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EL VERDADERO CONDE DRÁCULA
Señor de Rumanía cuyo nombre es Vlad Tepes, que mata a personas ricas para darles comida a personas pobres. Para ser mas claros hablamos de muy el conocido Conde Drácula (Vlad Dracul), que nunca fue vampiro (siento decepcionaros) y vivió en Sighisoara.
Cuenta la leyenda que a cada enemigo que se acercara a su castillo, le mataba, le clavaba en una lanza muy afilada y lo ponía en la entrada para que otros que se atrevieran a acercarse tuvieran miedo e idea de lo que les podía pasar...
Su famoso castillo, que no era negro ni tenebroso.
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Había diferentes lanzas, de distinto tamaño y significación.
Normalmente los ejecutados eran la gente rica o mejor dicho ’’Varones’’ que robaban a la gente pobre hasta de lo poco que tenía. El tamaño de la lanza en donde les clavaban dependía de lo rico que fuera, es decir, si el varón no tenía tanta riqueza la lanza era pequeña y si el varón era exageradamente rico la lanza era exageradamente de grande para que todo el mundo lo viera y que tomara ejemplo de lo que podría pasarle, pese a todas sus riquezas.
Sighisoara desde el castillo.
Y eso es todo. Siento deciros que eso fue lo que pasó en la realidad.
Continuará….
Texto y fotos: Stefanía Nistar. 3º ESO B SIES La Poveda en Campo Real
LA PLAZA DE JEMMA EL FNA DE MARRAKECH. UN RETORNO A LAS MIL Y UNA NOCHES

Cuando el viajero llega a ella desde la Kutubiya, después de haber logrado traspasar la barrera de tráfico infernal que la rodea, de pronto, como si el tiempo tuviera agujeros, enormes discontinuidades, pasa sin saber cómo lo ha hecho al Oriente fascinante de las Mil y una Noches.
Y es que ha entrado en la Plaza de Jemma el Fna, la llamada plaza de los muertos, un amplio espacio en donde se clavaban las cabezas cortadas de aquellos que se rebelaban contra el poder.
Entonces era un gran descampado entre los zocos y la gran mezquita aljama en donde paraban las caravanas que habían atravesado el desierto, ofreciendo sus productos desconocidos que se producían más allá de las dunas y el calor infernal. Se vendía ganado y se hacían grandes negocios y, entretanto, animados por la multitud que allí concurría, acudían todos aquellos que podían hacer dinero con sus habilidades, fascinando con sus historias, mostrando a los animales que vinieron con los camellos.
Una enorme algarabía que bien se podía producir en otras ciudades coetáneas de Al Andalus, y de lo que aún nos han quedado algunos espacios como el Zocodover toledano, la Plaza de Bib Rambla de Granada o el Arenal sevillano
Y esta es precisamente su maravilla. Mantener el espacio pero también su vida propia, como si nada hibiera ocurrido en los últimos 900 años. La historia parada en su espacio de una forma tan profunda que, gracias a la iniciativa del escritor español Juan Goytisolo, ha merecido se declaro Patrimonio Universas intangible por parte de la UNESCO.
El viajero ha de saber eso. Conocer que es un lugar de vida en donde ha de mezclarse para poder comprender algo. Las fotografías, además de pagarlas, de poco valdrán, sólo un leve recuerdo de aquella explosión de realidad que supera a los sentidos.
Pues muy pronto todos los sentidos quedarán saturados y sentirá el olor profundo de las especias que adoban las comidas que se ofrecen en las decenas de puestos, desde los intensos caracoles que se tomarán como una sopa a los pinchos morunos, las salchichas de hígado, el jugo de las naranjas o todo el dulzor del mundo de los puestos de dátiles pasas e higos que rondan enjambres de avispas ante el vendedor impávido.
Degustará su olor mientras escuchará sin pausa los tambores y los crótalos de los gnaua, descendientes de los antiguos esclavos sudaneses que tocan ritmos endiablados, aquellos que no hace mucho tiempo aún servían para sanar a los enfermos.
Y monos amaestrados se posarán encima suyo para provocar la foto y unos dinares
O se acercará a grupos que rodean a los contadores de cuentos antiguos que intentará comprender en las caras alucinadas de los marroquíes que los escuchan.
Podrá tatuar sus manos con hena, como si fuera una doncella presta a casarse, o se jugará el dinero entre los trileros que se colocan sobre el suelo sus tres cartas manoseadas.
