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CANTATA DEI PASTORI. EL BELÉN NAPOLITANO MÁS BELLO DE MADRID

Tomado de http://www.belennapolitano.blogspot.com
Hace unos años ya se expuso en el instituto de Cultura Italiana y, tras una estancia en Málaga, este año 2008 vuelve a Madrid, a la sede de la Casa de la Rioja, en Serrano 25 (muy cerca de Colón)
Tomado de http://www.belennapolitano.blogspot.com
Se trata de un belén Napolitano de carácter popular al que se le van añadiendo poco a poco nuevas escenas. Su personaje principal, colocado esta vez en el extremo más lejano de la puerta, el pastor Benigno, es una derivación de la Cantata dei Pastori que en 1698 compuso Andrea Perucci.
A este pastor se le representa como un durmiente al que se le aparece un ángel anunciándole el nacimiento de un Niño extraordinario. El pastor se levanta casi en sueños atravesando un mundo lleno de abundancia (el mercado) en donde las clases sociales se juntan y son solidarias entre ellas. El pastor, al final de su viaje, casi onírico, llega hasta el Niño y se queda con el gesto de abrir la boca para gritar el sonido mudo de lo maravilloso.
Tomado de http://www.belennapolitano.blogspot.com
Los escenarios, las figuras, los cientos de finimenti son extraordinarios y hay que dedicarles tiempo para fijarse en todas las maravillas que nos podemos encontrar. Yo os lo recomiendo, desde la primera vez que lo vi me quedé alucinado.
Tomado de http://www.belennapolitano.blogspot.com
Centro Riojano de Madrid, en la calle Serrano, 25.
Del 5 de Diciembre de 2008 al 11 de Enero de 2009.
Cerrado los Domingos, el 25 de Diciembre de 2008 y el 1 y 6 de Enero de 2009.
De Lunes a Sábado de 11 a 21. (24, 31 de Diciembre de 2008 y 5 de Enero de 2009 se abrirá de 11 a 14h).
Entrada: 2€ (Niños hasta 12 años gratis).
Para saber más
http://cantatadeipastori.blogspot.com
http://11870.com/pro/cantata/media (PARA VER MÁS FOTOS)
Vicente Camarasa
LOS PRESEPI NAPOLITANOS. TEMAS y ESTÉTICA
El Misterio suele aparecer en una cueva natural o una arquitectura ruinosa en donde es habitual la presencia de columnas y otros elementos clásicos, siendo el centro de los movimientos de todo el conjunto (Reyes Magos, músicos, otros personajes...). Junto a la Sagrada Familia (idealizada y de riquísimas telas) suelen aparecer una corona de ángeles suspendidos de vaporosas y pasteles vestiduras. A veces, bajo el portal, aparece la cueva en donde habita el Diablo, de fuerte expresividad, que da a la escena un fuerte carácter teológico al Nacimiento.
Tomado de http://belennapolitano.blogspot.com
Los Reyes Magos. Los fastuosos cortejos de los Reyes Magos con sus pajes, sus riquezas sin cuento, su exotismo casi oriental (como debía ser Nápoles), sus cortejos de músicos..., forman una clara dirección hacia el portal o ya en adoración. Existe un fuerte interés por resaltar el lujo uniéndolo a lo oriental (elefantes, vestiduras y turbantes, camellos...), pues en la memoria napolitana aún estaban vivos los ataques corsarios. Teológicamente significarían la aceptación por parte de los tres continentes (o las tres edades) de la divinidad de Cristo.
Belén napolitano catedral de Málaga. Cortejo musical de los Reyes Magos
Tomado de
http://servicios2.diariosur.es/fijas/multimedia/galerias/belen_catedral/paginas/belen10.htm . Fotografías de Antonio Salas
Otros temas evangélicos: Anunciación a los Pastores. Matanza de los Inocentes..., con especial atención a este último por las posibilidades expresivas, a menudo casi terroríficas, al recrearse la acción de forma dramática e intensa.
Belén del Príncipe
Belén del Príncipe
La taberna (que recuerda el local en el que se les negó el alojamiento a María y José, y en donde suele aparecer el Diablo Belfagar disfrazado, herencia de la antigua Cantata dei Pastori teatral) en donde las clases sociales se juntan pero no se confunden, distinguiéndose por su vestimenta. En ella aparecen temas cotidianos como la comida y bebida, las riñas, los jugadores de cartas...
El mercado, sus bancos con toda clase de géneros alimentarios, verdadera explosión de formas y colores que, en una ciudad pobre como era la Nápoles de este tiempo, adquiere la forma como de un desquite del pueblo, una fantasía sobre un improbable mundo de sueño sin hambre. Como si, al menos una vez al año, el pueblo napolitano pudiera sentirse saciado ante el nacimiento. Es la gran zona de los fimimenti realizados en cera con frutas, pescados, carnes, verduras, calderos y demás cacharrería, aves...
