Se muestran los artículos pertenecientes al tema PENSAR LA CIUDAD.

LA CIUDAD VIGILADA

 

Desde hace ya algún tiempo, en las calles que se acercan a la Plaza Mayor de Madrid, se pueden leer unos grandes carteles en donde se informa al ciudadano que entra en una zona de videovigilancia. Todos sus actos quedarán grabados y conservados por un tiempo en pro de la seguridad.

 

 

Este ejemplo no es único y en las proximidades de embajadas, sedes oficiales, bancos, policía o grandes cruces… podemos encontrar estas cámaras que nos miran fijamente, sin pestañear jamás.

 

 

Contado así, la realidad parecería el Gran Hermano de Orwell ¿Dónde estarán nuestras imágenes circulando? ¿Para qué se utilizarán? ¿No están haciendo una campaña en televisión para que los jóvenes no dejen sus imágenes en las redes sociales? ¿Para qué nos graban entonces?

 

 

De la misma forma, ¿quién no ha tenido la sensación de sentirse como un peligroso sospechoso en los controles de los aeropuertos con su ridícula bolsita de congelados para los líquidos contados y medidos, o quitándose el cinturón o los zapatos ante el pedido insistentemente del detector de metales? Incluso en el Museo del Prado te pueden cachear electrónicamente si has cometido la gran incorrección de no sacar las llaves del bolsillo.

 

Y es que en nuestras sociedades occidentales, como ya anunciaba Bauman, la seguridad se ha convertido en la gran prioridad. ¿La seguridad o la sensación de seguridad?  ¿Qué pretendemos? ¿Cómo se pueden eliminar todos los miedos que nos acechan, tanto reales como imaginarios como los de los correos electrónicos que nos mandan mensajes diarios de un Apocalipsis ineludible?

 

Pero regresemos a la ciudad vigilada, pues ya no son sólo las administraciones las que colocan cámaras, sino que este control panóptico del que ya hablara Foucault se extiende a centros comerciales, a tiendas, hasta a los mismos portales que nos avisan con su cartel de que estamos en una zona videovigilada y podemos dirigirnos para proteger nuestros derechos a tal o cual dirección digital. ¿Tendremos tiempo para consultarlas todas y dejar en ellas un mensaje de me pueden dejar de grabar de una puñetera vez?

 

 

Y es que la ciudad está perdiendo su anonimato (una de sus grandes formas de libertad) para convertirse en una especie de videojuego gigantesco en donde nuestra imagen se replica en miles de espejos que serán utilizados… ¿Verdaderamente sólo serán utilizados para nuestra propia seguridad?

 

 ¿Ninguna empresa utilizará las informaciones para corregir su marketing, buscar nuevas formas de publicidad? ¿A nadie se le ocurrirá la malévola idea de montar las imágenes? ¿Todos somos tan justos?

 

Si queréis seguir pensando sobre el tema podéis consultar

 

http://opinatiotemasactuales.blogspot.com/2008/02/la-ciudad-vigilada-javier-otaola.html

http://www.uoc.edu/uocpapers/5/dt/esp/rojas.pdf

 

Vicente Camarasa

05/07/2009 11:31 Autor: sdelbiombo. #. Tema: PENSAR LA CIUDAD No hay comentarios. Comentar.

ELOGIO A LA NO CIUDAD. ALEGATO A UN PUEBLO

Las torres de la Castellana desde Campo Real

 

Yo he nacido y he vivido siempre en Madrid y, pese a todos los inconvenientes, no me veo viviendo en una zona rural. Me gusta la Naturaleza o pasar un fin de semana en una zona apartada pero no me veo pasando un día tras otro en un pueblo, viendo a la misma gente, sin el anonimato ciudadano, sin museo, sin multitudes, sin metro o, simplemente, sabiendo que existen numerosas partes de mi propia ciudad que aún no conozco y que, aunque no lo haga nunca, siempre se encuentran aquí, esperando que las vea.

Sin embargo hoy he tenido que repensar el tema.

Ahora trabajo en un Instituto muy cercano a Madrid pero que, afortunadamente, aún es agrícola. Desde él se ve una maravillosa vista de la capital y el metro llega muy cerca, pero sin embargo no es la ciudad. Campo Real y todo su entorno no se han convertido en ciudad dormitorio y aún conservan otro ritmo de vida, una forma distinta de pensar o, al menos, de entender la realidad. Hoy me lo han enseñado mis alumnos de 3º de ESO cuando comenzábamos a explicar la demografía  y el hábitat rural y el urbano.

Me han dado tantas razones, tan convincentes de su escala de valores, que no he tenido más remedio que escribir este artículo, el de un urbanita acaso demasiado soberbio de su ciudad y dejar hablar a los que aman a su pequeño pueblo y hacen un alegato sobre él.

 

 

Valdilecha (Madrid)

 

Para empezar os comentaré que en un pueblo creo que se encuentra una tranquilidad que en mayor parte de la ciudad es imposible de encontrar; no hay ese ruido diario de sirenas de ambulancias, atascos por las mismas calles, camiones repartiendo encargos de tiendas desde primera hora de la mañana … En cambio en un pueblo es casi imposible encontrar todo este “follón” y, a la hora de salir por ah,í por suerte existen muchas vías de transportes públicos que te pueden desplazar a la ciudad o a cualquier otro sitio en muy poco tiempo.

Yo personalmente tomo muy en cuenta eso de salir a la calle y dar los buenos días a las personas pero cuando vas por la ciudad y parece que te encuentras en otro mundo con gente extraña, y eso no me gusta nada.

