LA MEZQUITA ALMOHADE DE FIÑANA
En la autopista que conecta Granada con Almería (y además de unos asombrosos paisajes que nos transportarán desde Sierra Nevada al desierto de Tabernas), hay una pequeña parada obligatoria: Fiñana.
En esta población de trazado musulmán podemos encontrarnos con una verdadera sorpresa: una mezquita almohade que en la actualidad (un nuevo sincretismo en esta tierra multicultural que es Andalucía) sirve de capilla a un nazareno que ocupa lo que fue antes el mirab del muro de la quibla.
El nuevo estudio de ella realizado por Carmen Barceló y Antonio Gil Albarracín (1994) sustenta su cronología en base a la epigrafía de la portada de su mihrab, situando la construcción entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII (1180-1224).
Sobre una planta rectangular encontramos tres naves separadas por arcos de herradura sobre pilares que nos conducen al muro de la quibla. En él encontramos unas magníficas yeserías en donde aún se puede leer
Dios es una defensa
Toda la construcción es sencilla, con esa sencillez radical que los monoteístas radicales magrebíes intentaron reformar el Islam
Para saber más
http://www.finana.com/finanacom/historia/mezquita2.htm
http://rinconcillos.com/MEZQUITA.html (con planta y fotos de techumbre)
Vicente Camarasa
LA ALHAMBRA. EL AGUA OCULTA QUE LLORA

Fuente Sala de los Abencerrajes
El verso es de Machado y es tan cierto como bello; la Alhambra es una gran ciudad musulmana que tiene por habitantes millones de turistas y un rumor oscuro que corre bajo ellos, casi imperceptible. Es el agua, verdadera señora de esta Colina Roja.
Fuente del Cuarto Dorado
Pues el arte árabe se distinguió, además de por su decoración exuberante, por sus jardines que rodeaban las construcciones, se introducían en ellas, dando verdadero sentido a la arquitectura.
Y dentro de estos jardines, junto a las flores, los árboles frutales y las palmeras que dan sombra, el agua terminaba por crear este efecto de oasis tan querido por los musulmanes, tanto que el propio Corán definirá el Paraíso como unos jardines por los que corre el agua por lo bajo.
Por todo ello el agua se convirtió en un nuevo método de arquitectura (como dirá Grabar), y aún más, un medio de hacernos comprender el mundo desde una visión polisensorial (ya no sólo la vista, sino el oído, el olfato o la propia piel).
Para utilizarla los musulmanes usaron toda la tecnología clásica a la que fueron añadiendo formas persas (el riego a manta, los canales y surtidores, los canats o cauces subterráneos, el modelo de acequias sobre un patio cuadrado o paraísos mesopotámicos ), egipcia (la noria) e investigaron las suyas propias.
En principio se ocupaban de la captación y recogida de agua en grandes aljibes cubiertos o al aire libre, como hoy podemos ver en el Partal, reconvertidos tras las reconversiones de Torres Balbás en un nuevo jardín con estanques.
El Partal
Una vez recogida esta agua se distribuía por gravedad generando dos grandes tipos de modelos.
Por una parte nos podemos encontrar con grandes estanques de aguas quietas que se sitúan delante de los edificios, que tal vez pudieron utilizarse como ocasionales piscinas (Grabar), pero cuya función es especialmente constructiva y casi religiosa.
Constructiva en el momento que sirven como gran espejo en donde la arquitectura se refleja y duplica, generando una imagen de magnificencia por completo falsa, pero sumamente eficaz. Así, por ejemplo, los embajadores debían de cruzar el patio de arrayanes observando el símbolo del poder (La torre de Comares, al fondo) repetida en el agua en la luz de la mañana.
Patio de Arrayanes con la Torre de Comares al fondo
Pero, y como ha propuesto Burckhardt (uno de los mejores conocedores del pensamiento islámico),este reflejo es simplemente una metáfora sobre el mundo y la divinidad, su apariencia multiforme y en constante movimiento que en realidad es siempre la misma y única, Alá. Como dice este erudito basta la caída de una hoja, un viento algo fuerte para que se rompa el hechizo del reflejo. Se explica así lo corruptible que es el mundo, el engaño que tenemos de él por medio de nuestros sentidos, y como una pequeña muerte simbólica, nos hace reflexionar sobre lo frágiles que somos nosotros y nuestro mundo ante el cual sólo persiste la esfera de lo divino.
Teorías aparte, esta agua se utiliza para crear nuevas sensaciones de una sutilidad que pasa muy a menudo desapercibida, como los reflejos de luz que el agua-espejo lanza hacia pórticos e interior de las edificaciones, volviéndolas etéreas, casi soñadas, en trance constante de desaparición.
Patio de Arrayanes
Por otra parte, si el visitante logra salirse de la multitud y parar un momento ante el estanque podrá descubrir dos maravillas. Verá peces rojos nadando en el agua, sobre el propio reflejo de la arquitectura , como si la edificación fuera submarina. La realidad se desdobla así en numerosos planos, nos incita a jugar con realidades superpuestas cuando aún faltaban cinco siglos para que se estrenara Matrix.
