Se muestran los artículos pertenecientes al tema BARROCO.
HOY, DÍA DE DIFUNTOS, LA MUERTE EN EL BARROCO ITALIANO. ENTRE ESQUELETOS Y CALAVERAS CON BERNINI AL FONDO
Santa María del Popolo. Roma
El año pasado, en la misma fecha, publicábamos un artículo sobre la muerte en el barroco español (por cierto, con mucho éxito, pues es una de las entradas más visitadas del blog). Veamos hoy otra forma de plasmar este mundo de ultratumba que tanto le debe a Bernini, completamente distinto al hispano.
Como ya comentara Mâle, el esqueleto y la calavera serán las grandes iconografías del barroco romano. Un esqueleto curiosamente alado que nos interpela, sustenta los clípeos, acaso nos sonríe malignamente.
San Pietro in Vincoli
Quizás el primero de ellos lo imaginara Bernini para una capilla en San Lorenzo in Dámaso. Su éxito fue extraordinario y el modelo se repetiría en esculturas, estucos, pinturas y composiciones de piedras duras.
Bernini? San Lorenzo en Damaso
También lo utilizaría en el solado de la capilla de Santa Teresa en Santa María Della Victoria
A partir su uso se vuelve constante
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San Francesco in Ripa
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San Pietro in Vincoli
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San Francesco in Ripa
Quizás la representación más inquietante de esta muerte la realizará de nuevo Bernini para la tumba de dos Papas: Urbano VIII y Alejandro VII , ambas en el Vaticano. Mientras en la primera el esqueleto se aplica en arrancar los títulos (la memoria) del fallecido.
En el segundo, aún más escenográfico, un nuevo esqueleto levanta un pesado paño de mármol anaranjado dejándonos ver la puerta que se convierte en una puerta al más Allá.
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Junto al esqueleto, también será redundante la calavera. Una calavera de nuevo alada que recuerda a un putti (la imagen del amor de Cupido) a la que el pensamiento barroco (tan amante siempre de las contradicciones) cambia el sentido, pasando del amor y la carne de sus sonrosados mofletes a la muerte y la aridez de los huesos que nos miran sin ojos, sólo las cuencas vacías.
Santa María in Cosmedin
Santa María sopra Minerva
Pero la presencia de la muerte no sólo queda en esas figuras. Hace unos meses hablábamos aquí de las reliquias en el mundo barroco italiano.
Relicario. San Crisogomo
Su constante presencia, a menudo obsesiva, nos hablan perfectamente del mundo barroco, tan amante de los placeres como gran frecuentador de la muerte, algo que en nuestra sociedad, laica y materialista, ha desaparecido y no nos deja percibir con claridad la importancia que tenía la muerte en la vida cotidiana (en aquella vida cotidiana del siglo XVII en donde las personas agonizaban y morían en sus casas y las grandes epidemias la mostraban con una cotidianidad que a nosotros nos resultaría verdaderamente terrible pero al hombre barroco le recordaban, de nuevo la paradoja, la importancia de vivir ante lo incierto que siempre se presenta el destino)
No deberíamos olvidar tampoco el aspecto morboso de todas estas manifestaciones (que atraían peregrinos y donativos), ni tampoco el mensaje de poder que tienen los sepulcros y monumentos funerarios que cimentan el prestigio de unos apellidos.
Se creó también toda una nueva iconografía, la del martirio, que analizaremos en un próximo artículo
Texto e imágenes: Vicente Camarasa
LAS RELIQUIAS BARROCAS. ENTRE LA PROPAGANDA. LA RELIGIOSIDAD Y EL MORBO

Cuerpo incorrupto en San Francesco in Ripa
Sólo durante algunos momentos de la Edad Media las reliquias de santos y mártires lograron tal importancia como en la época barroca, especialmente en Roma como capital del Catolicismo. Varias causas motivaron esta verdadera fiebre que aún perdura en la ciudad italiana
Cráneo de San Valentín en Santa María in Cosmedin
Por una parte debemos recordar que nos encontramos en pleno cisma. Lutero y más tarde Calvino se habían separado de la iglesia católica y negado mucho de sus sacramentos y liturgias, entre ellos, el culto a las reliquias, pues se consideraba una verdadera idolatría rezar ante unos huesos (en su mayoría falsos) en vez que al verdadero Dios.
