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sdelbiombo. Una mirada artística al mundo

RESTAURACIÓN: ¿MEJORAR O FALSIFICAR?

Factores tales como la luz, la temperatura y la humedad del aire son decisivos en lo que a la conservación de los cuadros se refiere. De esta forma, el más leve cambio en alguno de éstos (unido al inevitable transcurso del tiempo) puede provocar una serie de daños que se distinguen en función de su gravedad.

Los más elementales consisten en unas líneas oscura que se intersectan y forman el denominado craquelé; el amarilleamieto y los ya conocidos arrepentimientos o cambios realizados por el propio autor visibles con el paso de los años y tan habituales en obras de Velázquez.

Sin embargo, lo que más afecta a un cuadro son los agrietamientos y las resquebrajaduras (provocadas habitualmente por cambios bruscos de temperatura ), consistentes en gránulos que al fracturarse conllevan pérdida de parte de la pintura. Así, no es de extrañar que tanto museos como galerías de arte se preocupen especialmente por estos aspectos, tratando de fomentar que sus cuadros se encuentren en una atmósfera lo más estable posible.

Agrietamientos

Pero, desgraciadamente, y a pesar de todos los cuidados, la aparición de algún desperfecto en las pinturas se hace inevitable y es en ese momento donde aparece el proceso de la RESTAURACIÓN, no obstante,¿en alguna ocasión nos hemos planteado en qué consiste realmente?

Se trata de un proceso complejo donde no sólo intervienen los propios restauradores sino también historiadores del arte y expertos de otras disciplinas como la arqueología.

Si bien a lo largo de la Historia se ha utilizado un proceso similar, será durante cierto periodo(siglos XIX y XX) cuando las ciencias cobren especial importancia en los métodos llevados a cabo, pudiendo citar como ejemplos significativos Pasteur y el laboratorio, la óptica( con el empleo de lupas y microscopios) y el descubrimiento( por Röntgen) de los rayos X y los rayos ultravioleta( descubiertos en 1913) muy útiles a la hora de conocer el proceso de elaboración del cuadro, estado del barniz, modificaciones realizadas...

 

Velázquez, Radiografía Santa Casilda. Se pueden ver, abajo, las distintas posiciones que tuvieron las manos

 

Tras un buen análisis (de daños, causas, pigmentos, aglutinante...) se puede comenzar con la restauración en sí, la cual incluirá procesos  como la eliminación del barniz( tan frecuente hasta el siglo XIX), reentelado (para el soporte) y por último los retoques del cuadro(rellenando los espacios vacíos con rayas o puntos para no confundir
con la parte original).

Aunque como he mencionado el proceso ha sido parecido durante toda la Historia (pues la preocupación por el mantenimiento de las obras data de Grecia y Roma) lo cierto es que los métodos (o las técnicas) sí han experimentado ligeras variaciones según la época y debido a motivos religiosos o socioculturales, cuestión que nos lleva a plantearnos

¿HASTA QUÉ PUNTO ES ÉTICO UNA RESTAURACIÓN?

Por un lado hay quienes afirman que el hecho de restaurar una obra no supone pérdida de identidad para el autor y la obra, y lo consideran una ventaja o beneficio para la comprensión de la obra. En el polo opuesto nos encontramos con aquellos que apuestan por ser fieles a la historia, optando por mantener el original (en el estado en que se encuentre) y adjuntar una copia con las modificaciones que se podría hacer en caso de una restauración.

En lo que a mí respecta, me resulta bastante complicado decantarme por una u otra postura ( pues hay argumentos tan válidos para defender tanto una postura como otra) y es que considero tan importantes tanto al autor de la obra como al espectador (éste es, diría yo, inclusive una parte esencial de la misma), además si no se hubiesen" arreglado" muchas de las obras no hubiesen podido llegar hasta nosotros, pero ¿para vosotros quién es más importante y, sobre todo, a quién debemos más respeto, siempre teniendo en cuenta que ya no podemos "ofender" el sentimiento del autor , o al que contempla la obra?