En la ciudad, como bien sabemos, se encuentra un grandísimo nivel de contaminación y en algunos casos puede ser muy perjudicable para la salud. Por el contrario, en un pueblo apenas existe contaminación.

Los edificios están totalmente unidos y cuando paseas por la ciudad no ves más que edificios y más edificios: esto me da la impresión de que estoy encerrada entre paredes. Pero cuando vas por el pueblo ves muy pocos edificios y muchas más casas te dan una impresión de alivio. En un pueblo la gente se habla con todo el mundo, y por decirlo de alguna manera, somos como una numerosa familia; en cambio en una ciudad la gente es muy suya y pasa más de los demás.

En resumen: yo pienso que con todo lo grande que sea la ciudad y lo pequeño que es un pueblo, un pueblo me da el descanso, la seguridad y la humanidad que en una ciudad no logro encontrar.

 

Villar del Olmo (Madrid)

 

Damaris Ruiz y Vicente Camarasa

27/04/2009 07:08 Autor: sdelbiombo. #. Tema: PENSAR LA CIUDAD No hay comentarios. Comentar.

MÁS CIUDAD EN GEOBIOMBO

En el nuevo blog de geografía que estamos iniciando, GEOBIOMBO,  tenéis más artículos sobre la ciudad y el urbanismo.

17/02/2009 17:56 Autor: sdelbiombo. #. Tema: PENSAR LA CIUDAD No hay comentarios. Comentar.

DE LA CIUDAD SENTIDA. INTERPRETACIONES PSICOLÓGICAS DE LA CIUDAD

Tradicionalmente, el urbanismo siempre se había estudiado como la organización de las calles y principales edificios y su relación con el poder religioso o político. En el fondo se entendía a la ciudad como un gran teatro en donde se representaba el poder (lo cual, en ciertos momentos como el Barroco o el XIX era totalmente cierto)

Sin embargo, en la ciudad contemporánea los poderes son múltiples. Además, y con la progresiva democratización de las sociedades cada vez se da mayor protagonismo al individuo. Fruto de ambas ideas surgió en torno a los años sesenta del siglo XX una nueva metodología dentro de la Geografía de la ciudad: la psicológica.

Su iniciador será Lynch  (La imagen de la ciudad, 1960) y su método será sumamente original. En vez de utilizar planos y cifras se dedicó a pasar cuestionarios a los habitantes de diversos barrios. En ellos se les preguntaba cuáles eran sus lugares favoritos del barrio o ciudad, dónde realizaban las celebraciones colectivas, qué zonas eran las preferidas para tener casa, cuáles son las que se intentaban evitar, cuáles eran sus recorridos habituales por la ciudad…

Otra de sus técnicas fue la clasificación y estudio de los planos mentales de los ciudadanos (en un simple papel y sin ayuda de libro o imagen alguna, pedía a las personas que dibujaban un plano sencillo de su barrio, ciudad o pueblo). Un estudio de los mismos (de los tamaños que daban a ciertos lugares, de los olvidos de otros…) se podían sacar conclusiones sobre la ciudad, mejor dicho, sobre cómo sentían y vivían la ciudad sus habitantes.

 

Sobre todo este material, Lynch creó una serie de categorías nuevas en el estudio del urbanismo. Algunas de las más importantes fueron:

Los lugares simbólicos, aquellos que utiliza la comunidad para sus fiestas y celebraciones públicas. Podéis ver un ejemplo en el propio Madrid en Ha nacido un lugar simbólico

 

 

 

Puerta del Sol, uno de los lugares más simbólicos de Madrid: las uvas de nochevieja o una manifestación como la que se muestra que eligen especialmente este espacio por su simbolismo y visibilidad en los medios de comunicación

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Manifestacion_UGT.jpg

 

Bordes. Barreras físicas (pero también psicológicas) de la ciudad, como vías de tren, circunvalaciones, parques (en horas nocturnas), ríos… Estas zonas actuaban como límites de la ciudad y sus habitantes intentaban buscar alternativas para no tenerlos que cruzar

 

 

 

Las grandes autopistas de circunvalación crean grandes bordes, pues aunque tengan puentes rompen la circulación normal de las personas. M-30 a la altura de Ventas

 

Las sendas. Aquellos recorridos preferidos por los habitantes para moverse por la ciudad, que no tenían que ser los más cortos, sino los más apetecibles.

 

La calle Alcalá ha sido siempre una de las grandes sendas de Madrid. Fotografía siglo XIX

Tomado de http://www.madridpedia.com/fotografias-de-madrid-del-siglo-xix/panoramica-de-la-calle-de-alcala

 

Hitos. Son elementos del paisaje fácilmente visibles que se utilizan como puntos de referencia (torres, plazas, accidente del relieve)

 

 

Las nuevas torres de la Ciudad Deportiva del Madrid se han creado como nuevo hito urbano ya no sólo de la ciudad sino de todo el territorio cercano. La foto está realizada desde Campo Real, a más de 30 kilómetros de Madrid

 

Las zonas de temor. Zonas que por el tipo de vivienda, entorno, población residente… intentaban ser evitadas por los habitantes tanto en sus desplazamientos como a la hora de elegir piso.

