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LOS JARDINES DEL EGIPTO ANTIGUO

(Reproducción del Jardín de Nebamún)
Tomado de http://alenar.wordpress.com/2007/07/14/jardines-de-la-antiguedad-egipto-por-virginia-segui-collar
Aunque ahora nos parezca imposible, las construcciones del Egipto faraónico contenían jardines a los que se les daba una especial importancia. De ellos, lógicamente, apenas nos han quedado otros restos que las imágenes pintadas que las excavaciones arqueológicas están confirmando.
En torno a los templos se crearon grandes jardines que tenían un diseño estrictamente geométrico, en donde las líneas de árboles (sicomoros, palmeras, granados, higueras, tarajes), arbustos y flores (crisantemos, anémonas,...) se unían a grandes estanques rectangulares, algunos de ellos unidos directamente al Nilo. En torno suyo había largas galerías con pérgolas para dar sombra en las que crecían parras.
Para todo ello había que cavar pozos hasta de diez metros de profundidad para encontrar la capa freática, utilizando hasta casi el Egipto Ptolemaico balancines para extraer el agua.
Tomado de http://www.arqueoegipto.net/articulos/egipto_tematico/egipto_tematico/vegetacion2.jpg
Pero estos jardines también se encontraron en los palacios y sabemos por inscripciones que la reina Hapsesut creó un jardín botánico como muestra de su poder, plantando en él las especies de los territorios conquistados. También Akenaton plantó árboles en sus amplias avenidas de su nueva capital, Amarma, haciendo traer tierra fértil para los alcorques
El faraón Snefrú disponía de un estanque lo bastante amplio para navegar en él con una embarcación impulsada por 20 remeras, mientras que un sacerdote llegó a introducir (por medio de un conjuro) un cocodrilo en el de su palacete, que devoró a un molesto intruso
Estos jardines (según Desroches-Noblecourt) presentaban forma de damero, con un estanque central en donde nadaban peces de colores y en cuya superficie flotaban las hojas y flores del loto
Jardín privado
Tomado de http://alenar.wordpress.com/2007/07/14/jardines-de-la-antiguedad-egipto-por-virginia-segui-collar
Existieron también jardines funerarios, con pabellones, junto a las tumbas.
Entrar y salir de mi tumba, refrescarme a su sombra, beber el agua de mi estanque cada día (…), que me pasee por mis vergeles de mi estanque cada día indefinidamente, que se pose mi alma sobre el follaje de los árboles que he plantado
Los egipcios también fueron los pioneros de la poesía sobre jardines que luego tanto cultivaría la cultura musulmana. En ella la mujer y la naturaleza son actores del ciclo vital que se renueva constantemente (Claire Lalouette)
El loto azul, una de las flores favoritas de Egipto
Tomado de http://www.egiptologia.com/images/stories/sociedad/arb_flo/image029.jpg
Para saber más
http://alenar.wordpress.com/2007/07/14/jardines-de-la-antiguedad-egipto-por-virginia-segui-collar
http://www.egiptologia.com/content/view/509/45
http://www.arqueoegipto.net/articulos/egipto_tematico/vegetacion.htm
Vicente Camarasa
UN MAGNÍFICO BLOG DE EGIPTO
Templo de Debod. Madrid
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Templo_de_Debod
Juan Aranda me ha mandado este magnífico enlace sobre Egipto. Un blog de muchísima calidad que le encantará a los amantes de esta civilización. Varios de sus artículos analizan diversas cuestiones sobre el Templo de Debod
Su dirección es ésta: http://www.tendencias21.net/egipto
LAS CONVENCIONES VISUALES EGIPCIAS Y PICASSO
Si quieres saber más de las convenciones (formas repetitivas no realistas) de la pintura y escultura egipcia y de cómo influyeron en la obra cubista de Picasso lo tienes en Picasso, el egipcio
EGIPTO ANTIGUO. UN MILAGRO DE LA GEOGRAFÍA
El Nilo en la actualidad. Se puede observar perfectamente la franja de vegetación que aún hoy genera en medio del desierto
Tomada de
http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Arabische_W%C3%BCste_Satellit.jpg
Durante el Paleolítico (y por influencia de las glaciaciones) todo el Norte de África (el Sáhara actual) fue una amplia sabana de hierba, con una fauna de documental de la Dos (leones, gacelas, elefantes…) que representaron en sus pinturas rupestres gentes de la Prehistoria
Jirafas.Fezzan
Tomado de http://www.almendron.com/blog/tag/arte-rupestre
Sin embargo, a partir del Mesolítico (en torno a 10.000 años a C) el clima se fue volviéndose cada vez más árido, y sólo una zona del Norte de África, Egipto, logró salvarse del cambio climático gracias al Nilo.
