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sdelbiombo. Una mirada artística al mundo

REMBRANDT (III). LA LUZ COMO UNA AGUA OSCURA, LEVEMENTE DORADA

 

Danae, 1636 – 

Tomado de  http://commons.wikimedia.org

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EL ARTÍCULO, CON NUEVAS FOTOS Y TEXTO REVISADO, SE ENCUENTRA ALOJADO AQUÍ

 

 

 

 

REGRESEMOS A LA VIDA CON UN POCO DE HUMOR

Tomado de http://www.muack.es/2008/05/perrea-perrea.html

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Tomado de

http://alasalamarenor.blogspot.com/2006_07_01_archive.html

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Tomado de http://omarvelz.wordpress.com/2008/04/23/feliz-dia-internacional-del-libro

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Tomado de http://www.esferadedatos.com/?p=5

Vicente Camarasa

HOY, DIA DE DIFUNTOS… LA MUERTE EN EL BARROCO ESPAÑOL


 

La Canina. Sevilla. Paso Alegórico barroco que aún procesiona el Viernes Santo


 

La sociedad y cultura barroca es, a nuestros ojos modernos, sumamente paradójica, pues puede celebrar la vida hasta sus últimas consecuencias y, casi a la vez, recordar la muerte con un realismo estremecedor. Pero hemos de entender que, al contrario de lo que nos sucede a nosotros, los barrocos no distinguen entre profano y sagrado, todo se entremezcla y se potencia.

Por eso, a la vez que se hacen los retratos más fastuosos y se dilapida grandes sumas de dinero en trajes, carruajes o fiestas…, se celebran también los entierros reales, se glorifican los más terribles martirios o se sacan a la calles la imágenes más espeluznantes de la Pasión de Cristo.

 

Juan de Mesa. Siglo XVII. Cabeza degollada de San Juan Bautista

 

En este ambiente reaparece el tema de la muerte en su más crudo realismo, tanto en la literatura o el arte. Y digo reaparece pues éste había sido una de las iconografías más habituales a finales de la Edad Media. En el siglo XIV y XV, y bajo la amenaza de la Peste Negra, se habían puesto de moda las famosas Danzas de la muerte en donde reyes, obispos y pueblo llano quedaban igualados ante la presencia de este esqueleto con guadaña que todos alcanzará

 

 

Triunfo de la muerte. Brueghel. Museo del Prado Detalle. Aunque el cuadro sea del XVI su espíritu (como ocurre en el Bosco) es aún plenamente medieval

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Triunfo_de_la_Muerte

 

En muchas ocasiones el tema reaparecerá sin cambio alguno, en otras será reelaborado con nuevos símbolos. Ya sea de una manera u otra, en la Historia del Arte se conoce a este modelo iconográfico como Vanitas.

Su origen barroco se puede encontrar en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola (creador de los Jesuitas), que le dedicaban algunas jornadas a la puesta en escena (imaginar por parte del fiel, con todo tipo de detalles, la muerte, los horrores de la sepultura, la putrefacción, los gusanos…. ) de la muerte propia. A partir de entonces será habitual la presencia de la calavera como símbolo de la muerte y de los santos tomándola para meditar sobre ella.

 

El Greco. San Francisco meditando sobre la muerte (Aún no siendo barroca, la pintura del Greco adelantó numerosas iconografías típicas del barroco)

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:El_Greco

 

San Jerónimo. Ribera. XVIII. El santo ermitaño que se alejó del mundo para, con la mirada puesta en la muerte (la calavera) escribir sus obras, escucha ya las trompetas del Juicio Final

Tomado de

http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Jos%C3%A9_de_Ribera

 

Incluso el propio Biombito se ha decidido a hacerlo para ponerse a tono con el día

 

Con ello se pretendía hacer conscientes a las personas de un tema sumamente barroco: la fugacidad de las cosas materiales, la vida como un tiempo corto en el que constantemente hay que estar preparado para morir. Para esto hasta los bodegones de flores, tan habituales en la época, tienen este sentido escatológico, pues a la frescura y belleza del ramo siempre se acompañan algunas flores muertas o medio marchitas, imagen de la caducidad de todas las cosas.