 

Las zonas de casas bajas, descuidadas, no asfaltadas, con descampados o falta de luz son algunos de los rasgos de las zonas de temor

 

A todo esto se han añadido numerosas investigaciones, pero quizás una de las más atractivas (por la novedad) sea la creada por Yi Fu Tuan (Topofilia, 1974), que desarrolla la idea que, además de razones prácticas, existen zonas de la ciudad deseadas (topofilia) o descartadas (topofobia) por razones simbólicas. Así una zona sagrada suele ser ocupada civilización sobre civilización (sobre los templos romanos se hicieron iglesias o mezquitas), mientras que otras zonas tienden a ser siempre rechazadas, y antes eran lugares de minorías (juderías, morerías) y ahora de emigrantes, o zonas de botellón o de grafittis…

También analiza cómo ciertas ideas o modas (como la ecología) puede influir en la visión de la ciudad, como podéis ver en De la ciudad amurallada a la naturaleza enclaustrada

   

Como veis esta manera de estudiar la ciudad es completamente diferente a la tradicional. Seguro que en el lugar que vivís habrá lugares simbólicos, sendas, bordes, hitos, zonas de temor o de topofilia…Sólo hace falta preguntar a la gente de tu zona y luego estudiar sus respuestas para empezar a entender cómo ven el territorio las personas, sus diferentes visiones, pues seguro que la gente anciana tiene otra visión de su lugar que la gente joven (tal vez porque une el lugar actual con sus recuerdos), o la de los emigrantes, o la de los recién llegados o la de las parejas con o sin hijos…

Si empezamos a comprender todas las visiones que existen sobre el lugar en el que vivimos, también seremos capaces de entender los comportamientos de las personas que viven en torno nuestro (y quizás las nuestros propios)

 

Vicente Camarasa

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03/02/2009 14:13 Autor: sdelbiombo. #. Tema: PENSAR LA CIUDAD Hay 3 comentarios.

CUANDO LA POBREZA HACE CIUDADES (I PARTE)

 

Favelas de Caracas

Tomada de

http://javierferrer.com/2007/10/09/venezuela-huele-pega-ley-de-la-calle-1999/

 

La ciudad la crean sus habitantes por mucho que quiera organizarla sus gobernantes. Estos sólo consiguen reorganizar lo ya pasado y, en el mejor de los casos, intentan crear proyectos que nunca se desarrollan tal y como se pensaron, pues lo ciudadanos los irán poco a poco cambiando.

Esta idea es mucho más clara en lo que se refiere a las zonas de pobreza en donde la autoconstrucción (chabolas) es lo normal, siendo la creación de las ciudades (en este caso concreto) un exacto conjunto de miles de decisiones individuales.

Este fenómeno es cada vez menos importante en las ciudades desarrolladas, aunque siga existiendo, por supuesto, pero en una proporción muy pequeña comparado con las macrociudades subdesarrolladas. Las causas de este hecho son varias.

 

Por una parte la natalidad del mundo subdesarrollado es mucho más alta, generando así un crecimiento de la población muy alto frente al estancamiento desarrollado

Por otra, el éxodo rural que sufrió durante la segunda mitad del XX el mundo desarrollado, se produce ahora en el subdesarrollado, acudiendo ingentes cantidades de personas a las ciudades.

En tercer lugar, el subdesarrollo se caracteriza por una falta de capitalización, por lo que los ayuntamientos de estas ciudades manejan unos presupuestos muy bajos respecto a la cantidad de inmigración rural recibida. Por ello son incapaces de encauzar y reorganizar los asentamientos, que nacen y se desarrollan a una velocidad que supera cualquier tipo de inversión.

 

Por todo esto las ciudades subdesarrolladas crecen a una velocidad vertiginosa (ya son las mayoría de los grandes centros urbanos y, de seguir las pautas, en un futuro próximo pueden ser las mayores de todo el mundo).

 

Favelas en Brasil

Tomado de http://www.vivoenbrasil.com/categoria/chabolas

 

¿Qué ocurre entonces?

Que aparece el urbanismo de la pobreza, un fenómeno denominado de múltiples formas (Fabelas, ranchitos, bindonville…) pero con una sola realidad. La creación de una nueva ciudad que termina rodeando a la antigua como un cinturón de pobreza. Quizás una de las caras más amargas de la actual globalización.

 

Debido a su falta de planificación nos encontramos con tejidos urbanos densos, con escasos espacios públicos, sin las necesidades básicas (agua, alcantarillado, asfaltado, luz, educación, sanidad, comunicaciones…). Junto a ello, la ubicación de estas zonas coincide, lógicamente, con los terrenos menos apetecibles, ya sea por riesgos geológicos (grandes pendientes con un alto riesgo de derrumbes), climatológicos (llanuras inundables…) o medioambientales (zonas de enfermedades endémicas, como los pantanos o los propios vertederos).

 

Bidonville en Manila.

Tomado de http://fr.wikipedia.org/wiki/Image:Manila_shanty.jpg

 

Todo esto genera por si solo un panorama de pesadilla que todavía no hemos terminado de describir. Pues las propias personas que ocupan estas zonas, su perfil socioeconómico, hace que en estas zonas no tengan el capital suficiente para automejorarse. Por lo contrario, a la inseguridad sanitaria provocada por la falta de higiene pública y agua potable, se une otra inseguridad, la de las propias mafias que, ante la pasividad de las autoridades, termina por controlar las zonas en función de sus intereses. La historia no suele acabar aquí, y a las luchas entre mafias es normal que se unan elementos paramilitares, represiones brutales por parte de la policía…

 

Y es que no nos debemos extrañar que en ellas lo normal sea el trabajo informal (recogida de chatarra, rebusca en los vertederos, limpiabotas, pequeñas chapuzas, comercio clandestino…) o el ilegal (prostitución, venta de drogas, armas, asesinos a sueldo…). Pocas posibilidades les restan a esta población habitualmente poco educada y con escasa salida en unos países con crecimientos económicos muy bajos.