Espero vuestras respuestas y sugerencias....., y mientras os lo pensáis mirad estas dos fotos. La Capilla Sixtina de Miguel Ángel (su Juicio Final) antes y después de la restauración

 

 

 

Mar San Segundo

ELCAMINO DE SANTIAGO ES EL JUEGO DE LA OCA

Por favor, antes de seguir leyendo os pido que busquéis un juego de la oca; seguro que en casa hay alguno.

Cogedlo o buscarlo en Internet y fijaros un poco en él. ¿Qué veis? Seguro que un juego que os recordará vuestra más tierna infancia. Algo demasiado sencillo para seguir jugando cuando se tienen más años. Demasiado azaroso, ¿verdad? No se puede planificar ninguna estrategia y todo depende de la suerte de los dados.

Pero fijaros un poco más. Todas las casillas están dibujadas con distintos motivos, pero seguro que, sea el modelo que sea, habrá de cuando en cuando una oca pues, ya sabéis, de oca a oca y tiro porque me toca, ya que a veces caer en un cierto lugar (por puro azar) nos ayuda a comprender ciertas cosas que nos hacen avanzar en la vida.

También podréis encontrar en vuestro juego puentes que os llevan de uno a otro o dados, que hacen lo mismo. Ocurre que, a menudo, la vida no avanza en línea recta y unas veces avanzamos mucho de golpe y, otras (por miedos, por azares, por pura nostalgia), parece como si retrocediésemos.

¿Encontráis la posada? Si caíais allí perdiáis un turno, pues el descanso excesivo, la pereza o la falta de ganas nos hacen perder el ritmo de los demás. Tened cuidado.

Preocuparos también si caéis en la cárcel (se pierden tres turnos, casi una vida entera para aquel que intenta avanzar utilizando medios ilícitos), o en el laberinto, que no es otra cosa que vuestro propio interior, nuestros miedos,  complejos y comeduras de coco que nos hacen volver sobre nuestros pasos y retroceder hasta la casilla 30. Y si os toca la muerte, ya sabéis, no os eliminan, sino que os obligan a empezar desde el principio, como si la vida fuera un círculo eterno (¿os suena de algo eso del eterno retorno?)

Tras todas estas peripecias quizás lleguéis hasta la oca final, aunque recordad que hay que realizar la tirada justa, pues si os sobran puntos os tenéis que contar hacia atrás, ya que todo en la vida tiene que pasar en su momento justo y tan malo es pasarse como pecar por defecto y no llegar.

 

A estas alturas, los que aún sigan leyendo estarán pensando: Se le ha ido la olla… más de lo normal.

Puede que sí… o tal vez no, pues es una interpretación muchas veces repetida que el juego de la Oca fuera, simplemente, un juego simbólico que obligaría al jugador a ver la vida de un solo golpe, conociendo así todos los peligros (pero también las oportunidades). Un juego de la Vida que enseñaría a reflexiones como las que os acabo de hacer o, pensando sobre ellas, a conclusiones mucho más profundas.

 

Esto puede ser cierto o no, aunque por lo menos, como dicen los italianos, está bien contado, suena bien la teoría. Pero, ¿qué tiene que ver con el Camino de Santiago?

¿Recordáis las marcas de cantería que se ponían sobre los sillares románicos?

Pues fijaros en estas dos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Como veis la primera recuerda a un caracol o a la propia estructura general (en forma espiral) del juego de la oca. La segunda parece clara: es la marca que dejan las patas de una oca, uno de los animales sagrados desde la Antigüedad.

Los dos símbolos son sumamente habituales en el Camino de Santiago, especialmente en las iglesias templarias de las que ya se hablará en otro artículo. Por el momento nos bastaría con saber que esta orden fue creada para guardar los Santos Lugares (especialmente Jerusalén), aunque resulta un tanto sospechoso que precisamente fuera en el Camino de Santiago en donde tuvieran grandes posesiones.

