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sdelbiombo. Una mirada artística al mundo

GÓTICO

LA MEMORIA DE LOS GREMIOS MEDIEVALES

 

 

En un reciente viaje a Extremadura, siempre tan llena de sugestiones, encontré este curioso dintel en un pueblecito (San Martín de Trevejo) de la Sierra de Gata.

Consultado el oportuno plano descubrimos que se trataba de un dintel que marcaba el emplazamiento del gremio de sastres, un moderno cartel comercial y un medieval aviso de que sólo allí podían encontrarse los talleres de sastrería del pueblo, abiertos para su control de producción y modelaje. Toda una institución que marcó la artesanía desde la edad media y hasta casi el siglo XIX al que le deben muchos nombres nuestras calles, como podéis ver en los modernos azulejos que ha instalado el Ayuntamiento de Madrid

 

 

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Ambas imágenes tomadas de http://www.juancato.com/madrid/rotulos.htm

 

Vicente Camarasa

EL GÓTICO COMO NECESIDAD INTERIOR. UNA EXPLICACIÓN SOCIOLÓGICA DEL ESTILO

 

 Catedral gótica de León

 

Como decía Kandinsky, el verdadero arte nace de una necesidad interior del artista. Con ello, realmente, no hacía otra cosa que ratificar la idea-fuerza de una de las corrientes más fecundas de la Historia del Arte: la sociología del arte.

Según ésta, el arte es la expresión (metafórica o simbólica) de una sociedad, de sus relaciones económicas y de dominio pero también de su ideología, de sus necesidades y de sus certezas y miedos. Cuando estos varían, también lo hace el arte, incluso un poco antes, abriendo caminos que sólo el paso del tiempo deja ver en sus verdaderas dimensiones.

Frente a esta teoría (que deriva de una lectura del marxismo que va más allá del materialismo histórico), en el XIX se intentaba explicar el arte ya desde las personalidades singulares o (derivado del positivismo decimonónico) de los avances técnicos del momento. Así, por lo ejemplo, lo creía Viollet le Duc, el gran restaurador de las catedrales francesas.

Su idea era, en el fondo, una respuesta al mundo en el que le tocó vivir (mediados del XIX), cuando los avances materiales como el acero y el cristal revolucionaron la arquitectura. Por eso ponía la máxima atención en la dinámica de tensiones de los distintos elementos (bóvedas de crucería, arbotantes, nervios…) para explicar el origen y evolución del estilo gótico.

 

Sin embargo, hoy sabemos que las cosas no ocurrieron verdaderamente así, y como ya demostró Simson (La Catedral Gótica) el arco apuntado, la bóveda de crucería e incluso los arbotantes ya se habían utilizado en el románico y luego en el Císter. Lo único diferente es que los arquitectos románicos le sacaron muy poco partido a estos elementos, infrautilizándolos, pues (y regreso así al título) no existía una verdadera necesidad interior que les obligara a ello.

 

 

Monasterio cisterciense de Santa María de Huerta. Refectorio

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Refectorio_santa_maria_huerta.jpg

 

 

Por todo ello, para entender verdaderamente por qué surgió el gótico, necesitamos saber de la nueva sociedad que lo hizo necesario.

Hacia mediados del siglo XII (y en especial en Francia) comienzan a suceder una serie de fenómenos económicos y sociales que irán cambiando poco a poco la mentalidad feudal que sustentó el arte románico.

El primero de ellos será el auge de las antiguas ciudades (burgos) gracias al aumento del comercio. Esto se debió a tres grandes fenómenos entrecruzados: desaparición de los factores que generaban disturbios y generaban una sociedad violenta y puesto a la defensiva tras el castillo feudal (vikingos y húngaros se cristianizaron, los islámicos andalusíes se fueron debilitando), el clima se mantuvo en unos óptimos climáticos especialmente beneficiosos para el centro de Europa (con menores lluvias e inviernos menos rigurosos), haciendo que la economía llegara a unos rendimientos elevados que permitieron un aumento de la población y una generación de excedentes con los que comerciar.

Tomado de http://otrocontinente.blogspot.com.