 

Juan de Arellano. Búcaro de Flores. Siglo XVII

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Juan_de_Arellano

 

Es, una vez más, la propaganda de la Iglesia Católica potenciada desde el Concilio de Trento. La muerte nos llegará a todos y de nada valdrán las riquezas materiales, sólo las buenas obras. Por eso (el mensaje final) hay que intentar no depender de lo temporal y estar en gracia de Dios, sin pecados.

 

Sin embargo, el barroco, una cultura especialmente visual, muy pronto tradujo estas ideas a imágenes. Alguna de las más conocidas son las creadas para el Hospital de la Misericordia por Valdés Leal que ya han ido apareciendo en este blog. Se trata de dos grandes (y magníficos) cuadros en el que ya aparecen todos los símbolos, muchos de ellos directamente extraídos del Discurso de la verdad de Miguel Mañara, fundador del Hospital que, tras una vida alocada, fue testigo de su propio entierro, se arrepintió profundamente y meditó una y otra vez sobre la muerte

 

In ictu Oculi (En un abrir y cerrar de ojos). Valdés Leal.

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Vanitas

 

Quizás menos conocida, pero de tanta calidad como la anteriores, es una cuadro que se encuentra en la Academia de San Fernando de Madrid. Se trata del Sueño del Caballero (1673), de Pereda (contemporáneo de Velázquez)

 

 

 

En ella se empareja el sueño con la muerte, esa muerte pequeña que tenemos todos los días, como insistía a menudo Quevedo. Un caballero ricamente vestido es visitado así por un ángel que lleva escrito en su filactelia una clara reflexión a la muerte: 

 

Nos atormenta eternamente, llega con rapidez y mata 

 

 

 

 

Junto a el aparece una mesa llena de objetos con profundos contenidos simbólicos. Todo aquello que recuerda a la fugacidad de los placeres de esta vida: el juego (las cartas), los honores militares (la armadura) las joyas…; todas ellas presididas por la imagen del tiempo que corre sin cesar en el reloj de oro que preside la escena

 

  

Junto a ellos se encuentra la sempiterna calavera, su muerte descarnada junto a las flores (como ya hemos comentado, símbolo perfecto de la fugacidad de la vida, como lo es también la vela que se puede apagar en cualquier momento), así como otros honores que también se perderán con la vida (las dignidades eclesiásticas, el poder político de la corona, los laureles, incluso la propia literatura sobre la que se posa la cabeza descarnada)

 

Todo un jeroglífico sobre las postrimerías  (como se le llamaba entonces) que, en esa tensión barroca, está pintado con tal maestría en sus texturas que, a la vez que habla de la muerte, está cantando las glorias y maravillas de la vida

 

Existe un artículo sobre el tema, largo pero excelente.

http://66.102.9.104/search?q=cache:W9HP2uVCtcgJ:www.plataforma.uchile.cl/fb/cursos_area/arte/info/bibliografia/doc/Artes%2520Visuales/Arte_y_Vanitas.doc+Quevedo+vanitas&hl=es&ct=clnk&cd=6&gl=es

 

 

Vicente Camarasa 

DAMIEN HIRTS. ¿EL ARTISTA PROVOCADOR O LOS ESPECTADORES INCOMODADOS?

  

El autor frente a una de sus obras más populares. La imposibilidad física de la muerte en la mente de algo vivo , un tiburón real suspendido en formol que en la actualidad tiene ya claros signos de descomposición

Tomado de http://www.descubrirelarte.es/?attachment_id=2682

 

Damien Hirst (1965) es quizás uno de los artistas más mediáticos (y por supuesto millonarios) del panorama artístico internacional que no ha dejado nunca indiferente al público desde su presentación mundial dentro del llamado Young British Artists (jóvenes artistas británicos) que fue promocionado por el controvertido coleccionista Charles Saatchi.

Su meteórica carrera artística está escalonada de escandalosas obras frente a las que la crítica se ha dividido, y mientras unos le consideran el sucesor de Warhol, el gran artista del momento, otros simplemente hablan de marketing, provocación gratuita y una nula capacidad artística.

No voy a entrar aquí en esta polémica (entre otras cosas porque su obra me parece muy desigual y tanto podría estar de acuerdo con las críticas como las alabanzas); simplemente me limitaré a señalar algunas de sus rasgos que a mi me parecen más interesantes.