 

 

Castillo templario de Ponferrada. Camino de Santiago

 

Según algunas teorías estos templarios eran mucho más que simples monjes guerreros, y su permanencia durante años en Jerusalén les había ayudado a conocer gran cantidad de tradiciones y conocimientos que vendrían desde la más lejana antigüedad (el mundo egipcio, el mesopotámico, incluso el propio pensamiento islámico, aunque estos fueran sus enemigos)

Todo este conocimiento era su gran tesoro. Pues el conocer es, en el fondo, la gran fuente de poder, y ya sabéis cuánto daño puede hacer quien tiene el poder. Por tanto, tradicionalmente, el conocimiento se ha ocultado bajo símbolos y metáforas, para que sólo fuera descubierto por aquellos que se esfuerzan y lo merecen. El que quiera saber que investigue, piense, busque tanto en el mundo como en su propio interior.

Por eso esconder toda esta enseñanza de la vida en algo tan simple como un puro juego infantil. Una idea verdaderamente brillante de tan evidente. ¿Quién se va a fijar en un simple entretenimiento? Sólo loss iniciados que buscaban  algo más en la peregrinación que la simple indulgencia plenaria (el perdón total de los pecados).

Porque, y esto os lo dirá cualquiera que haya hecho el Camino de Santiago o, al menos una parte de él, el Camino es algo más que andar, ver iglesias y tener unas terribles ampollas en los pies. Es sobre todo un camino interior. El esfuerzo, el andar (tanto en soledad para poder pensar como en compañía de gente distinta a la habitual) te ayuda a comprender cosas de ti mismo. Por eso sigue siendo tan sumamente popular aún hoy, en donde la religión cada vez tiene menos espacio. No hace falta fe para hacerlo, pues en el fondo el Camino de Santiago es una experiencia, un reto, y ya sabéis que, cuando se sube una montaña, el esfuerzo sirve para (desde la cumbre) podamos ver cosas que no nos podíamos imaginar desde el pie de la montaña.

Este es el verdadero sentido que tiene el Camino, o al menos así lo piensan, entre otros tantos, Bernardo Atxaga en Obabakoak (un libro que os recomiendo no sólo por esto sino por su calidad), Sánchez Dragó en su mejor obra, que no es precisamente una novela (Gárgoris y Habidis) y sobre todo Matilde Asensi en una novela histórica fantástica y sumamente fácil de leer, Iacobus También podéis saber más cosas sobre el juego de la oca en

http://logiaitaca.bligoo.com/content/view/104068/La_Magia_del_Juego_de_la_Oca.htm l  

 Y antes de terminar, una pequeña observación.

¿No os habéis fijado que en este artículo he preguntado una y otra vez? ¿Sabéis por qué?

¿Os acordáis de Sócrates y su método? Cuando quería que sus alumnos aprendieran más que enseñarles les preguntaba, una y otra vez, pues muchas más veces de lo que creemos los conocimientos los llevamos dentro y sólo necesitamos que alguien nos plantee las preguntas correctas para que podamos sacarlos al exterior y, entonces, darnos cuenta verdaderamente de las cosas. Pensad en ello, por favor.

UNA FOTOGALERÍA ENLAZADA DEL CAMINO DE SANTIAGO

Vicente Camarasa

 

KANDINSKY. EL PINTOR MUSICAL

 

Hoy mismo he encontrado un blog fantástico (que ya lo he añadido a enlaces) que me ha traído muchos recuerdos. Recuerdos de hace unos años, con una clase de historia de arte que visitamos la Fundación Juan March de Madrid para disfrutar de uno de mis pintores favoritos, Kandinsky.

La exposición era difícil de explicar, pues nos encontrábamos a principio de curso y el autor es el primer gran abstracto del siglo XX. Sin embargo, al final fue todo un éxito, ya que muchos de vuestros antiguos compañeros llegaron a comprender este mundo fantástico de la abstracción en uno de sus mejores artistas.

Ahora voy a intentar que seáis vosotros quien empiecen a flipar con sus cuadros.

Ya explicamos en otro artículo todas las bases filosóficas y la evolción de su pintura; hoy nos dedicaremos a un aspecto clave de su obra, LA SINESTESIA

 

(Improvisación)

 

La idea no ea nueva y era ya un tópico en la pintura y literatura decimonónica (desde Delacroix a Gauguin o Cezanne en la pintura; Baudelaire o Rimbaud en la literatura).

Parte de una idea sencilla: intercambiar los sentidos a la hora de percibir y, así, tocar los colores o, como es el caso más habitual, escuchar la pintura.