Fue así como aparecieron lugares libres de señor feudal en donde se comerciaba y se producía todo tipo de productos (textiles, cerámica, metalurgia…). En ellos apareció a su vez un nuevo grupo social que no era ni noble ni campesino, la famosa burguesía dedicada a la artesanía y el comercio.


Fragmento de la Alegoria del  Buen y Mal gobierno de la ciudad. Ambrosio Lorenzetti. Finales del Trecento.

Tomada de wikipedia  

 

Muchos de estos lugares fueron protegidos por las nuevas monarquías (Capetos en Francia, Lancaster en Inglaterra, Fernando I o Alfonso VI en España) que daban a estas ciudades unas libertades propias (fueros), que las permitían prosperar a la vez que las unían a su causa en la lucha entre monarquía y feudalismo.

 

 

En esta nueva sociedad urbana el pensamiento religioso fue poco a poco cambiando. Por una parte ganó fuerza el clero secular (los obispos) sobre el claro regular (monasterios, tan típicos del románico, como Cluny)

Por otra, la tradicional idea de la religión vista desde el punto de vista negativo (el pecado y el castigo tan típico de la ideología románica) también fue variando ante la nueva clase burguesa. A esta burguesía (especialmente los comerciantes) ya no les valía la explicación románica de Cristo como un juez (el famoso Pantocrátor), y fueron dos nuevas órdenes, urbanas y mendicantes, las que iniciaron el cambio.

Los dominicos fueron sustituyendo el famoso ora et labora (reza y trabaja) de los cluniacienses por el estudio de la religión (teología) y la preparación de sermones que les sirvieran para enfrentarse con las nuevas herejía, como los famosos cátaros.


 

Santo Domingo de Guzmán, creador de los dominicos

Tomado de corazones.org


En torno suyo fueron creciendo las universidades y una nueva forma de ver y analizar la realidad, la escolástica, que introdujo junto a la fe, la razón como instrumento de conocimiento.

 

La otra congregación del momento fueron los franciscanos, que buscaron en todo momento una nueva relación con lo divino, mucho más dulce y humana, y actuaron en la ciudad ganándose el aprecio de sus habitantes gracias a sus escuelas primarias y sus hospitales.

 

San Francisco Asís. Trecento. Cimabue

Tomado de http://www2.ofmconv.pcn.net/es/index.php?option=com_content&view=article&id=39&Itemid=47

 

 

Sin entrar por el momento más en el tema, estas nuevas órdenes introdujeron la fuerza de la razón y la de los sentimientos en la nueva sociedad urbana y su religión.

 

Unido a todo esto (tal vez por el contacto con Bizancio por medio de las Cruzadas o por un resurgir, según Simson, del neoplatonismo), se volvió a recoger la idea de Dios como Luz.

Atrás quedaban las penumbras temerosas del románico y tanto el abad Suger como San Bernardo comienzan a hablar de la Iglesia como una Jerusalén Celeste, el paraíso prometido a los buenos fieles que, tal y como se comentaba ya en el Apocalipsis, tenía sus muros realizados en piedras preciosas.

 

Vidrieras de la catedral de Aquisgrán

 

Con todo esto las condiciones necesarias ya estaban creadas, una religión más dulce, racional y luminosa hecha para un nuevo grupo social, la burguesía, fue el paso previo al gótico. Ahora sí se podían (se debían) utilizar todas las técnicas para hacer de la Catedral un lugar pleno de luminosidad, vertical y gigantesco, que reflejara al nuevo Dios que estaba naciendo en las ciudades

 

Vicente Camarasa

EL MONASTERIO CISTERCIENSE DE VERUELA

 

 

Tomado de http://analizarte.es/2008/04/01/hdr-con-mucho-arte

 

JV ha colgado en su blog una preciosa presentación sobre el Monasterio cisterciense de Veruela, uno de los menos conocidos del Císter español. Si quieres entrar pincha aquí, verdaderamente merece la pena (tanto las fotografías como las pequeñas explicaciones que separan lo que fue cisterciense de las adiciones posteriores)

FOTOS PARA REPASAR ARQUITECTURA GÓTICA

 

 

El arte gótico cambió radicalmente frente al románico, pues se basa en una nueva sociedad burguesa, urbana, comercial… Del miedo románico pasaremos entonces a la Catedral llena de luz que quiere recordar a la Jerusalén Celeste.