Alberca del Patio de Arrayanes
Patio de Arrayanes
Por otra, y para mantener en quietud el agua, los surtidores que la llevan hasta el estanque tienen un largo canal de desagüe que permite la entrada del líquido sin romper la superficie mientras crea (arquitectura efímera de nuevo) un suave trenzado que recuerda a los paños de sebka que adornan las paredes.
Pero decíamos que el agua tiene dos posibilidades, y la segunda es la de dejarla en movimiento. Son los famosos hilos de plata y perlas (como dice el propio poema que la adorna) de las fuente de los leones, que mueve todo un mecanismo en donde el agua se transporta desde el exterior hacia el interior de los pórticos y del interior de las habitaciones altas (Dos Hermanas, Abencerrajes) de nuevo al exterior; todo en un fluir constante que trae el rumor sedante y un pequeño microclima que refresca los interiores y los humedece.
Patio de los Leones
De otra manera, en el Generalife, el agua sigue moviéndose, aunque probablemente con unos chorros bastante más bajos de los que tiene el actual patio de la acequia.
Patio de la Acequia. Generalife
Lo que sigue intacto, deslizándose sin fin, es uno de los lugares favoritos de Lorca y Falla: la Escalera del Agua. Aprovechando la diferencia de nivel, la escalera tiene unos curiosos pasamanos por donde el agua corre escaleras abajo, acelerándose para más adelante parar su ritmo por medio de pequeñas pozas circulares. Otra canalización (ésta subterránea) lo haría por debajo de los peldaños, surgiendo en cada uno de los rellanos como un pequeño surtidor, rodeando así por completo al visitante que se siente inmerso en un torrente.
Escalera del Agua. Generalife
Escalera del Agua. Las zonas circulares sirven para reposar la corriente.
Si todo esto fuera poco, la Alhambra se encuentra llena de pequeños surtidores de agua que llenan de una música suave el monumento. Un pequeño susurro, un lamento sin fin, pues su caída (lenta, morosa) no crea un gran espectáculo, sino una sensación de tiempo extrañamente pausado, muy subjetiva, íntima, que debe ser mezclada con los aromas de los jazmines y el azahar, la calidez de la noche, su brisa tierna, una lejana música de laúdes, para que pueda ser entendida por completo.
La música de un universo en reposo, un sonido suave y relajante que hace olvidar las prisas y crearía ese efecto de iluminación repentina (tafarruy) tan buscado por sufíes.
Para saber y ver la Alhambra la mejor dirección es
http://www.alhambra-patronato.es/index.php/Conoce-la-Alhambra/9+M54a708de802/0/?&cHash=556d582572
Vicente Camarasa
LOS SECRETOS GEOMÉTRICOS DE LOS AZULEJOS DE LA ALHAMBRA
Alicatados de la Alhambra. Cuarto Dorado
Recojo del blog de JV un magnífico video de You Tube en donde se habla de las relaciones matemáticas que se producen en los azulejos de la Alhambra
http://www.youtube.com/watch?v=oNnK28Eqmj8
Otro tema distinto es qué significan estas fórmulas matemáticas, si son simplemente un método para cubrir superficies o enseñan algo, tienen su propio mensaje.
El tema crea numerosas polémicas entre los investigadores. Oleg Grabar habla de formas esencialmente decorativas que crean un entorno en donde se trastocan las formas perceptivas habituales (un juego de positivo negativo que puede cambiarse en cualquier momento que provoca una sensación de inestabilidad, de fugacidad, de cambio en el espectador).
Otros como Lomba o Vilches relacionan esta geometría con la música (que en el fondo es pura matemática) y buscan sus antecedentes en las tradiciones pitagóricas recogidas en el ambiente helenístico de Damasco en tiempo de los Omeyas (siglo VII-VIII). Según estos autores la decoración geométrica generaría una especie de ritmos interiores (un tan tan continuo) al que la contempla (el que la contempla, no el que la mira apresuradamente) que transmitiría una sensación de paz y, en último extremo sería el trampolín para meditaciones superiores.
MarÇais o Titus Burckhardt coincide en esta idea y la conecta con las prácticas sufíes en donde la danza rítmica (los derviches), o la salmodia (recitación) del Corán son técnicas utilizadas por los para alcanzar la iluminación (el llamado tafarruy, algo muy semejante a lo que ya hablábamos en el zen o la mística)
Si queréis saber más datos concretos de las investigaciones matemáticas en la Alhambra de Pérez Gómez podéis consultar
http://divulgamat.ehu.es/weborriak/TestuakOnLine/HasierakoIkasgaiak/RafaelPerezFMA2004.pdf
Vicente Camarasa











