O quizás prefiera vender su alma de otras maneras, acercándose a los sacamuelas que trabajan en vivo, o pidiendo un vaso de agua a los aguadores vestidos de carnaval que deambulan entre el gentío tocando su campanilla.
Podrá consultar su futuro a pitonisas o acercarse a santones que le aconsejaran bajo la débil protección de una sombrilla.
Será eso y muchas cosas más acumuladas sin orden sobre una mente incapaz de comprenderlo todo, pues pasará junto a acróbatas, se dejará llevar por el ritmo del laúd, se rendirá al fin ante el embrujo de las cobras alzadas sobre sí mismas al ritmo de una flauta muy aguda, y tendrá que luchar para que no le coloquen pequeñas culebrillas encima.
Les llamarán unos y otros, pidiéndole un dirham o un cigarrillo, pues nada pasa impune por esa plaza y con solo pisarla ya es parte de su embrujo de vida intensa mientras el sol va cayendo y, en un instante prodigioso, justo antes de que la noche caiga, todo su pare por unos minutos.
La serpiente parará quieta, las músicas y los bailes cesarán, dejando en suspenses a los que escuchan las historias o su tatúan las manos.
Un silencio espeso, casi de paso de Semana Santa, invadirá la plaza, y sólo se escuchará la voz quebrada del muecín que desde la Kutubilla anuncia la última oración del día. Como una larga letanía rota en el aire quieto del atardecer que demostrará, una vez más, el imperio de Alláh sobre los hombres, todo quedará espectante mientras el tiempo se detiene y el aire adquiere una gravedad extraña.
Sólo cuando cese el primer canto y el resto de las mezquitas comiencen a repetirlo la actividad volverá a la plaza sin fin que todos los días es igual a si misma pero en constante reinvención, la que quiera el paseante que se mezcle en ella y sepa encontrar las claves de las miradas y los gestos, que separe a los embaucadores de los mundos auténticos, que deje, en fin, de ser un simple turista para integrarse definitivamente a esta historia parada en los tiempos de Al Andalus, como si la modernidad fuera una palabra extraña, muy lejana y confusa, que a menudo es bueno olvidar para volver a reencontrar el fascinante espectáculo de los simples hombres, sus azares, engaños y verdades. Una inmensa tela de araña donde los hilos se comunican, te enredan y te sacuden en lo más íntimo, pues tal vez aquello sea lo cierto y no nuestra tecnología de hombres solos ante una pantalla.
Vicente Camarasa
SANTIAGO DE COMPOSTELA Y LA COSTA DE LA MUERTE
En el blog de JV tenéis un divertido artículo sobre Santiago de Compostela (con una magmíficas fotos de la iglesia románica deSanta María del Sar) y la costa de la muerte y sus paisajes
Para verlo podéis pinchar aquí
MOJÁCAR. UN LUGAR MÁS ALTO QUE EL HORIZONTE

Érase una vez… Mojácar.
No es un lugar de cuento pero… es un lugar mágico, donde la luz hace que los colores brillen con más intensidad que en ningún otro sitio, acaso porque estén llenas de historia.
Desde su símbolo, el Indalo o “muñequito mojaquero” que se pintaba con almagre en las casas para protegerlas y que es la representación de un ¿hombre, dios o del pacto del hombre con el cielo?... Quien sabe lo que quisieron pintar nuestros antepasados del neolítico en la cueva de los Letreros (Veles-Blanco); hasta la forma de vestir de los lugareños (mojaqueña) que recuerda los largos años vívidos como parte del Al Andalus, teniendo a gala ser uno de los últimos bastiones en caer del reino nazarí (rindió armas en 1488 al rey Fernando el Católico)
Tomada de http://www.elindalo.net/indalo
Por él pasaron fenicios y cartagineses, griegos y romanos, buscando la riqueza de plata de las minas de la Sierra Almagrera. Y los piratas, y algún personaje como Roldán (Mesa de Roldán) que nunca pudo estar allí pero todavía se recuerda.