De esta forma el color es una nota; el cuadro una melodía.

La composición ya no obedece a la realidad sino a lo que él llamaba una necesidad interna, la de expresar una sensación abstracta, como hace la música.

Si queréis comprender mejor esto que os digo probar a hacer el siguiente experimento.

Intentad hacer dos cuadros abstractos, sin tema. El primero tiene que realizarse oyendo las Cuatro Estaciones de Vivaldi (o cualquier música clásica, o chill out, Mar). El segundo tiene ser (Laura), cogiendo música heavy o bacalao.

Mientras hacéis ambos cuadros intentad no pensar; dejaros llevar por la música. Cuando terminéis observarlos y compararlos. Ya veréis las diferencias. (Por cierto AYUDA, si alguno de vosotros se atreviese a hacer este experimento, me lo podíais mandar por email y yo republicaría este artículo con estas obras. Así todos lo podrían comprender mejor. Yo os prometo que, si no queréis, no pongo vuestro nombre ni os analizo vuestra personalidad)

 

 

 

Mar (Vivaldi)

 

 Laura. (Heavy)

 

 Aurora. Vivaldi

Llegados a este punto las cosas, supongo, que estarán más claras.

El arte no tiene que copiar la realidad, tiene que interpretar el mundo de forma subjetiva y personal. Esto es lo que pretendía el propio Kandinsky, tan influido por la teosofía, buscar lo espiritual en el arte, título que dio a un libro básico en arte moderno. En él fue recogiendo las investigaciones sobre el color y la forma y su forma de percepción por el espectador. Así uniócolores y sonidos e instrumentos musicales. (el rojo como trompetas, amarillo como un clarín agudo, el verde como violines, el azul como flauta dulce o violoncelo). Luego haría lo mismo en Sobre punto y línea, pensando sobre estos aspectos dentro de un cuadro abstracto.

 

Fijaros en este magnífico vídeo de Artechachi y lo "veréis" mejor

 

Con todas estas investigaciones fue progresando en el arte hasta llegar a cuadros completamente abstractos que llamó Composiciones. En una primera etapa, la que corresponde al cuadro que os muestro al final, las formas y los colores eran orgánicos, sin apenas geometría, hecho de una forma libre, sólo jugando con ellos y sus relaciones hasta conseguir obras musicales

 

 

 

Fijaros ahora en el cuadro. Fijaros y miradlo despacio, andando por él. Kandinsky pretendía que los cuadros fuera paseables, que el espectador no los pudiera ver de un solo vistazo, sino que pudiera caminar por sus colores y sus formas como se hace con una música por la que vamos andando, corriendo o casi nos quedamos parados según vaya desarrollándose su melodía. En cada uno de los estados se irán encontrando distintos estados de ánimo, sensaciones, emociones ya vividas. Toda una excursión por vuestro interior. Si lo intentas, Cris, despacio, con fondo musical suave, seguro que lo consigues.

Veréis un gran óvalo de distintos colores calidos (amarillos y rojos) que girará lentamente hacia la derecha. Un óvalo que se va llenando poco a poco de cosas, con manchas verdes y rojas, que cada vez actuará más como un embudo, pues seguro que ese profundo azul del fondo os irá atrayendo cada vez más (¿No os recuerda nada este color? Exacto, se parece mucho al de YVES KLEIN)

Sin embargo, este azul tiene varias salidas visuales, y si buscáis veréis líneas que llegan a él desde el exterior del cuadro. Son como puentes. Salidas hacia el exterior para iniciar el proceso.

En cada vuelta que vayáis haciendo os iréis encontrando nuevos colores y líneas o grupos de líneas que no habíais visto antes. Son como pequeños instrumentos dentro de una gran orquesta, pequeños sonidos que irán completando el gran fondo musical del cuadro, dominado por la voz grave pero dulce del azul del fondo.

Evidentemente esto es una cuestión puramente personal, pero a mi me recuerda mucho el adagio de la 5º Sinfonía de Malher, una pieza bellísima en la que dan ganas de quedarse a vivir para siempre... Seguro que si lo pensáis, vosotros podréis llegar a conclusiones personales.