 

En planta, sin embargo, la catedral gótica se basa en las iglesia de peregrinación románicas, y tiene sus características. Sólo iremos observando una cabecera cada vez más amplia que termina por incluir el transepto, haciendo que la forma en cruz se vaya perdiendo

 

 

Catedral de Reims

 

Lo que cambia de forma radical es el alzado y la cubierta Se intentará tener muros con muchos más ventanales, haciendo todo un nuevo sistema de sujeción. Se inventarán así los arbotantes que llevan los pesos a los contrafuertes exteriores que se equilibrarán con pináculos

 

 

Tomado de artetorrehebreros

 

 

Catedral de Sevilla

 

 

Catedral de León

 

Esto permite al interior grandes y luminosos espacios, que suelen tres pisos (alzados tripartitos) que se sustentan en baquetones y dejan espacios a numerosas vidrieras.

 

Vidrieras


Todo el sistema se culmina en una nueva bóveda (la de crucería) menos pesada. Se realiza por medio de dos nervios que se cruzan en su centro (clave) y se cubren los huecos con plementería

 

 

Catedral de Colonia

 

Catedral de León

 

Catedral de Colonia

 

También podremos encontrar numerosos elementos sacados del estilo interior junto a otros nuevos

 

 

Catedral de Colonia

 

 

Fachada normanda. Catedral de Colonia

 

 

Gárgola para sacar el agua de los tejados  Iglesia de Tomar

 

 

Rosetón

 


 Rosetón (desde el interior)

 

Como ves algunas de las fotos están sin completar para que puedas bajártelas y hacerlo tú como forma de repaso

 

También aquí tienes una presentación que te explica muchos de estos elementos

 

 Vicente Camarasa

PARA ENCONTRAR MÁS COSAS DE GÓTICO

Un artículo sobre la mirada, en el que se analiza una obra de Campin

 

Iconografía de San Cristóbal

El Mont Saint Michel, “Maravilla de Occidente”.

 Foto por cortesía de Juan Aranda

La primera vez que se llega al Mont Saint Michel con la marea baja no es nada extraño pensar que se trata de una broma, de un engaño para los turistas. Ciertamente es impresionante la visión de la ciudadela amurallada coronada por la abadía, rodeando el monte, pero no parece posible que, en ningún momento, el mar llegue simplemente a acercarse a ella.

El monte está situado entre campos y extensiones de arenas movedizas (con fama de haberse cobrado unas cuantas víctimas y que alimentan incluso alguna que otra leyenda) que se confunden en el horizonte, donde apenas sí se alcanza a vislumbrar el mar, a 20 kilómetros de distancia cuando las mareas son más bajas. Sólo los constantes horarios colocados por doquier y la excesiva humedad del suelo anuncian lo que va ocurrir.

Y entonces sucede. De forma aparentemente lenta al principio e increíblemente veloz después, el lejano mar comienza a acercarse ola a ola, hasta que sin pararse ni un momento, el monte queda convertido prácticamente en una isla (aunque actualmente queda ligado al continente por la Grande Rue, única carretera de acceso).

 

Saint Michel con marea alta

Tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:France-Mont-Saint-Michel-1900_bordercropped.jpg

 

Ubicado entre las regiones francesas de Bretaña y Normandía, el Mont Saint Michel  fue un importante lugar de peregrinación desde la Edad Media, una fortaleza disputada por ingleses y franceses en la Guerra de los Cien Años, una prisión durante la revolución Francesa, y un núcleo de leyendas que se remontan a la fundación de la abadía.

Se cuenta que el propio arcángel San Miguel se apareció una noche en sueños  a San Auberto, obispo de Avranches, para exigirle la construcción de un oratorio en el Monte Tumba, tocándole en el cráneo con el dedo (según otra versión, lo atravesó con su espada) para dejar una prueba tangible a toda la humanidad (al parecer, la calavera del obispo se conserva aún con el agujero que le hizo el arcángel). Así pues, San Auberto erigió un santuario dedicado a San Miguel en el año 708, hace exactamente trece siglos.