De todo este pasado quedan multitud de vestigios (difíciles de encontrar algunos de ellos como el Argar) que se asoman en nombres tan sugerentes como la playa de los muertos, la torre del Periculillo, el Pozo del Esparto, Cuevas de Almanzora…
Mojácar está situado en la cima de una montaña al final de la Sierra Cabrera, en un espectacular paisaje duro y árido, casi sin vegetación, espectralmente silencioso, que nos habla de la dureza de la vida en estas tierras, y que no te deja indiferente o te enamora o la aborreces para siempre: no permite términos medios.
Pero vayamos al pueblo. Como ya he dicho corona la cima de una montaña desparramándose en círculos concéntricos hacia su falda. Sus casas se encajan unas en otras haciendo que el nivel de una calle corresponda con los tejados de la calle siguiente. Son casas cúbicas, blancas, con puertas y ventanas de azul profundo, decoradas con arcos y cúpulas y alguna que otra celosía que recuerda su pasado árabe.
La mejor hora para visitar el pueblo es la cercana al atardecer porque su enclave nos permitirá disfrutar de unas esplendidas vistas. Cuando conseguimos dejar el coche en el aparcamiento habilitado (campo de fútbol) nos encontramos con primera cuesta del pueblo que va bordeando la montaña hacia el interior y poco a poco vamos deleitándonos con un impresionante paisaje del interior (gracias a ellas y a las pequeñas paradas la cuesta se hace más llevadera).
Esta ruta nos conduce al mirador (Plaza Nueva) francamente feo (hay algunos destrozos urbanísticos que podemos obviar) pero que nos ofrece otra panorámica fabulosa a la que ahora añadimos la línea de costa (a escasos 7 km) y el mar. Podemos esperar a que el atardecer se complete desde este privilegiado enclave.
Si nos adentramos por las calles (no nos fijemos demasiado en las tiendas de souvenirs, sino en el color, la luz, las buganvillas, los jazmines, los arcos, las ventanas, los rincones..) terminaremos apareciendo en la plaza de la iglesia, para mí uno de los rincones más entrañables de Mojácar. En el centro hay una escultura de mármol de una mojaqueña que todavía, después de tantos años, no sé si es kitch, pero no podría concebir esta plaza sin su presencia y sin la majestuosa buganvilla que cubre la fachada de la farmacia.
Tomado de
http://picasaweb.google.com/manel.bou/CABODEGATA#5072303290610326386
Si seguimos con nuestro paseo (podemos antes tomarnos unas tapas y un gazpacho de “lujo” en la terraza de la plaza, El Rincón de Embrujo ) es obligado buscar la calle de los Embajadores, la Casa Mora, la calle de Tico Medina que nos llevará al Castillo (hoy centro cultural)… Lo mejor es perderse y por todas partes encontremos rincones que seguro merecen una parada: estrechas calles que son largas escalinatas, celosías, cúpulas… Buganvillas y jazmines ayudaran a nuestra imaginación a contarnos historias secretas.
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Para volver al coche, recomendamos bajar por el arrabal o judería que nos dará otra visión de un Mojácar menos turístico, más profundo y misterioso. Después de nuestro paseo, podemos acercarnos a Garrucha, pueblo de pescadores en donde probar los pescados de la zona (Gallo Pedro), los arroces caldosos o el gambón garruchero.
Hemos dejado sin señalar un lugar emblemático de Mojácar como es la puerta de la ciudad, rincón que no se puede pasar por alto. Debajo de sus arcos se encuentra el viejo colmado y la taberna de Madrid una de las más antiguas de Mojácar y que de alguna forma contribuyeron a la recuperación del lugar.
Tomado de http://maestroajedrez.wordpress.com/2008/03/22/fotos-de-mojacar
Durante muchos años el pueblo estuvo prácticamente abandonado y la mayoría de sus casas eran una ruina. Mojácar había contado con más de 6.000 habitantes debido al descubrimiento de minas de plata en la Sierra Almagrera (1812) pero el cierre de las minas y la sequía al comienzo de la II República hicieron que las gentes del lugar se fueran a buscar trabajo a otros lugares y lo abandonaran llegando a no tener más de 200 habitantes en los años 50.
A partir de mediados de los años 50 el pintor almeriense Jesús de Perceval funda el movimiento indaliano y empieza a darlo a conocer y pronto empiezan a llegar intelectuales, artistas, bohemios, hippies. D. Jacinto, alcalde de Mojácar durante los años 60 empieza a regalar solares a quienes reconstruyan las casas y Mojácar comienza a recuperarse fundamentalmente gracias a alemanes e ingleses que se asientan en la zona y empiezan a devolverle la vida.