 

Y ahora que ya sabéis (no hace falta que comprendáis del todo, simplemente que tengáis una sensación del cuadro), ¿por qué no entráis en la página que os decía antes y buscáis los comentarios que ha hecho la gente?

http://ludovanguardia.blogspot.com/2008/03/nacimiento-del-cosmos.html

Tal vez vosotros también podáis hacer uno personal, comentando, poniendo en palabras, vuestras sensaciones. También podríais volveros a leer el artículo del cuadro azul de Klein ; le sacaréis más partido ahora, seguro.

 

Como veis este sí que es un artículo interactivo. Y más lo será si me mandáis vuestros dibujos o comentarios. Intentadlo. Os abrirá un mundo nuevo

 

Para saber más

http://mundoarte.portalmundos.com/la-sinestesia-musical

 

 Vicente Camarasa

 

 

 

SANNDY SKOGLUND. LA MAGIA PREFABRICADA

 

 

¿Qué se debe sentir ante una imagen como ésta? ¿Fascinación, miedo? ¿Qué deberíamos pensar, es acaso el sueño del que aún está dormido y que se pasea por la habitación llenándola de peces de colores?

 

¿Y ante esta casa invadida por gatos verdes, radioactivos, que conviven con los dos ancianos, acechantes?

 

 

 

Parecen realmente trucos fotográficos que le deben mucho al surrealismo, pues son imágenes de la realidad cotidiana invadidas de repente por animales, hojas, árboles humanoides de unos colores irresistibles que nos dejan sumidos en la perplejidad y nos dicen (una vez más en el arte contemporáneo), que el mundo, acaso, no es como creíamos y queda una realidad detrás de cada puerta siempre que sepamos (y queramos) verla y abrirla. 

Su autora es Sandy Skoglund (1946) y comenzó a trabajar en el arte conceptual para luego llegar a la fotografía. Sin embargo, su posición ante esta técnica es bastante ambigua, pues lo que podríamos creer que se tratan de trucos fotográficos por ordenador son objetos reales. Esos gatos o los peces están hechos de forma verdadera, así como todo el decorado, mientras que las figuras son de carne y hueso. Es por tanto una verdadera instalación que, sin embargo, desaparece una vez hecha la fotografía.

Si queréis ver cómo se hace el proceso entrar en

 http://www.sandyskoglund.com 

Allí podéis consultar sus principales obras (pinchando en ARCHIVES) y ver también el proceso de montaje de alguna de ellas (WORKSHOPS).

 

Como curiosidad deberíais entrar en

http://www.gizmodo.es/2007/10/05/nuevo_anuncio_del_sony_bravia_es_flipante_es_la_leche_es_una_copia.html

Se trata de un anuncio famoso de no hace mucho tiempo. Según asegura la autora, aunque le pidieron algunos bocetos para él, luego no volvieron a contactar con ella para nada más. Si os fijáis un poco veréis que el plagio es total

 

Vicente Camarasa

 

EL VALLADOLID DE GREGORIO FERNÁNDEZ

Ahora que el AVE nos pone Valladolid a menos de una hora sería el momento perfecto para volver a visitar la ciudad que llegó a ser corte con Felipe III.

Sin embargo hay varios valladolides, y en este artículo nos vamos a dedicar a dar las pistas para visitar el que forjó Gregorio Fernández, uno de los grandes imagineros de nuestro arte barroco que, ajustando los horarios, se podría visitar en un solo día, sin necesidad de hacer noche. (En realidad, y visto de esta manera, los cincuenta y tantos euros que vale el Ave se amortizan bien, pues no es necesario coger un hotel)

 

Alumno de un imaginero de segunda fila (Rincón) sus influencias serán múltiples, desde los paños duros flamencos que aprendería de los primitivos flamencos, a los imaginaros manieristas de la 2º generación (Berruguete y Juan de Juni) que habían recogido el nuevo lenguaje de Miguel Ángel y lo habían adaptado a la tradición hispana del trabajo en madera, creando las técnicas del encarnado (para la piel desnuda) y el estofado (con pan de oro y pintura para crear la sensación de tejidos bordados con oro). De todo ello saldrá una escultura elegante en sus cuerpos (acaso aún un poco alargados pero perfectamente definidos en lo anatómico) y de gran fuerza expresiva que contrasta con la mayor dulzura de lo  andaluz.