En el año 966 el duque de Normandía ordenó que se trasladara al monte una comunidad de monjes benedictinos, quienes comenzaron a construir la abadía, que se fue ampliando a lo largo de los años, desarrollándose un pequeño pueblo en torno suyo. Pronto comenzó a recibir numerosos peregrinos y su fama se extendió, comenzando a ser dándosele incluso el nombre de “Maravilla de Occidente”.

Además de su función religiosa, las gruesas murallas y fortificaciones de la ciudadela, sumadas a la situación geográfica del lugar, hicieron del Mont Saint Michel una fortaleza inexpugnable durante la Guerra de los Cien Años, convirtiéndolo en un lugar simbólico de la identidad nacional.

Con la Revolución Francesa, la comunidad religiosa fue disuelta y la abadía utilizada como cárcel hasta 1863. Desde finales del siglo XIX  ha sido objeto de numerosas restauraciones.

Fue incluido en la lista de patrimonio mundial de la UNESCO en 1967 y actualmente es uno de los enclaves turísticos más importantes de Francia.

Foto por cortesía de Juan Aranda

 

 

La abadía posee un plano bastante original, debido a los problemas topográficos (tuvo que adaptarse a la forma piramidal del peñón, rodeándolo).

La iglesia abacial, construida a principios del siglo XI, se encuentra a 80 metros sobre el nivel del mar, colocada sobre una plataforma de 80 metros de largo compuesta por varias criptas subterráneas que ayudan a sostener el gran edificio (como la cripta de San Martín, que también se comunica con el osario de los monjes).

Interior iglesia. Zona románica. Foto por cortesía de Juan Aranda

El coro de la iglesia fue destruido por un incendio y reconstruido en el siglo XIV en estilo gótico flamígero (el gótico más tardío, con mayor importancia en la decoración), ornando y llenando de luz a la oscura y austera iglesia románica. Para sostenerlo se necesitará otra cripta más, “la de los gruesos pilares”. Como cubierta se utiliza una bóveda revestida de madera, elemento muy típico de la arquitectura normanda, que también aparece en otros edificios de la abadía, como el refectorio

 

Interior iglesia. Coro gótico.

Tomado de http://www.sacred-destinations.com/france/mont-st-michel.htm

No se conserva la fachada original de la iglesia, sino la neoclásica que se construyó en el siglo XVIII. A finales del siglo XIX, se coronó la iglesia con una aguja neogótica rematada por una estatua de San Miguel en cobre dorado.

  

Junto a la iglesia y primer monasterio románicos, comienza a construirse en el siglo XIII La Merveille, una gran ampliación de la abadía. Se trata de un edificio de tres pisos situado en la pendiente del peñasco, sostenido con enormes contrafuertes y con una estructura cada vez más ligera según se avanza hacia la cima, para facilitar la sujeción.

Los tres niveles de La Merveille reflejan la jerarquía monástica: los monjes vivían en el nivel superior (el más cercano al cielo), entre el claustro, el refectorio y la iglesia. Los nobles recibidos por el abad se alojaban en el nivel intermedio, mientras que peregrinos y soldados utilizaban el inferior.

De La Merveille destacan ante todo el refectorio (una nave larga y estrecha inundada de luz por los ventanales que cubren sus muros laterales) y el claustro, lamentablemente muy mal conservado, por lo que se encuentra restaurado casi por completo.

 

Refectorio

Tomada de http://www.sacred-destinations.com/france/mont-st-michel.htm

 

 

 

 

Claustro. Foto por cortesía de Juan Aranda

 

Personalmente recomiendo visitar el Mont Saint Michel a todo el que tenga la oportunidad de hacerlo. Además de las increíbles mareas o de la belleza de la abadía, recorrer las calles de la Ciudadela es como volver a la Edad Media, aunque desgraciadamente, la enorme cantidad de turistas que plagan el Monte y sus alrededores (y más este año, que se cumplen los trece siglos desde su fundación) quizá hagan un poco más difícil disfrutar de este lugar único.

 

Para terminar me gustaría recomendar también a los que vayáis alguna vez por esta zona una visita a la cercana Saint Malo, una preciosa ciudad fortificada al borde de la bellísima Costa Esmeralda.

 

Nuria Zapardiel

 

Gótico;SaintMichel;LaMerville;SanMiguel;peregrinaciones