 

Vertedero. Brasil

Tomada de http://www.vivoenbrasil.com/tag/pobreza

Comercio informal. Brasil

Tomada de http://www.vivoenbrasil.com/tag/pobreza

 

 

Ante todo ello estas ciudades de la pobreza se convierten (Lynch) en zonas de temor que los ciudadanos del centro intentarán evitar, produciéndose una curiosa invisibilización de las mismas (Albós) que hace que los poderes públicos las olviden por completo en sus planes y reformas. Sólo se tendrán en cuenta cuando generen problemas a la ciudad central.

 

Y es que, quizás como guinda a este pastel de la infamia, estas ciudades subdesarrolladas se conforman de una forma dual que agudiza aún más las diferencias. Observad esta foto

 

Ciudad Dual

Tomado de http://seguridadydefensa.blogspot.com/2007_02_18_archive.html

 

Junto a las chabolas del primer plano vemos crecer al fondo una ciudad hiperdesarrollada de rascacielos. Es la imagen perfecta del mundo subdesarrollado actual que más que pobre es profundamente desigual.

Gracias a la globalización y la deslocalización de la industria desde los países ricos a los pobres, el tradicional mundo subdesarrollado ha ido generando una clase alta que controla los recursos y la política. Frente a ella se encuentra la pobreza extrema, sin esa clase media típica de los desarrollados que genera estabilidad social y política. Su falta es uno de los puntos centrales del subdesarrollo, pues en esta clase media en donde se funda nuestras democracias y sociedad de consumo.

 

 

Ante todo esto alguno podrá pensar; Bueno, sí, es una lástima, pero a mi no me afecta…

El problema es que (junto a su falta de sensibilidad) esta respuesta es profundamente falsa, pues varios de los problemas globales actuales tienen un punto clave en estas ciudades de la pobreza. Desde el comercio de droga a la inmigración incontrolada no las podríamos entender sin ver antes de dónde parte el problema. Aún más, si nos ceñimos a zonas islámicas, ¿hay mejor lugar para captar miembros para organizaciones terroristas que plantean sus atentados como una demagógica defensa contra el capitalismo que hunde en la miseria grandes zonas del planeta? ¿No es un lugar perfecto para que la religión islámica en sus variantes más radicalizadas controle a grandes masas de población sin acceso a la educación o un nivel digno de vida?

 

 

Otra cuestión distinta sería analizar las ciudades de la pobreza en el mundo desarrollado (lo que se ha denominado cuarto mundo), pero eso será tema de otro artículo, pues sus peculiares características las hacen dignas de ello.

 

Por el momento, y si queréis acercaros de una forma más personal a la vida de estas ciudades os recomiendo un libro que a mi me impactó hace unos años. La Virgen de los Sicarios, escrita por Fernando Vallejo y llevada al cine po Schroeder.

Localizada en la Medellín centro mundial de la droga, las historias se entrecruzan entre la pobreza, la delincuencia organizada y un fuerte (y contradictorio para la sensibilidad occidental) sentimiento religioso como única salida al túnel. Su lectura es apasionante, aunque agria, claro está.

Tenéis un pequeño trailler de la película

Otras páginas de interés

http://blogs.20minutos.es/enguerra/post/2007/02/09/favela-mare-narcos-12-anos-edad

http://sinfuturoysinunduro.wordpress.com/2008/07/18/tropa-de-elite-violencia-en-las-favelas Sobre la película Tropa de Élite

http://www.bifurcaciones.cl/001/ciudaddedios.htm Un interesante análisis sobre la película la Ciudad de Dios

http://elyacare.wordpress.com/2008/03/26/favelas-estados-en-el-estado-de-brasil 

 

Vicente Camarasa

 

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12/10/2008 20:35 Autor: sdelbiombo. #. Tema: PENSAR LA CIUDAD Hay 3 comentarios.

EL NUEVO SKYLINE DE MADRID

Los primeros rascacielos surgieron a finales del siglo XIX en Chicago, después de un gran incendio que devoró gran parte de la ciudad. Fue un simple motivo económico (aprovechar el suelo) apoyado por las nuevas técnicas del hierro y cristal que alejaban los futuros peligros de incendio.

Sin embargo, ya en el siglo XX, estos rascacielos poco a poco fueron adquiriendo un fuerte valor simbólico: el del poder económico del país emergente que era entonces EE UU. Como dice Kotkin, los rascacielos fueron la respuesta americana a las catedrales góticas europeas, su fe en el progreso y el capitalismo frente a la antigua Europa.

Así, la zona central de la ciudad americana se fue llenando de ellos y creó el modelo del paisaje de la modernidad: Manhattan.

 

 

Los geógrafos comenzaron a llamar a este tipo de barrios verticales como CBD (distrito de negocios), el centro financiero de la misma, dedicado al sector terciario y tan abarrotado durante el día como vacío y silencioso durante la noche.

Su progresivo prestigio hizo que las principales firmas comerciales intentaran establecerse en este distrito, aumentando los precios del suelo y obligando a los arquitectos a realizar proezas mayores para conseguir altura, tanto para proporcionar más espacios a las oficinas como por puros motivos simbólicos: hacer sobresalir el nuevo edificio frente a los demás.

Junto a ello se unen ventajas de tipo económico, al abaratar el precio del suelo, mejorar las condiciones económicas al acercar empresas y departamentos, disminuyendo las dificultades de comunicación, y creando edificios inteligentes de menor gasto energético, adaptado a las nuevas tecnologías de la información.

Todo este proceso termina por crear un nuevo perfil de la ciudad (su skyline) que se convierte en imagen de la misma. ¿Cuántas películas han utilizado el de Manhattan para colocar sus escenas más intensas?

