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LOS RETRATOS REALES DE VELÁZQUEZ (Segunda parte: la iconografía)

Felipe IV por Velázquez

 La tradición española del retrato se forjó, como vimos en el artículo anterior, (los retratos reales de Velázquez, la técnica) con los primeros Austrias. Se trataba de una imagen sobria y sin apenas aparato, claramente  condicionada por el estricto protocolo borgoñón que impuso Carlos V en la Corte y desarrollada (según Checa Cremades) por Felipe II y el rey oculto que muestra mayor majestad cuanto menos es visto, y si lo fuera cuando no deje traslucir con sus gestos cualquier tipo de humanidad, convirtiéndose en algo por completo inalcanzable para sus súbditos. Un verdadera estatua sin sentimientos, un perfecto engranaje que representa el poder por medio del alejamiento y la inaccesibilidad.

Para hacernos una idea de esta  frugalidad de sentimientos, de símbolos externos, sólo hace falta comparar un retrato español barroco con otro francés.

 

Luís XIV por Rigaud

 

 Felipe IV por Velázquez

 

Teniendo esta idea clara podemos ya entender la iconografía regia hispana.

Como ya estudió Gállego, además de este rey oculto, todos los cuadros de reyes españoles tendrán un pequeño número de símbolos que a veces nos pasan desapercibidos pero que eran en el momento perfectamente entendidos. Veamos algunos.

Por una parte se encuentra el mensaje corporal, hierático, como ya decíamos, pero con los característicos pies en compás (en ángulo) que se repiten sistemáticamente.

También se encuentra el papel doblado en la mano (símbolo de su capacidad legislativa, de hacer leyes, del reinado de papel que inició Felipe II en palabras de Benassar).

La silla o la mesa en donde se apoyan las figuras significaría el Imperio en el que se sustenta la monarquía (en periodos posteriores a Velázquez ya con patas de leones, como en los cuadros de Claudio Coello). El cortinaje posterior que a menudo aparece vuelve a remarcar la imagen del poder.

 

 Baltasar Carlos por Velázquez

 En cuanto a otros símbolos más visibles nos encontramos con la espada (el ejército) que a menudo puede cambiarse por la escopeta o el guante de cazador (la caza es un sustituto de la guerra) o ya por el propio bastón de mando de general (aunque el rey jamás presidió una guerra) o la iconografía ecuestre (ya utilizada desde los tiempos romanos y que Tiziano con su Carlos V en su batalla de Müllberg había consagrado como imagen imperial, aunque en tiempos barrocos se le añadirá la postura en corbeta, a dos patas, más dinámica)

Baltasar Carlos por Velázquez

 

Sin embargo, el gran símbolo del poder real será el Vellocino de Oro al que dedicaremos un artículo especial

(Todas las fotos tomadas de wikipedia)

 Vicente Camarasa


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