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MESOPOTAMIA. LOS PRIMEROS JARDINES (Primera parte). EL ÁRBOL SAGRADO Y LOS JARDINES COLGANTES
Reconstrucción imaginaria de los Jardines Colgantes de Babilonia, con la torre de Babel al fondo (Siglo XVI)
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Hanging_Gardens_of_Babylon.jpg
La larga civilización Mesopotámica tuvo al jardín como un elemento clave tanto religioso como político o estético, siendo muy probablemente el origen iconográfico de los distintos edenes o paraísos que aparecen en la religión judía y que luego se trasladarán a la las cristianas e islámicas.
Otro de los motivos iconográficos de origen mesopotámico que tendrá gran influencia será la del árbol sagrado, plantado por los dioses en los actos de la creación, convirtiendo en sacro todo su entorno. De esta idea derivará tanto el árbol del bien y del mal del Génesis como el árbol de la vida (hom), motivo insistentemente repetido en las decoraciones del primer Islam. Casi todos los pueblos mediterráneos de la Antigüedad valoraron el árbol como motivo divino, asociándolo a sus lugares sagrados (el olivo en algunos templos como el Erecteión ateniense, el ciprés y los cementerios, la palmera en Egipto y el Islam…) siendo una tradición que confluirá con la celta (posiblemente ambas ideas partirían de un tronco común, originado en la India). Para saber más puedes ir
El árbol sagrado
Tomado de
http://www.oronoz.com/imagenes/marcadas/imagenes12/129904.jpg
Sin embargo, y aunque existan hilos comunes, no podemos hablar de un modelo conjunto de jardín para todos los pueblos que habitaron la zona, apareciendo distintos modelos y temas que cada cultura desarrollará de forma propia.
En principio podríamos dividir su estudio en dos grandes modelos: los jardines colgantes y los llamados paraísos
Los jardines colgantes.
Mesopotamia (como también lo era Egipto) se constituye como una amplísima llanura aluvial constituida por la sedimentación de los aportes de los ríos Eúfrates y Tigres. Su paisaje, por lo tanto, es una constante horizontalidad que muy pronto empezó a ser contrarestada por los zigurat.
Si hacemos caso a Mircea Eliade, estos templos escalonados servirían de encuentro entre la tierra plana y el cielo, una montañas artificiales (hechas por los hombres para el culto de los dioses) para comunicarse con los dioses observando el cielo y realizando en su cumbre sacrificios.
Algunos investigadores proponen (aunque sin pruebas arqueológicas) que dichos zigurat incluirían vegetación en sus distintas terrazas, creando así el modelo de jardín colgante o escalonados que luego influirían en el arte islámico (Jardines Medina Zahara)
El jardín desde el modelo de zigurat
Tomado de http://www.gardencenterejea.com/index.php?sec=12&id=104
El paradigma por excelencia de jardines colgantes fueron los de Babilonia y aunque la leyenda atribuye su construcción a la reina Semíramis, parece más probable (según el testimonio de Claudio Josefo) es que fueron obra de Nabucodonosor II o de alguno de los reyes aqueménidas posteriores (Diodoro Sículo).
Sea como fuera muy pronto se convirtieron en una de las grandes maravillas de la Antigüedad, creándose una visión mítica de ellos en el inconsciente colectivo. Los primeros trabajos arqueológicos los realizó Koldewey (1920) y Wiseman (1985)
Aunque con ciertas diferencias los dos coinciden en una estructura de terrazas apoyada en muros y columnas y cubiertas por bóvedas que eran recubiertas por una capa de asfalto que las aislara del agua y la humedad de la plataforma superior. Todo ello crearía un efecto visual impactante, toda una cortina de verdor tras la que se intuía el palacio.