Este es mi Mojácar un lugar donde no me importaría perderme, donde he encontrado la luz y el color, la soledad y el silencio, que me da fuerza y alegría.
Cuando voy llegando con el coche siempre escucho la misma canción Mediterráneo de Serrat y ya estoy segura que este lugar es “la ladera de un monte más alto que el horizonte donde darle verde a los pinos y amarillo a la jenista”
Amparo Gómez-Rey
UN PRECIOSO ARTÍCULO SOBRE HOLANDA
En el blog de José Vicente podéis encontrar un precioso artículo sobre Holanda, con unas maravillosas fotos
EL VALLADOLID DE GREGORIO FERNÁNDEZ
Ahora que el AVE nos pone Valladolid a menos de una hora sería el momento perfecto para volver a visitar la ciudad que llegó a ser corte con Felipe III.
Sin embargo hay varios valladolides, y en este artículo nos vamos a dedicar a dar las pistas para visitar el que forjó Gregorio Fernández, uno de los grandes imagineros de nuestro arte barroco que, ajustando los horarios, se podría visitar en un solo día, sin necesidad de hacer noche. (En realidad, y visto de esta manera, los cincuenta y tantos euros que vale el Ave se amortizan bien, pues no es necesario coger un hotel)
Alumno de un imaginero de segunda fila (Rincón) sus influencias serán múltiples, desde los paños duros flamencos que aprendería de los primitivos flamencos, a los imaginaros manieristas de la 2º generación (Berruguete y Juan de Juni) que habían recogido el nuevo lenguaje de Miguel Ángel y lo habían adaptado a la tradición hispana del trabajo en madera, creando las técnicas del encarnado (para la piel desnuda) y el estofado (con pan de oro y pintura para crear la sensación de tejidos bordados con oro). De todo ello saldrá una escultura elegante en sus cuerpos (acaso aún un poco alargados pero perfectamente definidos en lo anatómico) y de gran fuerza expresiva que contrasta con la mayor dulzura de lo andaluz
Quizás la primera parada sea el Museo Nacional de Escultura, aunque ahora se encuentre en un edificio anexo y tenga una gran parte de su colección guardada en almacenes. Sin embargo, lo que hay es suficiente para dejarse alucinar y ver sus más claros precedentes (Berruguete y Juan de Juni, con el Santo entierro como una de las cimas de su arte). El arte de Gregorio Fernández se encuentra representado por alguna de sus principales tallas, como la Piedad flanqueada por los dos ladrones. En ellas ya está toda su fuerza expresiva, sus paños de plegados flamencos o la maravillosa policromía realizada por Valentín Díaz)
La segunda visita bien podría ser la Catedral, comenzada por Herrera en su típico estilo escurialense, y aún inacabada. En ella está el museo Diocesano y, de nuevo, Gregorio Fernández. Su famoso Ecce Homo, una de sus obras cumbres. A mi gusto es su mejor talla, un desnudo casi completo de Cristo con una anatomía espectacular y una mirada de suave desconsuelo que los postizos hacen aún más triste.
La tercera parada es una iglesia cercana a la plaza mayor (la que inspiraría la de Madrid). Es la Iglesia de la Vera Cruz y en ella tiene su sede la cofradía del mismo nombre que tiene un verdadero tesoro que cada Semana Santa sale a las calles (aunque en pasos ¡llevados sobre ruedas!). Un paso de varias figuras: el descendimiento, y dos tallas individuales: un nuevo Ecce Homo (sentado, un Cristo de la Paciencia, como le llaman en Andalucía) y un Cristo atado a la columna de una cara inolvidable
Si aún nos queda tiempo, deberíamos pasarnos (junto a la catedral) por la iglesia de de las Angustias, pues en ella se encuentra una talla (del mismo nombre) de Juan de Juni, en un camarín junto al altar. La cara y expresión son verdaderamente espectaculares.
Como se ve todo un festín de arte renacentista y barroco de la mejor calidad que sólo Sevilla puede igualar.
Eso más las tapas y los vinos de la Ribera del Duero que se pueden tomar por un precio asequible junto a la plaza mayor (Si os ponéis mirando al Ayuntamiento estas calles se encuentran a vuestra izquierda)
Vicente Camarasa
DE SILOS A COVARRUBIAS. Del prerrománico al gótico
Unos de los viajes que más me gustan (tanto por sus distancias, que no son excesivas, como por todo lo que puede verse) es el de Silos-Covarrubias, en Burgos.