 

 

San Sebastián, exquisita pintura

Tomado de http://www.operamundi-magazine.com/2012/04/primera-retrospectiva-del-polemico-damien-hirst.html

 

 

Por una parte (y aunque eso ya no sea una novedad desde el arte minimal) Hirts es un artista puramente intelectual que deja la realización de sus obras a técnicos especializados. Suya es la idea, simplemente, pero sus manos no se manchan con la materia, lo cual sigue molestando a muchos críticos, aunque esto sea algo tan habitual en la historia del Arte que los especialistas aún dudan entre las partes originales y las realizadas por los miembros del taller de las obras de Rafael o Rubens.

Por otra parte, sus famosas presentaciones en vitrinas de cristal ya las habían realizado Beuys o Koons, o el uso de materiales vivos tampoco ha sido una creación propia y existen numerosos ejemplos contemporáneos de ello (desde el Arte Póvera de los 60). Ni siquiera sus técnicas de conservación en formol son pioneras y ya existían antes de sus obras.

Frente a todo ello alguien se puede preguntar, ¿por qué es entonces tan famoso?

 

Quizás su éxito radique en la fuerza icónica de sus imágenes, como el tiburón con las mandíbulas abiertas que flota silenciosamente en el líquido azulado, dejando al espectador una sensación de inquietud verdaderamente palpable. Ya no es una representación, es una presentación de unas de las imágenes que más miedo nos pueden producir a nosotros, occidentales burgueses que nos bañamos en la playa cada verano y tenemos en nuestro inconsciente colectivo las imágenes de Spilberg.

Esta fuerza radica, además, en algo ya había descubierto los surrealistas. Mirad esta imagen.

 

 

Tomada de http://www.teinteresa.es/ocio/Hirst-pagan-millonada_5_674982503.html?itemId=11

 

No es sólo el animal real, es toda la carga de maldad, de brutalidad que nos descarga como una corriente eléctrica. Es una de las tácticas de Hirts, colocarnos ante nuestra parte más terrible, hacernos conscientes del grado de sadismo, venganza o violencia reprimida que tenemos cada uno de nosotros en nuestro interior. Acaso por eso nos perturban, igual que hicieron los surrealistas al utilizar los tabúes de la sangre, las vísceras, los excrementos o el sexo en los años 20 (como ya mencionamos al hablar de Bataille). Simplemente habría que volver a ver el famoso Perro Andaluz de Buñuel  o estas obra de Óscar Domínguez

 

 

Óscar Domínguez. Máquina de coser electrosexual. (1933)

 

 

Quizás sea este su mérito, contar lo innombrable, lo que la buena educación, la memoria colectiva o lo políticamente correcto nos impiden. Hacerlo, además, de una forma efectista que prescinde de lo estético para brutalizar aún más la sensación

 

 

 Tomado de http://luz-sonriente.tumblr.com/post/34302671294/damien-hirst-verity-ligier-degas-crossover


Pero en Hirts hay otra constante que se utiliza como forma de conmoción. La muerte. Su tratamiento vuelve a recordar al surrealismo. La muerte como una sociedad secreta, como diría Bretón en su Manifiesto Surrealista de 1924. Un lugar previsto, una cita ineludible que pese a adornarse con diamantes (o precisamente por ello, por confrontarse con el brillo y lujo inútil que tienen los diamantes en la muerte) crea una potente imagen que juega entre lo macabro y lo obsceno (aunque no tenemos, curiosamente, esa sensación cuando vemos ejemplos muy semejantes, como la famosa máscara funeraria de Tutankamon; pues acaso el tiempo, su pátina, llena de un cierto sentido estético a ese lujo aterrador y lo hace pasar por arte)

 

 

 

Por el amor de Dios. Calavera real con diamantes engastados

Tomada de

http://blogs.guardian.co.uk/art/2007/05/27-week

  

 

 

 

Máscara de Tutankamon.

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Tutankamon

 

Y la comparación no es gratuita. Una de las obras exhibidas en su última muestra que ha batido todos los records de venta es precisamente una vaca casi sagrada, nimbada y con las pezuñas doradas, como si fuera el Buey Apis redivivo.

 

 

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Becerro de oro

Tomadas de http://kinua.blogspot.com.es/2008/11/hirst-horsch-de-arte-contemporneo-y.html


En este sentido, una de las pocas obras que he podido ver directamente del autor, me impresionó, lo reconozco. Se trataba de la llamada Trampa para moscas. Una gran vitrina dividida en dos espacios intercomunicados. En uno de ellos había larvas de moscas que iban naciendo, alimentándose del azúcar de un platillo. Al desarrollar sus alas, algunas de ellas pasaban por azar al otro habitáculo en donde existía una trampa eléctrica en donde las moscas se achicharraban (como las que existen en algunos bares de carretera), dejando el suelo de cristal tapizado con sus cadáveres.