Pero este simbolismo tiene su reverso tenebroso, tanto en lo psicológico (el trabajo en estas torres de clima artificial puede provocar ciertas enfermedades profesionales) como en lo puramente funcional (problemas de congestión de tráfico, de seguridad…) que muy pronto hicieron del rascacielos un objeto ambivalente tan fascinante como llenos de peligros que ya retrató el cine (El Coloso en llamas que inició la serie de películas de catástrofes como la novela, magnífica, de Rascacielos de    )Tan evidente fue su fuerte simbolismo que el primer gran ataque terrorista del siglo XXI se hizo sobre ellos. Pues no sólo se iban a contar muertos sino que se iban a convertir en el icono visual del inicio de esta ¿Tercera Guerra Mundial?

 

 

FOTO TORRES GEMELAS

 

Ya fuera de EEUU, otros países siguieron su ejemplo: unir crecimiento económico con la retórica del rascacielos, y nuevos países emergentes en Asia (Torres Petronas en Taiwan; nueva imagen de Dubait…) reconvirtieron la ciudades horizontales de pequeñas casas en grandes urbes verticales que han variado por completo su imagen global.

 

Torres Petronas del arquitecto Pelli

 

(Dubait. En construcción)

 

En Europa, sin embargo, el rascacielos ha tenido una historia más difícil, y no por falta de técnica, sino por motivos mucho más sociales. El tipo de ciudad europea, tan cargada de historia, resulta muy complejo para crear en ellos altos edificios, pues su sola presencia altera por completo la imagen de la ciudad.

Madrid construyó su primer rascacielos en la gran reforma urbana del XX, la Gran Vía. Calle que rompía el tejido antiguo para comunicar los ensanches de Madrid. Fue el edificio de telefónica, aún adornado en su parte baja con motivos barrocos (y que serviría como punto de mira para bombardear la ciudad por parte de las tropas franquista desde el cerro de las Garabitas, en la casa de Campo)

 

Edificio Telefónica. Gran Vía

 

Sin embargo, el gran impulso se produjo en los años 80 del XX con la creación de una pequeña CBD al modo americano: Azca. En ella se levantaron en muy poco tiempo la Torre Europa (actual caja Madrid), la torre Windsor, abrasada por las llamas como un irónico comentario de la historia que empezábamos en Chicago, la torre BBVA, de Saínz de Oteiza (quizás la mejor de todas) y el edificio más alto del momento, la Torre Picasso, creada por el mismo creador de las torres gemelas (Yamasaki). Al conjunto se añadió las torres Kío (1996), consideradas como los primeros rascacielos inclinados del mundo

 

(Torre Europa)

 

Complejo Azca. En la derecha el BBVA y tras él, tan blanco, la Torre Picasso

 

A partir de 2006 se inició la por el momento última reforma del skayline madrileño. En los antiguos terrenos del Real Madrid se están construyendo cuatro altas torres que formarán las Cuatro Torres de Business Area. La torre Caja Madrid (el más alto de España, con 250 metros), obra de Norman Foster, uno de los arquitectos más prestigiosos de la actualidad; la torre de Cristal, de César Pelli, el creador de las Torres Petronas;  Torre SacryVallermoso, Carlos Rubio Carvajal y Enrique Álvarez-Sala Walter; y la Torre Espacio, de Ming Pei, a mi juicio la más elegante de las cuatro con su perfil curvo y cambiante según  el movimiento del espectador.

 

De izquierda a derecha los rascacielos tal y como los describe el texto anterior)

 

De izquierda a derecha: Torre SacryVallermoso y Torre Espacio.

 

La casi ya conclusión de las mismas ha cambiado por completo el skyline de la ciudad, antes sumamente horizontal y rojizo. Si habéis tenido la oportunidad de entrar en coche en Madrid desde la carretera de la Coruña o la de Colmenar, su silueta es visible a más de 50 Km de distancia, dejando enanas a la torre Picasso o las de Kio y rompiendo la unidad anterior. Su construcción casi contigua descompensa el resto de la imagen y más que crear un nuevo perfil, anula el resto de la ciudad y la convierte en un poblachón plano en medio de la llanura.

 

 

 

Dos vistas del nuevo skyline de Madrid

 

Quizás esta sensación sea momentánea, y con el tiempo nos vayamos acostumbrando, aunque el cambio de escala con el resto de Azca y su situación periférica en el conjunto va a hacer difícil que ésta se convierta en la imagen simbólica de una ciudad que, en líneas generales, no tiene nada que ver con esta macrociudad vertical y ultramoderna.

Quien sabe. A veces los contemporáneos no sabemos valorar. Recordad las críticas terribles que recibió la torre Eiffel y cómo ahora es el verdadero icono de la ciudad de París.

 

Escritores, escultores, pintores y amantes apasionados de la belleza hasta ahora intacta en París, venimos a protestar con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra indignación en nombre del gusto francés despreciado y en el nombre del arte y la historia francesa amenazados, en contra de la erección en pleno corazón de nuestra capital de la inútil y monstruosa torre Eiffel. ¿Hasta cuándo la ciudad de París se asociará a las barrocas y mercantiles imaginaciones de un constructor de máquinas para deshonrarse y afearse inseparablemente? Pues la torre Eiffel, que ni siquiera la comercial América querría, es, no lo dudéis, la deshonra de París. Todos lo sienten, todos lo dicen y todos lo lamentan profundamente, y no somos más que un débil eco de la opinión universal, tan legítimamente alarmada...