Ya Heródoto (el historiador griego) llamaba a Egipto el Don del Nilo, pues gracias a él pudo crearse y subsistir toda esta grandiosa civilización antigua, dándole agua y generando agricultura en su entorno.
Como ya sabéis, el Nilo sufre una crecida anual que corresponde con la primavera-verano. Ésta se produce por la época de lluvias tropicales del centro de África, al llegar los vientos húmedos del sur (lo que en Asia llaman Monzones).
Esta inundación es paulatina, lo que permite un cierto control sobre ella (al contrario que en Mesopotamia, con grandes riadas de un mayor carácter destructivo). Los egipcios lo controlaban a través del llamado nilómetro, que medía la crecida en varios puntos del río.
Nilómetro en la isla Elefantina.
Tomado de
http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Egypt.Aswan.ElephantineIsland.Nilometer.01.jpg
Para saber más de este kilómetro se puede consultar
http://es.wikipedia.org/wiki/Nil%C3%B3metro
Esta inundación no sólo aportaba agua, sino también sedimentos (la llamada tierra negra) que se iba depositando sobre las tierras cultivables, lo que hacía de abono natural de la tierra.
Sin embargo para que todo funcionara perfectamente se necesitaba de una organización centralizada que controlara el nivel del río y la preparación de canales para que la inundación llegara a la mayor cantidad posible de tierras y luego sirvieran, también, para desalojar el agua una vez que ésta hubiera dejado sus sedimentos.
La mayoría de los historiadores piensa que esta fue una de las causas fundamentales de la rápida creación de un gobierno central (el faraón). Por otra parte, el desconocimiento de las causas de la inundación hacía que se creyera que eran los dioses quienes controlaban el curso del Nilo, atribuyéndole muy pronto a este faraón un carácter sagrado, intermediario entre los hombres y los dioses para así asegurar la persistencia del ciclo.
Por si fuera poco, el Nilo también fue fundamental como arteria comercial de todo Egipto y, a la vez, barrera por el sur (las sucesivas cataratas). En sus orillas crecían los papiros que sirvieron como primer soporte de la escritura y las palmeras, posible origen de la idea de columna. Otras formas vegetales, como el loto, sirvieron de motivos ornamentales para sus capiteles.
Capitel lotiforme Egipto. Luxor.
Tomado de
Junto al Nilo, Egipto Antiguo tuvo otra ventaja geográfica. Los desiertos que le rodeaban le aseguraron protección ante ataques de otros pueblos y permitió la consolidación de una cultura con escasas influencias que fue desarrollándose con gran originalidad.
Sólo el Delta del Nilo servía como punto de contacto con el exterior. Sin embargo se trataba de una costa muy baja (llena de sedimentos) que permitía la entrada de pequeñas embarcaciones (como las que utilizaran los fenicios) pero dificultaban la entrada de grandes ejércitos.
Vicente Camarasa
CÓMO SE ANALIZA UNA PINTURA. LA TUMBA DE RAMSÉS I
Tomado de http://usuarios.lycos.es/Dorothy2/ramses1.jpg
El tema, como es habitual en la pintura egipcia, es funerario, y representa, según el Libro de los Muertos, el momento en el que el faraón está siendo recibido en el Tribunal de Osiris por parte de Horus (izquierda) y Anubis, con cabeza de chacal (En la parte derecha de la pared se puede observar el anterior traslado del faraón en la barca de Ra).
Barca de Ra.
Tomado de
http://farm4.static.flickr.com/3198/2392570043_16f9e27fa8.jpg?v=0
El soporte es la propia pared (pintura mural), utilizando la técnica del fresco (con huevo como aglutinante que se aplica sobre el yeso aún húmedo o enlucido) para las superficies coloreadas, y el temple en seco para los detalles.