 

 

Trampa de Moscas

Tomado de http://www.dobleclic.com/%C2%BFdamien-hirst-arte-o-especulacion/damien-hirst-thousand/

 

Realmente la metáfora no podía ser más evidente. Somos como moscas que nacemos y morimos ante la mirada impávida del espectador. Un verdaderamente terrible Gran Hermano que se desarrolla ante nuestros ojos que ven pasar el tiempo como si fuéramos dioses menores de las moscas.

 

 

Otro tema sería el de los medicamentos, pero eso lo dejaremos para otro día, pues esta noche es Halloween y creo que con estas imágenes ya es suficiente para las peores pesadillas.

 

Y para que no sea todo tan terrible os presentamos definitivamente a Biombito disfrazado del fantasma. Feliz fin de semana de miedo.

 

 

Vicente Camarasa

LOECHES. LA ÚLTIMA MORADA DEL CONDE DUQUE DE OLIVARES CON SORPRESA FINAL

No puedo evitarlo. Al pensar en el Conde duque, la primera imagen que me viene a la cabeza es el retrato que le hizo Velázquez en 1634, soberbio y pagado de sí mismo, sobre su montura y con su bastón de mando, dirigiendo una batalla inexistente sobre el fondo de montañas del Guadarrama. Lo imagino así, como la encarnación del poder sin límites, mezquino y rencoroso. El verdadero reverso tenebroso de la fuerza.

 

(Por cierto, nunca nadie me ha llegado a explicar convincentemente es por qué Velázquez  - que tanto le debía en su carrera cortesana - nos lo mostró de esta manera tan cruel, resaltando su espalda curvada - su chepa, vamos - esa mirada perversa del que se sabe intocable)

 

 

El Conde duque de Olivares por Velázquez

Tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Conde-Duque_de_Olivares

 

Sin embargo, y siendo objetivo, tengo que reconocer que el Conde-duque fue, tanto en lo personal como en lo político, una figura histórica de mucho más relieve que esta simple apreciación.

Si se lee la biografía que escribió Elliott sobre él (verdaderamente alucinante), nos encontramos con un político de altas miras que, ante todo, quiso volver a recuperar la fuerza de un imperio que ya se encontraba en claro declive. Quiso, también, reorganizar la política interior, intentando hacer colaborar a las arcas reales a los reinos de la periferia que apenas si contribuían a un Imperio casi exclusivamente apoyado en los hombros de Castilla (esta fue la famosa Unión de Armas, que luego tantos conflictos traería a partir de 1640).

En cuanto a lo personal, y aunque son ciertos su soberbia, sus cambios bruscos de carácter o su falta de escrúpulos a la hora de eliminar a sus enemigos (que confundía sistemáticamente con los de España), también lo es su trabajo incansable a favor de un rey (políticamente) tan mediocre como Felipe IV o su profunda lealtad.

Quizás por ello sería más justo recordarle como lo volvió a pintar Velázquez en 1637-38, mucho más contenido y humano, con esos maravillosos negros que sabía utilizar como nadie en la historia del arte el maestro sevillano

 

 Velázquez. El Conde Duque

Tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Conde-Duque_de_Olivares

 

En ella nos encontramos al político sagaz y también al hombre, a estas alturas cada vez más cansado por sus múltiples enfermedades y cercano ya a la depresión que le atacará intermitentemente en sus últimos años.

Para entonces su política iba demostrándose cada vez más ineficiente y poco a poco a los problemas externos (Guerra de los Treinta Años) se unirán los internos (rebeliones de Portugal, Cataluña, Andalucía, Aragón, Nápoles…) hasta provocar su destitución en 1643.

Esto provocó una rapidísima cadena de reacciones por parte de sus enemigos que consiguen que sea desterrado a Toro.

Allí residirá hasta su muerte. Dos años en los que la depresión se agravó y desembocó en locura. Quizás no pudo aguantar caer desde tan alto y ser un simple mortal cuando había dominado durante tantos años el mayor Imperio del momento.