 

Quizás la primera parada sea el Museo Nacional de Escultura, aunque ahora se encuentre en un edificio anexo y tenga una gran parte de su colección guardada en almacenes. Sin embargo, lo que hay es suficiente para dejarse alucinar y ver sus más claros precedentes (Berruguete y Juan de Juni, con el Santo entierro como una de las cimas de su arte). El arte de Gregorio Fernández se encuentra representado por alguna de sus principales tallas, como la Piedad flanqueada por los dos ladrones. En ellas ya está toda su fuerza expresiva, sus paños de plegados flamencos o la maravillosa policromía realizada por  Valentín Díaz)

 

 

 

La segunda visita bien podría ser la Catedral, comenzada por Herrera en su típico estilo escurialense, y aún inacabada. En ella está el museo Diocesano y, de nuevo, Gregorio Fernández. Su famoso Ecce Homo, una de sus obras cumbres. A mi gusto es su mejor talla, un desnudo casi completo de Cristo con una anatomía espectacular y una mirada de suave desconsuelo que los postizos hacen aún más triste.

 

 

 

La tercera parada es una iglesia cercana a la plaza mayor (la que inspiraría la de Madrid). Es la Iglesia de la Vera Cruz y en ella tiene su sede la cofradía del mismo nombre que tiene un verdadero tesoro que cada Semana Santa sale a las calles (aunque en pasos ¡llevados sobre ruedas!). Un paso de varias figuras: el descendimiento, y dos tallas individuales: un nuevo Ecce Homo (sentado, un Cristo de la Paciencia, como le llaman en Andalucía) y un Cristo atado a la columna de una cara inolvidable

 

 

 

Si aún nos queda tiempo, deberíamos pasarnos (junto a la catedral) por la iglesia de de las Angustias, pues en ella se encuentra una talla (del mismo nombre) de Juan de Juni, en un camarín junto al altar. La cara y expresión son verdaderamente espectaculares.

 

 

 

Como se ve todo un festín de arte renacentista y barroco de la mejor calidad que sólo Sevilla puede igualar.

Eso más las tapas y los vinos de la Ribera del Duero que se pueden tomar por un precio asequible junto a la plaza mayor (Si os ponéis mirando al Ayuntamiento estas calles se encuentran a vuestra izquierda)

 

Para saber más de él en nuestro blog Palios

 

Vicente Camarasa


ARCIMBOLDO Y RODOLFO II. EL MANIERISMO EN PRAGA

Quizás uno de las cortes más florecientes del Renacimiento, tanto en lo artístico y científico como en el plano de la leyenda, sea la Praga del siglo XVI, bajo el gobierno de Rodolfo II.

Nieto de Carlos V y sobrino de Felipe II (los múltiples enlaces entre primos hermanos consiguieron este portento dinástico) Rodolfo II  padecía una enfermedad psíquica que le hacía insoportable cualquier ruido, así como tener numerosos cambios de humor repentinos que sumían en la confusión a toda la corte.

Junto a ello hemos de reconocer que fue, junto a su tío Felipe II, el gran mecenas de la época, tanto en el terreno artístico (coleccionó cuadros de venecianos, Brueghel, apoyó a Arcimboldo) como en el científico (bajo su patronazgo trabajó Kepler), dando un clima de libertad inusitado para la época.

 

 

(Arcimboldo. Retrato de Rodolfo II)

 

Como buen gobernante manierista sus intereses eran muy variados y se asemejaban a los de Felipe II. Así, bajo su protección se practicó la alquimia (él mismo era alquimista) y la magia (Edward Kelley y John Dee,), como Felipe II que apoyaría ciertas investigaciones alquímicas de Juan de Herrera en el Escorial y de Juanelo en Toledo, que ya contaremos otro día.