San Silvestre
Por tanto las reliquias serán uno de los frentes de batalla de la Iglesia contrarreformista, igual que lo pudieron ser los apoyos a la pintura y la escultura de las iglesias, la exaltación de la confesión o de la eucaristía, del culto a la Virgen o los santos… Una batalla ideológica en la que la iglesia católica reafirmaba sus señas de identidad frente a los reformistas y reutilizaba el arte de una forma sentimental y emotiva que consiguiera atraer a los fieles de una manera intuitiva, sin grandes cuestiones teológicas ni discursos. Es el juego de los sentidos y las emociones que caracterizará todo el arte barroco que está comenzando en estos momentos, en gran parte impulsado por el Concilio de Trento.
Cráneo de San Juan Bautista en San Silvestro
Por otra parte, un descubrimiento casual y un posterior libro serán también los causantes de este culto renovado a las reliquias. En 1578, un derrumbamiento de tierra en la Via Salaria dejó paso libre a las catacumbas de Priscila y maravilló a un niño, que poco después comenzaría a explorarlas. Era Bosio, que en los 36 años siguientes llegó a descubrir más de treinta cementerios del cristianismo primitivo y comenzó a escribir una obra (terminada por Severano), que se publicaría en 1634: la Roma Subterránea.
El libro fue un verdadero éxito para la época y generó toda una fiebre por la búsqueda de reliquias de santos y mártires que apuntalaran la fe y aumentaran los peregrinaciones.
Relicario de Santa Inés en Santa Agnesse in Agone
Para hacernos una idea del fenómeno, sólo sería necesario citar que en el nuevo Vaticano que se reconstruía desde el siglo XVI, Bernini tomó cuatro de las grandes reliquias para colocarlas en los cuatro machones de la cúpula: el velo de la Verónica, la cruz de san Andrés, la lanza de Longinos…
San Longinos. Escultura de Bernini en el Vaticano.
Muchas de las iglesias construidas o reconstruidas en este momento fueron fruto de estas reliquias encontradas como Santa Susana en el Trastevere (de la que se descubrió su cuerpo incorrupto que se muestra, como otros tantos, con una cubierta de cera sobre la piel y vestido, tan inquietantes, en numerosas iglesias romanas) Santa Práxedes, San Agnese in Agone, Santa Bibiana…
Cuerpo incorrupto de San Benedetto mártir en San Apolinar
Junto a todas estas reliquias de las catacumbas, podemos encontrar en la ciudad muchas otras que se custodiaban desde los primeros siglos del cristianismo, fruto de las investigaciones de Santa Helena (la madre de Constantino) que ya comentamos hace un tiempo en un artículo sobre la Vera Cruz.
http://sdelbiombo.blogia.com/2009/040301-la-historia-de-la-vera-cruz.php
Las famosas cadenas de San Pedro en San Pietro in Vincoli
Relicario de Santo Tomás en Santa María Maggiore
Relicario de la Santa Espina. Santa María Maggiore
Cabello de la Virgen María en Santa María Maggiore
Uno de los relicarios más famosos de Roma, en la Santa Escala (la imagen se pretende pintada por la propia divinidad, akeropita". A ella se llega por los 28 escalones que, de acuerdo con la tradición, son los escalones que ascendían hacia el pretorio de Pilato en Jerusalén, subidas por Jesúsr durante su Pasión)
Para saber más
http://es.catholic.net/turismoreligioso/662/1202/articulo.php?id=6954 (localización de las reliquias de la Pasión de Cristo)
http://perso.wanadoo.es/estudioateo/documentos/reliquias.htm (desde el punto de vista ateo, una relación de las más sorprendentes reliquias)
Vicente Camarasa
LA FONTANA DE TREVI, LA ÚLTIMA GRAN FUENTE DE LA ROMA BARROCA
Millones de turistas la visitan día y noche para fascinarse ante ella y echar las preceptivas monedas para regresar a la ciudad eterna. Y es que, precisamente en Roma, la ciudad de los teatros barrocos por excelencia, esta fuente constituye realmente su síntesis final, el más maravilloso telón de piedra y agua del que ha sido capaz el arte.
Su creador no es demasiado conocido, Nicola Salvi, y su época se sale ya del momento más creativo (pues se inaugura oficialmente en 1762), pero en esta fontana late todo el gran barroco de Bernini, de Borromini, de Cortona…, el mecenazgo de los papas, el convencer a través de los sentidos sobre el origen del poder.