 

Sin embargo, aún muerto, volvió a provocar la polémica. Su cuerpo fue expuesto vestido con grandeza mientras se esperaba el permiso real para poder trasladarlo hasta Loeches, lugar que había adquirido en 1633 y donde había mandado construir un gran monasterio-palacio para su futuro enterramiento.

Así pasaron tres días, y luego varios más en la tétrica procesión que atravesó toda Castilla. Su cuerpo se fue poco a poco descomponiendo pese a los cuidados de los embalsamadores, y aún lo haría más cuando esperó a las mismas puertas de Madrid la llegada de los restos mortales de su hija, enterrada en Santo Tomás y exhumada ahora para ser enterrada en el panteón familiar. Una verdadera vanitas barroca como las que pintara Valdés Leal.

 

Valdes Leal. Finis Gloriae Mundi. Iglesia de la Caridad. Sevilla

Tomada de

http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Finis_gloriae_mundi_from_Juan_Valdez_Leal.jpg

 

Mientras esperaba, cuentan las crónicas, una gran tempestad se produjo sobre la capital y un rayo vengativo destruyó una torre de una iglesia, como si el espíritu de Olivares se rebelara contra su destino, se dijo en los corrillos de los mentideros de la Villa.

 

Ahora su memoria descansa en este pueblo del sureste de la Comunidad de Madrid, a menos de media hora de la capital.

Se trata de un gran conjunto arquitectónico del que queda un resto del palacio (en parte ocupado en la actualidad por un Colegio público), un monasterio de ladrillo de madres dominicas, cuyos terrenos ocupan medio pueblo, y una gran iglesia barroca dedicada a la Inmaculada.

 

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Foto del Palacio e iglesia monasterio

 

La iglesia tiene una portada muy parecida a la Encarnación de Madrid, pues sus planos fueron realizados por el mismo arquitecto, fray Alberto de la Madre de Dios.

 

Iglesia del convento. Loeches

 

El interior, diseñado por Gómez de Mora (el mismo que realizó la Plaza Mayor), consta de una sola nave muy amplia, con cruz latina de brazos cortos, bóveda de cañón con lunetos (los triángulos) y una gran cúpula encamonada (una bóveda falsa, realizada en yeso y madera en vez de piedra), muy típica de la arquitectura barroca española, siempre pendiente de las apariencias pero cada vez más arruinada.

 

 Interior de la iglesia

 

Toda su decoración interior se ha perdido y las pinturas actuales son modernas, pero aún nos queda una sorpresa final en el recorrido. Si nos acercamos a un lateral del convento, un cartel nos informa que para visitar la iglesia y el panteón bajemos unas escaleras y busquemos a Francisca.

Acompañados por ella podremos franquear las puertas del recinto y nos encontraremos, nada más entrar, con un gran panteón, idéntico al del Escorial construido por ¡la familia de Alba!, en donde incluso se encuentra ya ubicado la futura morada de la actual duquesa, entre los restos de sus dos maridos.

Ante la sorpresa, Francisca nos explica que el Conde duque murió sin descendencia legítima y sus títulos fueron a parar a la familia de Alba (la que mayor cantidad de títulos nobiliarios atesora en la actualidad). Luego nos indica un lateral en donde se encuentra la lápida del Conde duque y su mujer.

 

Enterramiento del Conde duque en Loeches

 

El hombre más poderoso del siglo XVII ahora yace en un lugar que muy pocos suelen visitar, emparentado (por el linaje de su mujer, Inés de Zúñiga) con los afamados Alba que todos los años, en el mes de mayo, visitan la capilla entre un terremoto de paparazzi. Toda una lección de humildad que la Historia, a veces, nos enseña con sus complicados cambios de rumbo y fortuna.

 

Qué frágil es el poder, ¿verdad? Deberíamos tenerlo en cuenta para no dejarnos cegar por su posesión y utilizarlo en beneficio de los demás no en el engrandecimiento del propio ego.

 

 UNA RUTA TURÍSTICA DESDE AQUÍ 

 

UNA FOTOGALERÍA ENLAZADA DE GÓMEZ DE MORA Y LA ARQUITECTURA DE LA PRIMERA MITAD DEL XVII

Vicente Camarasa

 

MESOPOTAMIA. LOS PRIMEROS JARDINES (Primera parte). EL ÁRBOL SAGRADO Y LOS JARDINES COLGANTES

 

 

Reconstrucción imaginaria de los Jardines Colgantes de Babilonia, con la torre de Babel al fondo (Siglo XVI)

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:Hanging_Gardens_of_Babylon.jpg

 

La larga civilización Mesopotámica tuvo al jardín como un elemento clave tanto religioso como político o estético, siendo muy probablemente el origen iconográfico de los distintos edenes o paraísos que aparecen en la religión judía y que luego se trasladarán a la las cristianas e islámicas.