Al igual que su tío también tenía un llamado gabinete de maravillas, amplísima colección de todo tipo de objetos raros, desde reliquias a fetos en formol, fósiles, piedras raras, vasos contra venenos (los llamados nautilus)… Bajo su mandato el rabino Jehuda Low ben Becaleluna creó su famoso Golem, especie de hombre artificial o antropoide, hecho en arcilla y que cobraba vida cuando se le introducía en la boca una tira de papel con el nombre de Jehová. El golem ejecutaba los más variados trabajos y se caracterizaba por una extraordinaria fuerza, pero un sábado, día del descanso semanal de los judíos, el rabino olvidó de sacar de la boca del Golem el papelito con el nombre mágico, y aquel ser se convirtió en una verdadera pesadilla (Por cierto, algo parecido habría hecho Juanelo en Toledo con su hombre de palo, que todos los días recorría la calle recogiendo las limosnas de la gente).

 

En esta corte tan particular se desarrolló uno de los pintores más originales de su tiempo: Arcimboldo. De orígenes italianos no sólo fue pintor sino que (como ya había hecho Leonardo da Vinci) realizó ingenios hidráulicos, diseñó disfraces, organizó fiestas…

En lo que se refiere a su pintura han pasado a la posteridad sus famosos retratos e imágenes dobles. Como buen manierista, su arte se había deslizado de lo clásico para buscar efectos cada vez más antinaturalistas (acordaros de la Virgen del cuello largo de Parmigianino o del propio Greco) y juegos visuales. Se trataba de una pintura sumamente intelectual y simbólica (como la de Broncino, con el descubrimiento de la Lujuria) que componía retratos a través de elementos naturales (frutas, hojas…) que permitían una doble visión: la de los objetos individuales y la de la figura completa que conseguían crear.

Una de sus obras más conocidas es el grupo de las cuatro estaciones, uno de cuyos cuadros, La primavera se encuentra en el museo de Bellas Artes de San Fernando (¡en Madrid, junto a la puerta del Sol!)

 

 

(Arcimboldo. La Primavera)

 

También realizó cuadros que, invertidos 180º generaban otra imagen distinta (Se pueden ver, junto a otras de sus obras y más información del pintor en http://www.theartwolf.com/arcimboldo_bio_es.htm )

 

Las extrañas obras de Arcimboldo fueron redescubiertas por  Salvador Dalí (que era un gran conocedor del arte clásico y había estudiado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando). Probablemente fueran el origen de sus famosas dobles imágenes (redescubiertas en el XX por la psicología de la percepción), como el enigma sin fin, que podéis consultar aquí

Buscar al menos en él un galgo, una cara, un caballo, un hombre recostado, una barca… Un gran juego de percepciones que quizás sea una de las principales aportaciones del pintor al surrealismo

 

(Por cierto, el Golem de Gustav Meyrink, escritor alemán, residente muchos años en Praga, cuenta toda la historia de este extraño ser)

 

Vicente Camarasa

ALGUNOS SECRETOS DEL ÓLEO

Aunque ya se utilizara en el mundo clásico y la Edad Media, siempre había sido una técnica puramente auxiliar del fresco (sobre pared) o del temple (sobre tabla). Su utilización plena se dará en el siglo XV por los primitivos flamencos (probablemente los pioneros serían los hermanos Eyck). Esta técnica, en principio secreta, terminaría pasando a Italia por Mesina o por Castagno (al que ciertas leyendas acusan de haber asesinado un hombre para conseguirla). Ya en el Quattrocento se utilizó junto al temple, mientras que Leonardo y luego los venecianos (Tiziano) la convertirán en la técnica favorita hasta los colores sintéticos del XIX.

 

El aglutinante (el material graso y líquido en el que se mezclan los colores) fue el aceite de linaza, mejor cuanto más puro. Su utilización revolucionaría la pintura pues ofrecía una serie de ventajas impensables con el resto de técnicas: se puede pintar lentamente (pues el secado es lento), retocar e incluso cambiar lo pintado (dado que era una técnica de cualidades opacas), hacer veladuras (pintar encima con un color mucho más diluido en aceite de linaza y trementina creando un efecto de semitransparencia muy utilizados en los tules y gasas, así como dando un aspecto más vaporoso, como los cuadros maduros de Murillo), así como dar una mayor luminosidad y colorido más intenso a las escenas pintadas.