La primera sorpresa la tendrá el visitante ante el tamaño de la fuente, realmente monumental, aún más grande al chocar con el espacio en donde está incluida, una pequeña plaza irregular a la que siempre se llega de forma oblícua. Salvi recoge así las enseñanzas de Bernini (en el proyecto nunca terminado de cerrar la plaza del Vaticano) o Cortona con Santa María de la Paz.
Santa María de la Paz. Pietro da Cortona
El arte es sorpresa; el arte no se encuentra tan sólo en el propio objeto artístico sino en el entorno en el que se contempla. De esta manera la Fontana tiene en cuenta tanto a la ciudad como al visitante, jugando con ellos, sus espacios y sus percepciones.
La segunda sorpresa (un poco más tardía) será comprobar que la fuente nace del propio palacio Corsini. Como si fuera un organismo la piedra de los sillares parece crear tentáculos de piedra, recordando a tantos otros trucos de trampantojo que suceden en Roma. En realidad es, de nuevo, la herencia de Bernini (sobre todo de su fuente de los Cuatro Ríos) en donde la piedra de travertino levemente devastada (herencia a su vez del non finito de Miguel Ángel) surge de las aguas como una nueva naturaleza suavemente domesticada en medio de la ciudad.
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Bernini. Fuente de los Cuatro Ríos
Junto a esta naturaleza pétrea surge la del agua, la perfecta metáfora barroca por su perpetuo movimiento y sus sugerencias sensoriales (luces reflejadas, sonido, sensaciones de frescor…). Sus torrentes aparecen por doquier y juegan con la piedra creando sinuosas caídas hasta llegar al estanque en donde se calman y se multiplican los juegos de reflejos partidos, las ondas de colores, la realidad siempre tan compleja que cambia de un segundo al siguiente.
Piedra, agua, palacio y…, por supuesto, esculturas. Realizadas en mármol de Carrara se crea toda una serie de símbolos que hablan del mecenas y sus poderes.
En la parte superior campea el escudo del papa entre dos famas aladas de tocan alegres sus trompetas; el triunfo romano que la iglesia (como en tantas ocasiones) cristianizó)
Bajo ella cuatro esculturas de bulto redondo representado las cuatro estaciones, el paso del tiempo, circular y cíclico (como el agua)
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A ambos lados de la figura principal dos relieves que nos cuentan el origen de esta acqua Vergine, cuando los soldados de Agripa la descubren gracias a una zahorí y el propio Agripa ordena la creación de su encauzamiento.
Otras dos figuras de mayor tamaño muestran los beneficios de esta agua: la salubridad (la serpiente, como todavía ocurre en el símbolo de las farmacias se asociaba a Esculapio, el dios de la medicina)
Y los bienes materiales que aportan (fijaros en el cuerno de la abundancia)
Y al fin el lugar central bajo un arco triunfal. La figura del océano como un verdadero titán que vuelve a recordar tanto a las figuras de Bernini como las de Miguel Ángel.
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Bernini. Fuente de los Cuatro Ríos
Como una exquisitez en medio de tanta grandiosidad, las conchas en las que se sustentan juegan con un claroscuro repetido como pequeños brocados inspirado directamente en Borromini
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Borromini. Detalle de San Carlino de las Cuatro Fuentes
A ambos lados, creando un triángulo central que atrae la mirada, dos tritones tocando sus caracolas que intentan domar a los caballos marinos alados que arrancan furiosamente hacia el espectador, chapoteando ruidosamente en el agua.
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Esculturas alegóricas, históricas, representativas; agua, piedra, arquitectura; ciudad y espectador. ¿Se puede pedir algo más? Sí, que los visitantes se dejen atrapar por tanto hechizo y no se limiten a hacerse una foto tirando la moneda y disfruten del arte en estado puro.
Vicente Camarasa
UNA INTRODUCCIÓN HISTÓRICA AL BARROCO
Bodegón de Heda, pintor holandés del siglo XVII
Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Willem_Claesz._Heda_005.jpg
http://nannysusi.wordpress.com
En su blog, JV ha realizado una pequeña pero muy completa introducción histórica que puede serviros para comenzar el mundo en el que empezó a desarrollarse el arte Barroco, tanto en lo político como, especialmente, en lo económico.