Documento público de los artistas ante la creación de la torre Eiffel

 

Por tanto deberemos de esperar y adaptar nuestras percepciones, pues el hecho es irremediable y, quizás, con el tiempo, simbólico. Quien sabe lo que pensaremos dentro de unos años. Si queréis ver una opinión más optimista que la mía y magníficas fotos, consultad; http://www.soitu.es/soitu/2008/07/08/disenoyarquitectura/1215508542_123054.html

 

Vicente Camarasa

 

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28/07/2008 08:55 Autor: sdelbiombo. #. Tema: PENSAR LA CIUDAD Hay 4 comentarios.

DE LA CIUDAD AMURALLADA A LA NATURALEZA ENCLAUSTRADA

En sus principios la ciudad se oponía a la Naturaleza y, al contrario de lo que hoy sentimos, el símbolo de la felicidad era lo urbano. Lo natural era el peligro, lo desconocido, lo no civilizado, y ante todo ello había que protegerse (además de otras ciudades) por medio de murallas.

Por tanto, ciudad y murallas nacieron de forma conjunta, dando protección a sus afortunados habitantes. Esto creaba fuerte aglomeraciones y, en el peor de los casos, epidemias. Junto a ello se unía el hacinamiento y el ruido (ya constante en la Roma clásica), así como desviaciones sociales como la prostitución o el alcoholismo. Sin embargo, aún con todo, merecía la pena, pues el entorno urbano daba múltiples seguridades, servicios y una mayor red de contactos personales.

Durante gran parte de la historia sucedió de esta manera y sólo en los momentos más fuertes del imperio romano o, en circunstancias favorables (como Madrid, en el centro del Imperio de los Austrias), las ciudades carecieron de murallas. Todo el mundo ha visto ya en la realidad, ya en las películas, la típica ciudad medieval y sus altos torreones, imprescindibles en una época tan belicosa como aquella.

En España se conservan numerosísimas murallas, como las romanas de Lugo, las medievales de Ávila o Toledo, las del XVI de Ciudad Rodrigo (las cuatro completas, lo cual es raro, tal y como veremos a continuación).

 

(Toledo, Puerta musulmana)

 

El punto esencial para comprender todo el cambio que se produce a partir del XIX es, esencialmente, demográfico. Hasta el XIX nos encontramos en el llamado régimen demográfico antiguo que tenía un claro perfil dentado. En periodos de paz o buenas cosechas la natalidad superaba levemente a la mortalidad, produciéndose un crecimiento vegetativo lento pero continuo. A estos periodos le seguían de una forma cíclica momentos de catástrofes demográficas. Según algunos autores (Cipolla, Breve Historia económica de la población) esto se debía a techos tecnológicos dentro del desarrollo económico de una sociedad, impidiendo mantener a más población, lo que hacía subir los precios, provocaba guerras o, por excesiva presión sobre el suelo, mermaba las cosechas. Otros (García de Cortázar entre ellos) lo achacan a motivos climatológicos, como la pequeña edad de hielo que afectó a toda Europa desde el XIV hasta el XVIII.

Sea como fuera, la población descendía (especialmente en las ciudades), regulando ecológicamente el problema de la sobrepoblación que sólo lo era en momentos puntuales. Aparecían entonces los arrabales o barrios fuera de la muralla que, de consolidarse, solían amurallarse a posteriori.

 

Sin embargo, en el siglo XIX, la revolución industrial cambió el ciclo demográfico, haciendo aumentar la población al mantener una alta natalidad y aminorar (por el ferrocarril y las nuevas técnicas agrícolas y más tarde médicas) las malas cosechas y las epidemias. Junto a ello, la aparición de la fábrica y el ferrocarril generó una fuerte demanda sobre el suelo que hizo que muchos ayuntamientos decidieran eliminar sus murallas (inservibles militarmente frente a las nuevas armas) y dejar expandirse a la ciudad como una mancha de aceite sobre el territorio.

Desaparecieron muchas de ellas, quedando sólo fragmentos incrustados en la trama urbana. Sólo en las ciudades sin desarrollo, no se produjo este proceso, aunque lo que hoy consideramos como un bien cultural, era entonces un terrible síntoma de falta de desarrollo.

 

Durante el siglo XX se produjo un nuevo fenómeno que aceleró todo el proceso. Primero con los trenes de cercanías y más tarde gracias al automóvil, se produjo la llamada periurbanización. Los Ángeles fue una de las ciudades pioneras al extenderse por toda la franja marítima por medio de edificaciones de escasa altura y jardín, lo que amplio enormemente el espacio urbano, que invade los núcleos rurales cercanos, integrándolos en  la trama urbana, cada vez más multicéntrica y extensa.

Este fenómeno ingresó en Europa por la zona anglosajona, terminando por ser el modelo habitual del crecimiento de la ciudad que fue ampliando su influencia por medio de zonas residenciales, ciudades dormitorio y, en último término, segundas residencias, calculándose su influencia en un radio que oscila entre 50 y 100 Km a la redonda

Sus causas no sólo fueron demográficas sino también ideológicas. Según el geógrafo Yi Fu Tuam, se operó desde la industrialización un cambio en la concepción de la ciudad. Del lugar simbólico y protegido se fue pasando (por la contaminación, el ruido, el aumento delincuencia, la aglomeración) a una percepción negativa de lo urbano y, como contrapeso, un aumento del prestigio de lo natural…) Este movimiento hizo que se buscara la periferia (en lo que se refiere a los barrios residenciales y de segunda residencia) como una forma de atrapar lo natural, ya sea pública (las vistas junto al mar o la montaña) como privadamente (el jardín, pequeña Naturaleza privatizada).