Belén napolitano catedral de Málaga. Tienda
Tomado de
http://servicios2.diariosur.es/fijas/multimedia/galerias/belen_catedral/paginas/belen10.htm . Fotografías de Antonio Salas
La vida napolitana. El protagonista es la multitud napolitana que se agolpa en torno a la escena casi sofocándola en una profusión de colores e imágenes: miseria y novelas, figuras cómicas y dramáticas, animales locales y exóticos y una procesión de lisiados, ciegos, deformes que se contraponen al fasto oriental del cortejo de los Reyes Magos. El evento de la Navidad pasa a un segundo plano. Lo que cuenta es el espectáculo que se representa en torno al mismo, farsa y drama juntos.
Tomado de
http://www.partecipiamo.it/Turismo/Napoli/presepe_napoletano/Storia_presepe_napoletano.htm
Son los desocupados que charlan, las mujeres que se asoman a terrazas y cuchichean con las vecinas o chillan a los de abajo, los que duermen, hilan, venden, pescan... Entre ellos suelen aparecer tipos grotescos, las distintas clases sociales, los tullidos y mendigos que tanto abundarían, la famosa figura de la Pulcinella (símbolo de lo napolitano, siempre hambriento pero digno, viviendo una vida teatral y de apariencias, y por qué no decirlo, de una cierta idealización del matonismo)
Pulcinella
Tomado de
http://www.partecipiamo.it/Turismo/Napoli/presepe_napoletano/Storia_presepe_napoletano.htm
La vendedora de limonella, la hacedora de quesos (que representa el paso del año, la nueva vida tras la resurrección a través de la humilde ricotta)...
Otros temas recurrentes: la torre sarracena, el molino (símbolo de la muerte con el molido del grano, y de la resurrección con la fabricación del pan), la fuente y la aguadora (símbolo de la virginidad de María), el pozo (asociado en Nápoles a María, existiendo numerosas iglesias de la Virgen del Pozo)
Estética
Se unen en la estética del pesebre las dos corrientes que dieron forma al barroco. Dos tendencias en apariencia irreconciliables que, en el fondo, representaban a la perfección la sociedad bipolar (privilegiados-no privilegiados sin apenas clase media) típica del Antiguo Régimen y que es aún más evidente en las zonas agrícolas del sur de Europa.
Angel y hombre en camisón
Belén Museo de Escultura de Valladolid
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http://www.partecipiamo.it/Turismo/Napoli/presepe_napoletano/presepe_03.jpg
Así tenemos un realismo crítico, casi sarcástico, que coincidiría con los ideales barrocos de acercamiento al pueblo, haciéndole partícipe del evento religioso a través de la identificación con el paisaje y el paisanaje, llegando a menudo a la caricatura.
Tomado de http://www.animazionidinatale.it/presepi_animazioni_natale.html
Por otra parte, utiliza también otro típico recurso barroco, el de contraste, el de la pobreza y terrible realidad de la vida cotidiana frente a la idealización y riqueza de magos y Misterio (ya casi rococó).
Se trata de una visión a la vez crítica e idealizada de la pobreza, muy emparentada con las escenas de género que ya se habían comenzado a desarrollar en el XVII con Caravaggio y sus seguidores. Un sutil instrumento del poder que se impone de una forma blanda (De la Flor)marcando claramente las diferencias interclases, criticando a la clase más pobre pero permitiéndola participar en el acontecimiento religioso.
Tomado de
http://www.partecipiamo.it/Turismo/Napoli/presepe_napoletano/Storia_presepe_napoletano.htm
Hay junto a ello un gusto por lo anecdótico y también por lo exótico (que según Maravall es un truco constante para producir una sensación de extremosidad, de clausura de la normalidad para entrar en los reinos de la fantasía)
Vicente Camarasa
LOS PRESEPI NAPOLITANOS ORIGEN, FIGURAS Y ESCENARIOS
Pesebre napolitano. Vista general
Tomado de
http://www.museodelpresepio.com/italia/campania.html
En Nápoles, hacia la mitad del Quinientos, con el abandono del simbolismo medieval, nace el Belén moderno. La tradición atribuye el mérito a San Cayetano de Thinee, que construyó en 1534 en el oratorio de Santa Maria de la Stalletta, en el Hospital de los Incurables, un gran Nacimiento con figuras de madera fijas vestidas según la costumbre de la época. Bajo esta huella a lo largo del Quinientos se realizaron numerosos belenes en las iglesias y monasterios, pero habrá que esperar hasta el siguiente siglo para afirmarse en los belenes móviles con figuras articuladas, cuyo primer ejemplo fue el realizado por los padres Escolapios en la navidad de 1627.