Vicente Camarasa
LA TEATRALIDAD BARROCA. MENTIR A LOS OJOS PARA SALVAR EL ALMA Y PROTEGER AL REY
El suelo es totalmente plano, os lo aseguro. Iglesia de los Venerables. Sevilla
Ya lo decía Quevedo, nuestro gran escritor del Siglo de Oro (siglo XVII).
Hay muchas cosas aquí que parecen existir y luego no son más que un nombre o una apariencia
Valdes Leal supo crear lo imposible: una aparición divina de la Santa Cruz en un techo casi plano. Iglesia de los Venerables, Sevilla.
Pero no lo era sólo aquí, en España, sino en toda Europa. La mentira, la teatralidad era uno de los grandes pilares del Barroco: utilizar el arte como una forma de propaganda de la religión y el poder del rey.
Frente al Renacimiento, sólo conocido por las clases más cultivadas, el Barroco tenderá a ser en muchos de los casos un arte para controlar al pueblo (Maravall), un control ideológico sobre la masa que no sabe leer pero puede mirar.
Precisamente por ello, los artistas barrocos retomaron muchas de las técnicas aparecidas en el renacimiento (perspectiva lineal, claroscuro o los trampantojos en pintura; el uso de la luz para generar espacios en la arquitectura o los falsos fondos pintados), para convertir la ciudad y la iglesia como grandes teatros en donde se escenifica el poder del rey, la sociedad estamental o la nueva iglesia reformada que surgió tras el Concilio de Trento.
Este proceso se inicia a finales del XVI en Roma, siendo su ejemplo más espectacular la plaza del Vaticano realizada por Bernini, hecha como unos grandes brazos que rodean a los creyentes y crean el espacio perfecto para las apariciones del Papa en las grandes solemnidades. El gigantesco espacio hace que el individuo se sienta pequeño, débil, insignificante ante el inmenso poder de la Iglesia.
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Gian_Lorenzo_Bernini
Efectos parecidos conseguirá con el baldaquino de la Basílica de San Pedro o muchas de esculturas como podéis ver en este artículo que realizó Mar
Otro de los grandes arquitectos italianos, Borromini, jugará constantemente con el espacio para crear amplias perspectivas en lugares normalmente pequeños. Quizás el juego más espectacular sea la columnata de entrada que realizó para el Palacio Spada en donde la realidad y la ficción se entremezclan, como podéis ver en estas fotos.
En realidad la perspectiva no es real, es mucho más corta, pero las columnas se van haciendo más bajas y el techo desciende mientras el suelo asciende para que en muy poco espacio creáis que existe una gran columnata
Tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Galer%C3%ADa_Spada
En este juego de apariencias jugó un papel muy importante la pintura al fresco, que consiguió eliminar las paredes y techos, reconvirtiéndolos en arquitecturas increíbles que crean espacios infinitos poblados de ángeles, santos o la propia divinidad.
Pozzo. Decoración (ilusionista) de los techos de la iglesia jesuita en Viena
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Andrea_Pozzo
En el caso de España fue especialmente importante esta decoración fingida, pues la crisis que sufría el imperio durante el siglo XVII impedía utilizar materiales costosos. No es extraño que en vez de mármoles o bronces se utilizaran pan de oro (finísimas láminas de oro sobre la madera) para los retablos o incluso cúpulas falsas (llamadas encamonadas) que en vez de la cara piedra utilizaban yeso y maderas.
Aunque parezca mentira toda la cúpula está realizada con yeso y maderas ligeras. Iglesia de San Isidro, Madrid, realizada por el padre Bautista
Otro importante lugar de teatralidad será la arquitectura efímera (hecha con madera o cartón piedra) para las entradas, bautizos, bodas o funerales de los reyes.
Salida de los reyes del Palacio Real de Madrid (Siglo XVII)
Este apartado lo explicaremos con más profundidad en un próximo artículo, pues acabamos éste con una de las principales puestas en escenas del mundo barroco, quizás la única que aún podemos ver en la actualidad de una forma muy semejante a lo que era en un principio. Me refiero a la Semana Santa, en donde la ciudad se convierte en un inmenso teatro en donde los espectadores y las imágenes de la Pasión y Muerte de Cristo se unen en un espectáculo que aturde todos los sentidos (el olor del incienso y las velas, la música fúnebre y los tambores, el propio movimiento de las figuras entre las masas de gente que lo invade todo.