 

 

(Sierra de Madrid. Urbanización segunda residencia)

 

Sin embargo, el propio interés por lo natural actuaba, paradójicamente, contra la Naturaleza, urbanizándola cada vez más al presionar la especulación inmobiliaria sobre los lugares más bellos del entorno (aspecto en el que contribuyó también el turismo). Se tuvo entonces que comenzar a enclaustrar la Naturaleza como única medida de protegerla. En los planes urbanísticos se planificaron zonas verdes (o se protegieron otras en el centro, herencia de jardines reales como el Retiro o la Casa de Campo, ante la presión constructora), mientras que en la periferia se empezaron a implantar figuras legales (parque natural, nacional,…) que consiguieran poner un límite a la expansión urbana que aumentará según mejoren las autopistas o los ferrocarriles.

Este proceso se encuentra de plena actualidad en ciudades como Madrid, con constantes enfrentamientos entre administraciones, vecinos y grupos ecologistas en cuestiones como la ampliación de la carretera de los pantanos o la demarcación definitiva del futuro parque nacional del Guadarrama. Los intereses son tan fuertes y contrarios que es difícil llegar al entendimiento. Por un lado se encuentran los inmobiliarios y los de los vecinos de pueblos periféricos que ven en el aumento de construcciones en su término municipal una fuente de ingresos; en contra se encuentran ecologistas o, simplemente, grupos ya asentados en la zona que consideran el entorno como un importante activo de su vivienda.

Vicente Camarasa

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07/07/2008 21:04 Autor: sdelbiombo. #. Tema: PENSAR LA CIUDAD Hay 2 comentarios.

LA CIUDAD COMO IMAGEN DE LA MODERNIDAD LÍQUIDA

 

Uno de los libros que más han influido en el pensamiento (tanto de las Ciencias Sociales como arte o urbanismo) es La modernidad líquida del sociólogo Zygmunt Barman. Su idea central es que el tiempo ha ido acelerándose con la modernidad (siglos XIX y XX) hasta llegar a un punto en el que casi ha dejado de existir. Así, frente a las certezas, las ideas inamovibles del proyecto que se había iniciado en la Ilustración hemos pasado a un tiempo llamado postmodernidad en donde todo es efímero, todo está en constante cambio y es insignificante, leve… Como ejemplos a esta teoría habla de la moda y su constante reciclaje, de Internet, de nuestras relaciones sociales (cada vez más abundantes pero menos intensas), de nuestros constantes movimientos, de la falta de verdaderas normas (todo puede valer, según la circunstancia…). Por eso llama a esta nueva modernidad líquida, pues es como el agua, se adapta sin problemas a cada nuevo recipiente al que se echa. Es, además, algo fluido, que se puede tocar pero no coger, pues se escurre entre los dedos.

En realidad la idea es mucho más compleja y arranca desde el propio Nietzche pasando después por los llamados deconstructivistas (Derrida, Lyotard), pero el mérito de Barman ha sido encontrar una metáfora de gran fuerza visual para representar nuestros hábitos de consumo cada vez más intensos, la necesidad de sensaciones… pues nuestra vida ya no sería un proyecto conjunto sino una sucesión de momentos, inconexos unos con otros.

Quizás sea la ciudad (más que en las artes plásticas) en donde mejor se comprende este concepto. En ella todo está en continuo cambio y movimiento. Nos movemos para comprar, para hacer turismo, para ir al trabajo o para divertirnos… Realmente, más que vivir en la ciudad, pasamos gran parte del tiempo trasladándonos a través de ella (hoy en día, la felicidad se asocia con la movilidad y no con un lugar, Barman)

Además, la propia ciudad en sí es también líquida y cambia y se adopta constantemente, ya sea de forma individual como institucional. Los distintos gobiernos y empresas están constantemente interviniendo en ella para construir servicios o remodelando zonas, siendo la obra uno de los rasgos de lo urbano frente a la estabilidad, la resistencia al cambio de lo rural.

En lo que se refiere a las personas y sus decisiones individuales aún complican más el proceso. Hoy en día, acosado por la crisis podemos ver cómo abren y cierran locales casi de un día para otro, se ponen de modas zonas mientras otras entran en declive, cambia constantemente el vecindario de nuestros bloques de viviendas…

 

Ante toda esta situación, nuestro marco de vida deja de ser algo estable y duradero (como era en siglos pasados), y nos encontramos en un teatro de escenarios cambiantes, sobresaturados de nueva información que, según dice Michaud (uno de los grandes críticos de arte de la actualidad) han hecho que sustituyamos la mirada tranquila sobre las cosas por el simple escaneo, una actitud muy parecida a la que tenemos ante internet, en la que entramos y nos movemos sin profundizar demasiado en la información, saltando de un contenido a otro a través del hipertexto.

Frente a ello, a la cantidad de cambios y nuestra actitud que, saturada de información, nos anestesia la percepción como una forma de control psíquico, es sumamente importante que volvamos a tener conciencia de nuestro entorno, siendo conscientes de los cambios.

Se trata de un ejercicio muy simple. Si cogéis una cámara de fotos y retratáis vuestro entorno durante unas semanas, muy pronto comenzaréis a encontrar cambios, al principio minúsculos, pero que si los marcarais en un plano durante alguno meses, encontraríais cada vez una mayor trama de puntos rojos. Os daríais cuenta entonces de  la fragilidad del ambiente en el que vivimos, un pequeño ejemplo de lo que ocurre en todos los ámbitos de nuestra sociedad en cambio permanente. Si aún queréis verlo mejor, preguntad a gente más mayor del barrio que os cuente los cambios: la diferencia será entonces abismal.