Ya en el siglo XVIII cuando se popularicen en el Reino de Nápoles.(Presepi)
Primero serán las iglesias y muy pronto los palacios en donde los nobles llegarán a rivalizar por la riqueza de sus presepi, encargando a afamados artistas su creación (Guiseppe Sanmartino, Francesco Celebrano, Lorenzo Mosca o los hermanos Vasallo), llegándose a arruinar incluso.
En el setecientos se produce una verdadera fiebre del belén en Nápoles que contagiara a todos. El mismo Carlos III (por entonces rey de las Dos Sicilias) , apasionado de la mecánica y hábil en los trabajos manuales, realizará personalmente ayudado por arquitectos y escenógrafos de la corte, el aparato escénico del Nacimiento en los salones reales mientras que la reina María Amalia, realizara las figuras con telas con diseños minúsculos tejidas en exclusiva para este fin en las fabricas reales de S. Leucio. Los nobles y ricos burgueses no quieren ser menos y realizan también en sus palacios belenes fastuosos. Los belenes más bonitos reciben la visita del Rey y también el pueblo es admitido dentro de las casas patricias para admirar estos nacimientos.
Las figuras (pastori)
Terciana. Belén del Príncipe
Solían tener un tamaño de 30-35 cm (terciana), aunque existían cambios en su escala según la cercanía o lejanía del espectador. Se elaboraban por medio de un armazón de alambre forrado de estopa al que se acoplaban las extremidades (habitualmente articuladas)
Armazón figura. Belén del principe
Las testinas en madera o terracota (testinas: cabezas, cuello y pecho) se policromaban y se colocaban postizos de cristal (es habitual en los belenes unitarios encontrar la posición de las manos repetidas en un mismo gesto que pueda adecuarse a distintas acciones: señalar, coger objetos, hacer gestos elocuentes...).
Estas figuras se vestían y se adornaban con numerosos accesorios (finimenti: pendientes, sombreros, báculos, pequeños objetos en miniatura...).
Finimenti. Belén del príncipe
Los animales más grandes son todos de terracota, madera o cera, siendo también de este último material policromado los alimentos. (El gusto por todos estos elementos podría relacionarse con la cada vez más importante pintura de género, especialmente de naturaleza muerta)
Belén del príncipe
Los escenarios.
En relación con la estética del barroco efímero, las escenografías teatrales y los cuadros de paisajes (en especial de las ruinas recién descubiertas de Pompeya y Herculano), el presepe tiene muy en cuenta la escenografía.
Ésta actúa de una doble manera. Por un lado se crea una imagen unitaria y de visión frontal de todo el conjunto, mientras que dentro de ella se generan espacios concretos que han de ser observados desde diferentes puntos de vista, obligando al espectador al desplazamiento. Suelen ser estos últimos perspectivas en diagonal, en general bastante aceleradas a base del tamaño de casas y figuras que provocan fuertes líneas de fuga, y que culminan en paneles pintados.
Tomado de http://belennapolitano.blogspot.com
Entre los escenarios se encuentran los de carácter natural (cuevas, montículos, ríos y cascadas, golfo de Nápoles, el eterno Vesubio que suele aparecer en el fondo...Al contrario de lo que será el siciliano, abundarán los paisajes tormentosos), junto a otros arquitectónicos por completo alejados de la época histórica y artística de Belén en el I siglo d C. (curiosamente, y al contrario del belén popular español, no aparecerá nunca la arquitectura de casa cúbicas y encaladas típicas de la zona, como tampoco se recreará el paisaje desértico ni siquiera el clima de invierno apareciendo a menudo flores, árboles con hojas en pleno invierno).
En un culto a la ruina (típico del rococó) se funden restos de arquitecturas de distintos periodos (desde la ruina griega o romana, al románico, el gótico o el barroco dieciochesco, pasando por la típica arquitectura popular de casas apiñadas y en pendiente de los antiguos burgos medievales, llenas escalinatas, callejuelas, porches y terrazas con flores, gatos...).
Su material suele ser madera policromada a la que pueden unirse elementos naturales (parras, ramas de árboles...), utilizando la pintura para crear fondos y falsas perspectivas (ríos y cascadas, Vesubio, mar, interior de las casas....), en una unión de artes tan típicamente barroca.
Belén napolitano Museo Escultura Valladolid. Vista del portal Tomado de http://museoescultura.mcu.es/coleccion/belen_napolitano.html
Vicente Camarasa
BELENES. EL MONTE SACRO
Recogiendo esta tradición, hace muy pocos años Mayo, uno de los grandes belenistas actuales, ha vuelto a recrear el Monte Sacro en el que se cuenta la historia sagrada de una forma didáctica (lo que en realidad siempre ha pretendido el belén; enseñar al pueblo por medio de la imagen).