Si queréis haceros una idea entrad aquí y mirad el artículo y video dedicado a la procesión del Gran Poder de Sevilla, en la madrugada del viernes Santo.
Vicente Camarasa
CARAVAGGIO. LA CRUCIFIXIÓN DE SAN PEDRO. UNA OBRA DEL BARROCO COMENTADA
Tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Caravaggio
Tema. Se trata de un tema religioso, el martirio de San Pedro, el principal discípulo de Cristo y primer Papa. Caravaggio toma el texto evangélico al pie de la letra, cuando San Pedro pide que, si va a ser crucificado, lo sea cabeza abajo, como signo de modestia, para no igualarse con Cristo.
El autor, en una característica típicamente barroca, busca el momento de mayor tensión, con los sayones (soldados) tirando de las cuerdas mientras San Pedro intenta levantarse de la cruz. De esta manera crea un fuerte dramatismo en todala escena.
Técnica. La pintura está realizada al óleo (utilizando aceite como aglutinante) sobre lienzo, estando pensada para una capilla de la Iglesia de Santa María del Popolo.
Composición. Es típica del barroco, una doble diagonal formando un aspa (en rojo). Junto a estas líneas fundamentales existen otras secundarias (en azul) que también vuelven a ser diagonales. Esta composición la repetirán numerosos autores barrocos, como Rubens o Bernini
La insistencia en las diagonales en el barroco es clara. Esta línea crea movimiento y tensión (frente a las horizontales y verticales renacentistas que buscan la tranquilidad y la armonía). Fíjate en esta obra de Perugino (Renacimiento, Quattrocento) hecha por medio de horizontales y verticales, lo cual genera mucha más quietud.
Perugino. Entrega de las llaves a San Pedro
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Pietro_Perugino
Línea y color. Aún predomina la línea sobre el color (será uno de los pocos rasgos barrocos que aún no utilizará Caravaggio). Los colores (menos algunos verdes muy apagados) son cálidos (rosados, anaranjados, rojos). La mayor importancia de los cálidos se vuelve a utilizar para hacer más intensa la imagen, impactando en las emociones del espectador.
La luz es expresiva. Si comparas la luz de esta imagen con la Trinidad de Masaccio del Renacimiento Podrás ver la diferencia entre una luz representativa (aquella que sólo intenta crear claroscuros para darle volumen a las imágenes) como en la Trinidad de Masaccio; y la expresiva que intenta crear fuertes contrastes que den más intensidad a la imagen, dejando ciertas zonas casi en total oscuridad mientras se destacan otras (a eso se le llama tenebrismo). De esta manera (también) Caravaggio nos va conduciendo por el cuadro a través de la luz, como vuelve a realizar en otra de sus obras maestras, La Vocación de San Mateo, en donde la luz nos lleva desde Cristo (a la derecha) a San Mateo (el hombre con barba).
Tomada de http://commons.wikimedia.org/wiki/Michelangelo_Merisi
La perspectiva. Debido al tenebrismo, el paisaje ha desaparecido. Por ello Caravaggio utiliza otros trucos para crear el espacio el cuadro, especialmente escorzos (líneas de profundidad) del brazo de San Pedro, la propia colocación de todos los personajes que se adentran hacia el fondo…
Las figuras son tremendamente expresivas en caras y brazos (a lo que se añade el momento elegido, el de mayor tensión). Sin embargo lo más relevante en la pintura de Caravaggio será el gran realismo de sus figuras.
Nosotros tal vez no nos hagamos idea hoy de lo que pudo significar este cambio, pero en su momento causó grandes polémicas. Caravaggio se cargó de un plumazo toda la tradición renacentista que buscaba la belleza, la armonía, la perfección, y puso caras corrientes a los personajes sagrados. Fijaros en éste San Pedro, su cuerpo esquelético, arrugado y mirad ahora una típica imagen del renacimiento (Rafael, Cinquecento)
Rafael
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Raffaello_Sanzio
Comentario.
La búsqueda de la tensión emocional por medio de la composición en aspa, el tenebrismo o los tonos cálidos, unidos al realismo nada idealizado de las figuras, nos llegan a la figura de Caravaggio, el pintor que revolucionó el arte de principio del siglo XVII, siendo uno de los iniciadores del arte barroco.