Y es que la ciudad es un organismo vivo (así lo fue siempre) pero ahora superacelerado por el capitalismo globalizado que con sus migraciones, flujos comerciales, necesidad de nuevos productos y servicios…, y nuestra actitud, cada vez más deseante de nuevas sensaciones y novedades.

 

Esto ya lo empezaron a entender Benjamín (del que hablaremos una y otra vez, pues es uno de los pensadores que mejor pensó la ciudad) o los propios futuristas, que a principio del siglo XX se marcaron como lema la velocidad y el cambio, la destrucción de lo antiguo (¡hundamos Venecia!) y una nueva forma de percibir el mundo (prefiriendo una ametralladora o un bólido de carreras a la Victoria de Samotracia).

Estas declaraciones fueron, en gran parte, un tanto utópicas, pero nos estaban anunciando el futuro de una metrópolis que avanza más rápido que sus propios habitantes, generando planes de intervención a menudo con retraso ante los nuevos cambios. No tenéis que ver más que el cuadro de Balla (de los años 10 del siglo XX). La ciudad ha dejado de existir en sus estructuras estables y se ha convertido en flujos. En las propias estadísticas importan ya más estos movimientos que las propias personas, siendo el transporte lo esencial en la ciudad y el movimiento como una verdadera forma de vida

Vicente Camarasa.

 

Si queréis saber más de esta modernidad líquida hay un buen artículo (el prologo del libro) en:

http://www.oei.org.ar/edumedia/pdfs/T14_Docu1_Lamodernidadliquida_Bauman.pdf

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04/07/2008 09:26 Autor: sdelbiombo. #. Tema: PENSAR LA CIUDAD Hay 2 comentarios.

HA NACIDO UN NUEVO LUGAR SIMBÓLICO

Las ciudades son algo más que casas y arquitectura, son especialmente la gente que habita en ellas y sus comportamientos públicos. Por ello una ciudad, por mucho que se planifique de antemano, será la propia sociedad la que termine por conformarla, no siendo extraño que planes urbanísticos muy pensados o simplemente copiados de otros lugares no tengan ningún éxito cuando se implantan sin tener en cuenta el pensamiento y comportamiento social local.

Por ello es tan importante pensar la ciudad, entenderla como algo orgánico y social. Benjamín, un intelectual de los años 20 y 30, fue uno de los primeros en plantearse este urbanismo social que luego en los 60 con Linch tuvo una amplia repercusión. A partir de entonces muchos sociólogos, psicólogos o simples pensadores han mirado a la ciudad intentando comprenderla, dando así pistas para una mejora de nuestro medio ambiente por excelencia.

Una de las mejores maneras de empezar a entender esta dimensión urbana sería estudiar lo que Linch llama los nodos, lugares en donde confluyen los principales recorridos de la ciudad y son, además, lugares cívicos. Esta cualidad les hace convertirse en lugares simbólicos en donde los ciudadanos se reconocen y celebran sus principales ritos. Así, en Madrid, la Cibeles sería el lugar simbólico del madridismo, Neptuno de los atléticos o la Puerta del Sol un lugar cívico que supera la ciudad y, gracias a las campanadas de Nochevieja, se convierte en algo nacional.

El origen de este simbolismo unas veces se enlaza con las costumbres (que por muy antiguas que las creamos, no suelen ir más allá del siglo XIX), y otras con algún acontecimiento concreto (el tomar las uvas en Nochevieja tiene como origen una extraordinaria cosecha de uvas a principio del XX que se dio salida creando una distribución gratuita que pronto se convirtió en un rito).

Ocurre, además, que en muchas ocasiones, estos lugares simbólicos no han de ser los más bellos de la ciudad (objetivamente la Puerta del Sol no lo es), pero tienen un fuerte contenido emocional que se relaciona con las experiencias vividas ya por uno mismo, ya por la colectividad.

 

Un ejemplo perfecto de todo esto es la creación de Colón como nuevo lugar simbólico relacionado con la selección de fútbol. Desde hace unas semanas la gente ha acudido a él hasta convertirlo hoy ya en el centro de la fiesta de bienvenida de los jugadores.

Sin embargo, y si se recuerda un poco (un mes es suficiente), Colón había sido un lugar sin personalidad dentro de la ciudad ¿Cuántos realmente lo conocían más que por la estación de metro? ¿A quién se le habría ocurrido quedar en él? De hecho, durante muchos años ha sido sometido a continuas reformas urbanísticas que no habían conseguido atraer a más gente que a los patinadores y fanáticos del monopatín. Por lo demás la plaza solía encontrarse vacía Sólo algunas manifestaciones (11 M o las convocadas por el PP) habían intentadocambiar esto sin conseguirlo.

Sin embargo la elección de una cadena privada (Cuatro) de este lugar para colocar un pantalla gigante y hacer un programa en directo, unido a lo excepcional de los resultados futbolísticos lo han convertido de la noche a la mañana en un lugar de referencia. Haced la prueba y pasaros cualquier día por él; seguro que encontraréis gente por la plaza antes vacía e incluso turistas que buscan, más que el lugar en sí mismo, las emociones que han visto en la televisión.

 

Así es como funciona la ciudad, a golpes de decisiones colectivas (o mediáticas), y los barrios lo hacen de la misma manera. ¿No existe en el vuestro algún lugar simbólico? O, mucho más allá, ¿no tiene vuestro grupo de amigos un lugar simbólico para celebrar los ritos, quedar…?

Vicente Camarasa

01/07/2008 00:07 Autor: sdelbiombo. #. Tema: PENSAR LA CIUDAD Hay 2 comentarios.


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