Técnicamente lo más dificultoso fue crear el riego. Para subir el agua a las terrazas superiores el agua se subía del Eúfrates por medio de grandes norias movidas por animales o esclavos, haciéndola subir por el interior de ciertas columnas huecas
Vistas esquemáticas de los jardines colgantes de Babilonia
Tomado de http://alenar.files.wordpress.com/2007/08/jardinescolgantes.jpg
Todo este panorama arqueológico se corresponde con bastante exactitud con las primeras palabras que se escribieron sobre estos jardines, obra del historiador y viajero Heródoto, en el siglo I
Este consta de terrazas abovedadas alzadas unas sobre otras, que descansan sobre pilares cúbicos. Éstas son ahuecadas y rellenas con tierra para permitir la plantación de árboles de gran tamaño. Los pilares, las bóvedas, y las terrazas están construidas con ladrillo cocido y asfalto
Vicente Camarasa
MESOPOTAMIA. LAS ESCENAS DE GUERRA MÁS ANTIGUAS DEL MUNDO (¿y las penúltimas?)
Tomado de http://blogs.eurielec.etsit.upm.es/freedreams/posts/2007/03/20/
La foto pertenece a la penúltima guerra del mundo, la invasión norteamericana en Irak. Parece mentira que, viéndola, esta sea la misma tierra que vio surgir la civilización de la agricultura, la escritura, las primeras religiones organizadas, las primeras obras de literatura y también de arte.
Pero quizás sea que la historia sea cíclica, pues las primeras imágenes bélicas que conocemos también se produjeron allí, en una sociedad de conocimientos sofisticados pero difícil historia, llena de sangrientas batallas, llamada Mesopotamia. (Aquel lugar entre los ríos Eúfrates y Tigres)
La primera de las que conocemos en la actualidad es un fragmento de un relieve mayor, al que se suele llamar la estela de los buitres, de la civilización sumeria hacia el 2.500 antes de Cristo)
Tomada de
http://contenidos.educarex.es/mci/2004/44/@rt.com/Laminas_Arte/ICONOS/Estela_de_los_Buitres.jpg
En su parte más conocida se nos presenta un ejército formado para el ataque en donde se encuentran ya muchas de las características que van a repetirse en los artes preclásicos (los anteriores a Grecia). Podéis ver así la rígida isocefalia (repetición de las cabezas de forma casi automática, que no busca diferenciar los rasgos de los personajes), incorrecciones anatómicas evidentes (hay más personas que pies), composición geométrica estricta o falta total de interés por el espacio.
Se trata, como ya es sabido, de una pintura más mental que real, que en vez de copiar la realidad toma de ella algunos rasgos significativos para su rápida comprensión

Tomada de http://www.dearqueologia.com/escultura_sumeria2.htm
Más interesante se presenta este otro fragmento en donde el Ensi (rey-sacerdote) encierra en una gran red a sus enemigos. La perspectiva jerárquica es evidente, dando el tamaño de las figuras según su importancia, así como la idea de sufrimiento de los apresados, que se mueven sin poder salir de su encierro (Curiosamente esta imagen se verá a menudo en el infierno cristiano del mundo románico, cambiando al rey por un demonio)
Algunos siglos posterior es la Estela de Naram Sin, un caudillo acadio conocido por sus hazañas bélicas, su falta de piedad y su propia soberbia, que le hizo compararse a los dioses, cayendo entonces en desgracia.
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Victory_stele_of_Naram-Suen
Su composición resulta mucho más avanzada, dividida en varios planos diagonales que representan al ejército, el caudillo en perspectiva jerárquica y la montaña (sagrada en Mesopotamia y origen de la forma de sus templos o zigurat) y la divinidad solar en la parte superior.
Tomado de
http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Victory_stele_of_Naram-Suen
Quizás sea este detalle el de mayor calidad artística, precisamente donde el horror de la guerra se manifiesta de una forma tan cruda (y excepcionalmente moderna, ¿o somos nosotros, los ciudadanos del XXI los que repetimos estos rituales casi atávicos?). El poder del vencedor se ensalza con un cuidado trabajo de su anatomía, que ya no se muestra tan plana con en la Estela de los Buitres, sino presenta una musculatura desarrollada.
Bajo sus pies se encuentran los enemigos. Uno muerto, pisoteado, otro recién alcanzado por una lanza en su cuello y que se debate en la muerte mientras a su derecha una mujer implora el perdón que nunca llegará, pues era habitual la conversión de los vencidos en esclavos, la violación de las mujeres, la destrucción total de la ciudad conquistada…
¿No habéis visto miles de veces esta escena en el telediario? Pues se creó hace más de 43 siglos.
Vicente Camarasa