Su vida fue tan dramática como su pintura. Acaso homosexual, aficionado al juego y al vino, gustó de frecuentar los ambientes más sórdidos de Roma, siendo muchas de estas tabernas llenas de suciedad el escenario de sus cuadros.
Pendenciero y camorrista, un duelo le hizo huir de Roma, pues su contrincante muerto era un personaje principal de la ciudad. Desde entonces su vida fue una terrible huida, primero por Nápoles y más tarde hacia Malta, Sicilia, de nuevo Nápoles, hasta morir en extrañas circunstancias cuando regresaba a Roma, en Porto Ercole.
Sólo tenéis que mirar sus posibles autorretratos para intentar imaginar el carácter del pintor
La Cabeza de la Medusa (posible autorretato)
Tomada de http://commons.wikimedia.org/wiki/Michelangelo_Merisi
David y Goliat (Posiblemente la cabeza moribunda de Goliat también fuera un autorretrato)
Tomada de http://commons.wikimedia.org/wiki/Michelangelo_Merisi
En lo que se refiere a su pintura sus grandes novedades será el tenebrismo que dramatiza la escena y guía al espectador y ese brutal realismo de sus figuras con el que pretendía acercar el hecho religioso a las masas populares. Alguien como ellos, viviendo en sus propios ambientes sucios y malolientes; así imaginaba la figura religiosa Caravaggio que, de vivir hoy, seguro que no habría dudado de poner a Cristo en un poblado chabolista y poner tatuajes a los santos (Para la imagen de una Virgen muerta tomó como modelo el cadáver de una prostituta ahogada en el Tíber).
La cena de Emaús. Fijaros las pintas de Cristo y sus discípulos. ¿Intentáis imaginar cómo los habría pintado hoy?
Tomada de http://commons.wikimedia.org/wiki/Michelangelo_Merisi
Su influencia en el arte del Barroco será inmensa. Desde el Velázquez sevillano, Ribera, Rubens o Rembrandt serán deudores de su estilo, que incluso el propio Goya será utilizando en sus pinturas negras
Velázquez. Vieja friendo huevos.
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Diego_Vel%C3%A1zquez
Ribera. San Andrés
Vicente Camarasa
CUANDO BERNINI INVENTÓ EL BARROCO
Autorretrato de Bernini
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Gian_Lorenzo_Bernini
Pocos períodos en la Historia del Arte son tan bellos y cuentan con obras tan magníficas como EL BARROCO. Su origen etimológico puede encontrarse bien en un complejo silogismo medieval (en escolástica sería aquello que no tiene una lógica interna) bien en un término peyorativo (Barrueco- perla irregular). Sea como fuere, lo cierto es que anuncia ya un ARTE DESEQUILIBRADO Y DESPROPORCIONADO.
Digno sucesor del Renacimiento, comparte con éste el empleo de elementos clásicos pero con un toque diferente. Se prefiere EL MOVIMIENTO, LA DECORACIÓN DESBORDANTE SOBRE LO ESTRUCTURAL, USO DEL ORDEN GIGANTE, y lo que, en mi opinión, mejor muestra el distanciamiento y marca definitivamente la diferencia con el Renacimiento: la gran importancia que se otorga a las EMOCIONES Y SENTIMIENTOS para dejar en un segundo plano a la razón. Es quizá aquí donde mejor se ve el contraste entre el ETHOS del RENACIMIENTO (cuyas máximas eran el equilibrio, la armonía y la proporción) y el PATHOS en el BARROCO (un verdadero canto a los sentidos donde el mensaje se teatraliza para hacer una especie de "arte viviente" que se comprenda y a la vez convenza al espectador)
En este momento la figura del MONARCA ABSOLUTO junto con la IGLESIA (tras el Concilio de Trento) cobran especial importancia. Ésta última adopta una actitud TRIUNFANTE y busca PROPAGANDA DE LA RELIGIÓN CATÓLICA (Contrarreforma), por ello no es de extrañar que algunos PAPAS se conviertan en grandes MECENAS.
Este es el caso de el Papa URBANO VIII quien encargará a BERNINI el BALDAQUINO DE SAN PEDRO el cual actúa como marco de un verdadero cuadro (la cátedra de S. Pedro) con enormes columnas salomónicas (supuestamente inspiradas en la que tendría el templo de Salomón en Jerusalén) y telas en las que aparecen representadas abejas como símbolo de la familia del propio Papa, con un logrado EFECTO TEATRAL (pues se asemejan a bambalinas en movimiento) y los característicos aletones curvos que generan el juego curva-contracurva.