La composición de la escena central es simétrica, con el faraón como eje de simetría. Por otra parte se utiliza las formas geométricas para encuadrar las distintas figuras. Todo ello nos produce una sensación de escaso movimiento (estática).
La línea predomina sobre el color creando unos perfiles nítidos que luego se colorean de forma plana (colores planos) y saturada, predominando los cálidos en las figuras (rojizos y amarillos) que contrastan contra el fondo frío (azul en la Barca de Ra).
El dibujo es bastante sintético, de trazo geométrico y escasos detalles.
La luz no es utilizada, creando colores sin claroscuros que convierten a las figuras en bidimensionales.
El espacio resulta plano, sin ningún intento de perspectiva, utilizando el fondo como soporte para la realización de jeroglíficos.
Las figuras se nos muestran en perspectiva torcida (vistas desde varios puntos de vista combinados) y, por tanto, muy lejanas de cualquier tipo de realismo. Para su creación se utilizan las formas geométricas que eliminan gran parte de sus detalles, idealizándolos.
En cuanto a la expresión nos encontramos con personajes hieráticos, llenos de convencionalismos y sin excesivo movimiento (estáticos). No interesan las texturas
COMENTARIO.
La pintura que comentamos pertenece, sin lugar a dudas, al arte egipcio, bien apreciable por el uso de técnicas arcaicas (perspectiva torcida, colores planos, tendencia a la geometría, fondo plano...) y la propia función funeraria de la misma.
En este sentido, el mundo de ultratumba constituía una de las principales creencias del antiguo Egipto que influirá poderosamente en su arte (importancia de la arquitectura funeraria como mastabas, pirámides e hipogeos; temática habitual de escultura o pintura). Concretamente en el caso de la pintura, toda su iconografía se encontraba resumida en el Libro de los Muertos que iba narrando los distintos episodios que ocurrirían hasta la llegada al Mas Allá.
La pintura que comentamos nos narra dos de ellos: el traslado del cuerpo a través del Nilo por medio de la Barca de Ra, y la preparación del difunto para el posterior juicio de Osiris en donde su alma sería pesada en una balanza para confirmar su bondad o maldad (psicostasis, tema que será retomado por el arte medieval cristiano con San Miguel portando una balanza y el Demonio intentando hacer trampas).
Pesaje del alma. Egipto
Tomado de
http://www.monografias.com/trabajos55/origen-de-la-psicostasis/Image13571.jpg
Beato. Iluminación prerrománica.
Tomado de http://www.castillodeloarre.org/amigos/Baruk%20G10.jpg
El protagonista de ambas (además de distintos dioses del panteón egipcio) es el propio faraón, verdadero poder de la teocracia egipcia (unión, en una sola persona de los poderes religiosos y políticos), que se ayudaba en sus tareas por una serie de privilegiados (escribas, soldados y sacerdotes). Esta sociedad estamental se reflejaba también en el arte, siendo sólo las capas superiores las que tenían capacidad para encargar arte (comitentes), tal como también se observa en arquitectura y escultura.
La estética utilizada, bastante arcaica en su forma de plasmar la realidad, nos recuerda que el fin último de estas pinturas no era crear belleza (como luego sí harán los griegos), sino (en el caso concreto de la pintura) de narrar el mundo del Más Allá. Se trata, por tanto, de una estética trascendente, una imagen de lo sagrado que representa las cosas no desde la pura visión humana, sino de una forma mental y por completo antinaturalista que reduce las formas naturales o modelos geométricos y no duda en unir varios puntos de vista o eliminar perspectiva o claroscuro.
Por último, este arte egipcio (sin apenas influencias anteriores) influirá decisivamente en otros posteriores, como el bizantino y románico (de nuevo artes sagrados), que volverán a estas formas sintéticas, lineales y sin fondo ni luz.
Maderuelo. Románico
Tomado de http://www.artehistoria.jcyl.es/arte/jpg/BAA09345.jpg
Mucho tiempo después otros autores volverán a recoger esta idea de arte para romper con el clasicismo, como Gauguin en el siglo XIX o Picasso en el XX, que volverá a investigar la idea de una visión múltiple del objeto que reduce a formas geométricas simples, tal y como puede observarse en las Señoritas de Avignon.