 

(Veladuras. Murillo. Inmaculada)

 

Sus problemas suelen ser dos. Por una parte, los barnices que se utilizan para proteger el cuadro suelen irse oscureciendo con el tiempo. A veces, incluso, se vuelven a barnizar repetidamente los cuadros a lo largo del tiempo para darles más brillo, lo que acentúa el problema y hace más complicadas las restauraciones, que tienen que ir eliminando con mucha prudencia estas capas de barniz sin llevarse la pintura original (como ocurrió en el caballero de la mano en el pecho del Greco, que quedó desfigurada tras la restauración pues con los barnices también se eliminaron ciertas veladuras del autor). Observa el antes y el después en estas dos fotografías.

 

(Antes restauración)

 

(Posterior restauración)

 

Por otra parte, si se corrige en el óleo, especialmente con colores oscuros, con el tiempo, las antiguas partes primitivas van saliendo poco a poco a la luz. Son los llamados arrepentimientos que se observan perfectamente en muchos de los cuadros de Velázquez. Intentad verlos en las patas del caballo de Felipe IV que antes se encontraban más adelantadas o en la calabaza que cambió de sitio (Bufón Calabacillas)

 

 

 

Por otra parte el soporte también sufrió alteraciones y de la tabla tradicional se pasó (XVI, pintores venecianos) al lienzo tensado en un bastidor. Este lienzo había que prepararlo. El proceso se llamaba imprimación y tenía suma importancia, pues los colores finales del cuadros se volverían más cálidos (con imprimación roja, como la tierra de Sevilla que utilizaba el primer Velázquez) o más luminosos (con imprimación blanca-azulada, como las obras maduras de Velázquez). Esto se podía forzar aún más haciendo una imprimación que se adaptara al cuadro La Venus del Espejo tiene una imprimación blanca-azulada en donde luego se pintara el cuerpo y sábanas, antes malvas, (haciendo así sus calidades más luminosas) y cálida para el fondo de cortinajes y pared (volviendo los colores más calidos y profundos)

 

 

 

Para saber más

http://mundoarte.portalmundos.com/al-oleo


Vicente Camarasa

GOYA. ALGO MÁS QUE UN SIMPLE RETRATO

Francisco de Goya nace en Fuendetodos y pasa sus primeros años en el taller de José Luján. Transcurrido algún tiempo (y habiendo pintado algunos cuadros para la cartuja del Aula Dei) se traslada a Madrid donde contrae matrimonio con Josefa Bayeu, lo que le facilita la entrada a los talleres reales. Comenzará entonces sus famosos cartones para tapices basados en temas populares, con los que obtiene un gran éxito.

Sin embargo, las desavenencias con los Bayeu, le obligan a ir abriéndose un camino propio. Primero con el conde de Floridablanca y más tarde con la duquesa de Alba o la de Osuna (cuyo primogénito aparece aquí retratado), Goya buscará lo más granado de la sociedad, retratándola por encargo.

 

 

(Don Manuel Osorio Manrique de Zúñiga. Goya)

 

Realizado en óleo (sobre tabla), esta obra contiene un significado algo más complejo de lo que en un principio podríamos pensar. Algunos afirman que se trata de un anticipo de la crisis que sacudirá a la nobleza española (debido a la actitud tan seria del niño) aunque, en mi opinión, parece una advertencia o reflexión sobre la propia vida, pues no en vano, esa pájaro (en cuyo pico porta una tarjeta con una paleta y un pincel) que mantiene el niño atada con un lazo o los propio pajaritos enjaulados, corren un serio peligro ante esos gatos que los observan con los ojos muy abiertos. ¿No son acaso esos mismos gatos la muerte o la desgracia que puede sobrevenirnos en cualquier momento?

No obstante, al margen del significado, no debemos obviar la calidad con la que Goya trata los colores y las texturas (el rojo intenso del traje o la faja de seda que cubre la cintura del niño) sin olvidar tampoco su capacidad para captar la psicología de los personajes (como en la duquesa de Chinchón) o el carácter simbólico de todos los animales que aparecen en sus obras (los perros en El quitasol o la Mujer leyendo una carta, los gatos como lo demoníaco en los Caprichos).

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Mar San Segundo.

 

GOYA BÁSICO