Se llega por la autopista de Burgos (cogiendo el desvío de Lerma dirección Silos-Covarrubias). Allí la carretera empeora eunque no son demasiados kilómetros hasta llegar a Silos.
Si se quiere comer o pasar la noche (es mejor el viaje en dos días) el hotel más recomendable es el de Santo Domingo de Silos. La comida está buenísima y el trato de sus dueños es impecable. http://www.hotelsantodomingodesilos.com/
En el propio Silos hay tres visitas imprescindibles: el claustro románico que tiene probablemente la mejor escultura de su tiempo (y lo explican guías en general bastante buenos, aunque hay de todo), los cantos gregorianos (los más largos son los de vísperas, aunque la iglesia está a rebosar, siendo mucho más íntimos y recogidos los de sexta (al mediodía, sobre las dos) o los de completas hacia las 21h. Aunque la iglesia es neoclásica, uno se puede sentir verdaderamente transportado a la Edad Media oyéndolos.(En http://www.abadiadesilos.es/claustro.htm se pueden encontrar fotos, historia del monumento y horarios del claustro y los cantos).
En tercer lugar, y a unos 3 KM (se puede ir andando o en coche) el desfiladero de la Yecla. Apenas si doscientos metros de profundo tajo en las rocas calizas en el que se ha hecho una pasarela).
Ya un poco más lejos (unos 10 Km por la carretera que vuelve hacia Lerma) hay un desvío a la izquierda (Barriosuso) que nos hará atravesar el pequeñísimo pueblo y seguir por un camino (ahora creo que asfaltado) hacia la ermita mozárabe del siglo X (está indicado, aunque no todo lo bien que debería).
La ermita (Santa Cecilia) está en un paisaje delicioso, con bosque de ribera y cultivos de cereal, en una pequeña peña, con un pórtico románico y una iglesia que, lamentablemente, suele estar cerrada.
Otro camino que se puede emprender es desde Silos a Covarrubias, por una pequeña sierra llena de sabinares y pinares.
Covarrubias es un pueblo restaurado con mucho gusto, con casas de madera y ladrillo, aunque un poco agobiante en los fines de semana por los autocares. El pueblo merece un paseo tranquilo (porque si no te sales), ver su arco plateresco y sobre todo su colegiata gótica llena de sepulcros y algunas piezas romanas. En ella se puede ver un pequeño museo en donde hay una campana para poder casarse y un tríptico alucinante de Gil de Siloé (XV). En http://www.ecovarrubias.com/es/turismo/index.asp?iddoc=141 los horarios de visita. En http://www.ecovarrubias.com/es/turismo/index.asp informaciones de rutas en bici, senderismo, monumentos….
A la hora de comer hay varios restaurantes (cuidado si hay mucha gente, sería mejor reservar mesa al llegar), aunque mi favorito (no recuerdo el nombre) es el que se encuentra junto a la puerta de la villa. En todos el plato estrella es la olla podrida (una especie de cocido pero con alubias rojas)
Si salimos del pueblo en dirección a Salas de los Infantes, volveremos a una zona de pinares, un pequeño puerto y las ruinas del monasterio de Arlanza, muy deterioradas pero visitables (parte de ellas románicas). Este monasterio fue uno de los orígenes de Castilla, siendo financiado por Fernán González tras una razzia de Almanzor.
Un poco más adelante se llega a la carretera general, y cogiendo dirección Burgos pronto encontraremos el desvío hacia Quintanilla de las Viñas. Se atraviesa el pueblo y se accede a ella subiendo una pequeña loma. La iglesia sólo conserva su cabecera visigoda (VIII) pero tiene unos impresionantes relieves tanto al exterior como al interior.
http://www.turismo-prerromanico.es/arterural/nsvi%C3%B1a/nsvi%C3%B1aficha.htm En esta página da muchísima información (aunque quizás un poco técnica) de la iglesia
Vicente Camarasa
Si alguna foto no se ve están colgadas (menos la primera, que es un simple mapa de carreteras) en http://www.flickr.com/photos/27852509@N05/sets
Dentro de la Carpeta Semana Santa y Arte

