Vicente Camarasa
NEFERTITI Y LA REFORMA DE AKEATON
En la figura de Nefertiti (dinastía XVIII de Egipto) se mezclan realidades y leyendas en torno a una de las imágenes más bellas de todo el arte egipcio que conserva el Museo deBerlín. Primera esposa de Ajeanton (Akenatón), muchos egiptólogos afirman que fue el verdadero brazo derecho de su marido cuando éste comenzó su famosa reforma religiosa. Sin embargo, antes de la muerte de Akenaton, el rastro de Nefertiti se pierde en las inscripciones (acaso borradas, como era costumbre frente a los faraones caídos en desgracia). Surge entonces la leyenda, y muchos han querido ver en numerosos nombres semidesconocidos del momento nuevas identidades de Nefertiti, pudiendo reinar tras la muerte de su marido y, obligada por el clero, eliminar todas las reformas religiosas, el llamado Cisma de Amarma.
(Akenaton)
Frente a un clero omnipotente, Akenaton decidió eliminar el tradicional politeísmo egipcio para aceptar a un solo dios Atón, que sustituiría a Ra como dios solar.
Aparte de las consecuencias religiosas de estos cambios (se trata, en realidad el primer monoteísmo de la historia), su instauración suponía la eliminación del poder político y económico del clero, el cual se terminará vengando con su sucesor, el famoso Tutankamon.
Todos estos cambios políticos trajeron un estilo artístico que se aleja por completo de los cánones egipcios. Una especie de manierismo. Frente a las formas geométricas, de escasos detalles, hieráticas y volumétricas tradicionales; los escultores y pintores de esta época tendrán una mayor libertad.
Akenaton. Louvre. Foto por cortesía de Nuria Zapardiel
Aparecerá entonces un estilo curvilíneo, lleno de figuras sinuosas y un tanto ambiguas en su diferenciación entre lo masculino y lo femenino, de canon muy alargado (especialmente el cuello y la cintura) y una curiosa forma de realizar los cráneos que se alargan desmesuradamente en su parte trasera Tal es su desproporción que algunos investigadores hablen de hidrocefalia o síndrome de Marfan, aunque si recordamos otros periodos artísticos (piénsese en el Greco o incluso se podría comparar con Botticelli y su idea de una belleza melancólica y fuera del puro realismo), podemos afirmar que esta forma estética era por completo consciente, buscando la representación de la exquisitez y refinamiento que debió reinar en el breve periodo de Amarma, capital de Ajeaton
(Relieve)
También en el campo iconográfico se observaron cambios, apareciendo una mayor cantidad de escenas cotidianas (inexistentes en los periodos anteriores) y la representación de Aton como un curioso Disco Solar con rayos que terminan en pequeñas manos que aceptan los sacrificios y portan, en ocasiones, símbolos de vida
En cuanto a la propia escultura de la reina, se trata de un simple modelo encontrado en las ruinas del escultor Tutmés, en Amarca, la nueva capital del reino. De aquí que no esté terminada y le falte un ojo, o mejor dicho, el postizo que hacía de ojo. La destrucción casi completa de la ciudad hizo que su figura quedara sepultada por las ruinas con pequeños desperfectos (orejas) pero conservando una policromía exquisita que se encuentra entre las mejores de la Historia del Arte.
La obra es de una belleza espectacular, con su perfecto mentón, sus altos pómulos y los ojos rasgados. Este rostro se coloca, además, en el centro de una composición que conforman el largo cuello y el gorro que se vuelven más finos en su contacto, reforzando en él la atención del espectador. Este efecto se ve reforzado con su contemplación lateral, en donde la cabeza adelantada rompe con las convenciones egipcias y da un perfil de exquisita belleza.
Todo este periodo de refinamiento fue efímero, y tras la muerte de Ajeaton, el claro volvió a tomar el poder apoyado por un pueblo que quería volver a sus antiguas tradiciones que les aseguraba la vida eterna (asunto que la reforma había abolido)
Si queréis saber más de esta figura histórica y su tiempo no hay nada mejor que la excelente novela de Terence Moix, El Amargo Don de la Belleza.
Vicente Camarasa (Texto y fotografías)



