Así, en una sola composición une la Expulsión de Paraíso de Adán y Eva (fruto del Pecado Original), las típicas escenas del Nacimiento, con la Pasión y Resurrección de Cristo, que según el cristianismo cierra el ciclo antiguo y abre uno nuevo, el de la salvación a través del hijo de Dios.
Mirad la imagen del principio (que no es de gran calidad, pero qué se le va a hacer) e intentad buscar algunos de estos episodios. La tomé en el 2006 en la Iglesia de San Miguel de Madrid, la última vez que lo vi expuesto
Vicente Camarasa
DOS BELENES DEL SIGLO XVII EN MADRID
Belén de las Carboneras. Siglo XVI-XVII
Con la llegada de la Navidad Madrid se convierte en un verdadero museo de excelentes belenes. Entre los más antiguos que se suelen exponer cada año hay dos que a mi me gustan especialmente.
En la iglesia San Ginés (calle Arenal) se muestra uno con figuras de mitad de tamaño de un hombre (las llamadas academias), de madera policromada y vestideras (igual que las Vírgenes barrocas). Aunque con ciertas dudas se data en el siglo XVII y resulta bellísimo
Sin embargo la joya más espectacular (y no por su tamaño sino por su calidad y su ubicación) es el belén quiteño de las Carboneras (muy cerca de la Plaza Mayor).
La iglesia ya vale en sí misma una visita, pues es un pedacito de historia en medio de la capital, un entrar a principio del siglo XVII al que le dedicaremos un artículo futuro.
El belén se encuentra instalado en la parte baja del coro y representa muy bien cómo serían los belenes barrocos antes de la entrada de los modelos napolitanos. Uno parecido tendría (según su testamento) Lope de Vega, tal vez hecho por Martínez Montañés.
Hay dos detalles en él verdaderamente singulares. Por una parte aparecen en varios puntos granadas (fruta que, en los ambientes conventuales, significaría la resurrección). Por otro, al lado izquierdo de la imagen, se encuentra un jinete que porta la estrella de los reyes y junto a él un heraldo que toca la trompeta anunciando la llegada del Mesías. Ambas iconografías desaparecerán en el XVIII y ya no se recuperarán jamás. Son otro de los pedacitos de historia que guarda este convento, un belén que bien pudo mirar Velázquez, pues lleva én este mismo sitio desde 1604.
Vicente Camarasa
EL BELÉN NAVIDEÑO. NO TODO FUE TAN FÁCIL COMO AHORA PARECE
Aunque ahora la imagen del belén nos parece a todos de lo más natural, no apareció en las festividades cristianas hasta bastante tarde. De hecho, la primera vez que se celebró oficialmente la Navidad fue en el 320, cuando el papa decidió una festividad que escondiese otra pagana, la del solsticio de invierno, cuando el sol alcanza su altura mínima sobre el horizonte, iniciándose a partir de entonces la regeneración del ciclo que nos llevará al renacer de la primavera.
Según la tradición el primer belén (viviente), lo hizo San Francisco en el siglo XIII (Greccio, 1223). Con él pretendía acercar el hecho religioso al pueblo de la forma más fácil posible, haciéndoles entender así la importancia de lo sucedido. Deberemos esperar a 1252 para encontrar documentos (que no piezas) en el monasterio alemán de Füsser.
Giotto (Trecento). San Francisco instituyendo la costumbre del belén en Greccio. Asís.
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Basilica_di_San_Francesco
Por otra parte, muchos de los elementos que ahora consideramos normales dentro del belén no aparecen en los evangelios, y están sacados de tradiciones populares y de los evangelios apócrifos (aquellos que la iglesia actual no considera verdaderos). Fijaros en estos ejemplos
La cueva surgió de un Diálogo de Justino (quien citó una profecía bíblica: "Vivirá de cueva en cueva, de piedra dura") y de una descripción de san Jerónimo que en el año 404 hablo de "specus Salvatoris", cueva del Salvador. En la "Ascensión de Isaías", las lavanderas eran las nodrizas que lavaron los vestidos después del parto de la Virgen. Este texto incluso menciona el nombre de una de ellas, Salomé. El buey y la mula surgieron del Protoevangelio de Santiago, confirmando una visión de Isaías de Habacuc. En el siglo V un decreto papal, citado en una homilía de san León Magno, fijó definitivamente el número de los magos, que hasta aquel momento oscilaba entre dos y doce. La atribución del oficio de carpintero a José, que durante siglos fue no fue completamente aceptada, se impuso en el siglo VI a través de las representaciones de los marfiles bizantinos...
Vicente Camarasa