Baldaquino con Cátedra de San Pedro fondo a la izquierda. Vaticano
Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Bernini_Baldachino.jpg
Todo ello sirve para relacionar a San Pedro con el Papa y de paso para guiarnos hacia el lugar más importante, la cúpula de Miguel Ángel que llena de luz el ambiente y deslumbra a un SAN LONGINOS con una composición abierta (en aspa), manos y rostro tremendamente EXPRESIVOS (afecti barrocos) dándonos el momento de MAYOR DRAMATISMO que también aparecerán en la Beata Albertona, el tema mitológico de Apolo y Dafne o el ÉXTASIS DE SANTA TERESA,
San Longinos
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Gian_Lorenzo_Bernini
Quizás sea esta última una de las mejores obras de su faceta como escultor, pues se representa el momento en que la Santa tiene la visión de un ángel con una flecha que la atraviesa el pecho y llega hasta sus entrañas, como la UNIÓN de lo RELIGIOSO Y CARNAL, el dolor y el placer en pleno ÉXTASIS SEXUAL.
Éxtasis de Santa Teresa. Detalle
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Gian_Lorenzo_Bernini
Aunque posiblemente no es esto lo más llamativo sino el perfecto dominio que tiene de las texturas y la creación de un ambiente teatral que observa la familia del comitente en sus palcos, asombrada ante la levitación de la santa sobre las nubes gracias al foco de luz artificial (transparente) de la parte superior.
Éxtasis de Santa Teresa
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Gian_Lorenzo_Bernini
Dentro también del TEMA RELIGOSO las obras más espectaculares residen en los sepulcros (también para los Papas) encargados por Alejandro VII y Urbano VIII, donde el tema fundamental es LA MUERTE (preocupación existencial también "utilizada" por muchos otros artistas como por ejemplo Jorge Manrique en Coplas a la muerte de su padre o un contemporáneo de Bernini, Quevedo) donde, al igual que en estas obras, se mantiene un constante diálogo con la muerte y una breve pero certera reflexión (VANITAS): debemos aprovechar la vida pues LA MUERTE NOS ACECHA CONSTANTEMENTE (tanto a pobres como a ricos) y por este motivo DEBEMOS ESTAR CONFESADOS, aprovechando así la oportunidad para lanzar un mensaje de propaganda religiosa, un verdadero CONTROL IDEOLÓGICO que se refuerza con la aparición de esqueletos (como un recurso teatral) blandiendo el característico reloj de arena que nos anuncia NUESTRO FIN (cada día que pasa más cercano) y nos invita a entrar, a través de una puerta cubierta con una cortina, hacia EL OTRO MUNDO.
Tumba de Alejandro VII
Tomado de
http://www.scultura-italiana.com/Galleria/Bernini%20Gian%20Lorenzo/imagepages/image72.html
Para terminar este artículo (que no la obra de Bernini) no podemos olvidar las obras de TEMA MITOLÓGICO como la famosa de Apolo y Dafne (inspirada en la Metamorfosis de Ovidio) con un gran dramatismo y realismo justo en el momento en el que ella se convierte en laurel ante la sorpresa de Apolo.

Apolo y Dafne
Tomado de
http://digilander.libero.it/debibliotheca/Arte/bernini/bernini_apollo_and_daphne.jpg
Aunque se trata de una clara EXPRESIÓN DE LOS SENTIMIENTOS y el espectador no necesita pensar sino dejarse llevar, también se puede (debe) extraer de esta obra unos VALORES ÉTICOS O MORALES....
Quisquis amans sequitur fugitivae gaudia formae, Fronde manus implet, baccas seu carpit amaras, y es que el placer tras el que corremos nunca se alcanza y si se hace, no provoca más que amargura.
Si quieres saber más obras sobre Bernini puedes consultar
http://aprendersociales.blogspot.com/2008/03/gian-lorenzo-bernini.html
Para ver fotos de sus esculturas
http://www.scultura-italiana.com/Galleria/Bernini%20Gian%20Lorenzo/index.html
y sobre todo, por su calidad excelente
http://www.all-art.org/baroque/bernini1.html
Mar San Segundo






















































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