Otro de los motivos iconográficos de origen mesopotámico que tendrá gran influencia será la del árbol sagrado, plantado por los dioses en los actos de la creación, convirtiendo en sacro todo su entorno. De esta idea derivará tanto el árbol del bien y del mal del Génesis como el árbol de la vida (hom), motivo insistentemente repetido en las decoraciones del primer Islam. Casi todos los pueblos mediterráneos de la Antigüedad valoraron el árbol como motivo divino, asociándolo a sus lugares sagrados (el olivo en algunos templos como el Erecteión ateniense, el ciprés y los cementerios, la palmera en Egipto y el Islam…) siendo una tradición que confluirá con la celta (posiblemente ambas ideas partirían de un tronco común, originado en la India). Para saber más puedes ir

 

 

El árbol sagrado

Tomado de http://mitosymisterios.wordpress.com/tag/los-anunnaki/

 

 

Sin embargo, y aunque existan hilos comunes, no podemos hablar de un modelo conjunto de jardín para todos los pueblos que habitaron la zona, apareciendo distintos modelos y temas que cada cultura desarrollará de forma propia.

En principio podríamos  dividir su estudio en dos grandes modelos: los jardines colgantes y los llamados paraísos

 

Los jardines colgantes.

Mesopotamia (como también lo era Egipto) se constituye como una amplísima llanura aluvial constituida por la sedimentación de los aportes de los ríos Eúfrates y Tigres. Su paisaje, por lo tanto, es una constante horizontalidad que muy pronto empezó a ser contrarestada por los zigurat.

Si hacemos caso a Mircea Eliade, estos templos escalonados servirían de encuentro entre la tierra plana y el cielo, una montañas artificiales (hechas por los hombres para el culto de los dioses) para comunicarse con los dioses observando el cielo y realizando en su cumbre sacrificios.

 

Algunos investigadores proponen (aunque sin pruebas arqueológicas) que dichos zigurat incluirían vegetación en sus distintas terrazas, creando así el modelo de jardín colgante o escalonados que luego influirían en el arte islámico (Jardines Medina Zahara)

 

 

El jardín desde el modelo de zigurat

Tomado de http://www.gardencenterejea.com/index.php?sec=12&id=104

 

El paradigma por excelencia de jardines colgantes fueron los de Babilonia y aunque la leyenda atribuye su construcción a la reina Semíramis, parece más probable (según el testimonio de Claudio Josefo) es que fueron obra de Nabucodonosor II o de alguno de los reyes aqueménidas posteriores (Diodoro Sículo).

Sea como fuera muy pronto se convirtieron en una de las grandes maravillas de la Antigüedad, creándose una visión mítica de ellos en el inconsciente colectivo. Los primeros trabajos arqueológicos los realizó Koldewey (1920) y Wiseman (1985)

Aunque con ciertas diferencias los dos coinciden en una estructura de terrazas apoyada en muros y columnas y cubiertas por bóvedas que eran recubiertas por una capa de asfalto que las aislara del agua y la humedad de la plataforma superior. Todo ello crearía un efecto visual impactante, toda una cortina de verdor tras la que se intuía el palacio.

 

Técnicamente lo más dificultoso fue crear el riego. Para subir el agua a las terrazas superiores el agua se subía del Eúfrates por medio de grandes norias movidas por animales o esclavos, haciéndola subir por el interior de ciertas columnas huecas

 

 

Vistas esquemáticas de los jardines colgantes de Babilonia

Tomado de https://sdelbiombo.blogia.com/upload/externo-e93812091d9d0efa5b70b019fd2e2c3a.jpg 

 

Todo este panorama arqueológico se corresponde con bastante exactitud con las primeras palabras que se escribieron sobre estos jardines, obra del historiador y viajero Heródoto, en el siglo I

 

Este consta de terrazas abovedadas alzadas unas sobre otras, que descansan sobre pilares cúbicos. Éstas son ahuecadas y rellenas con tierra para permitir la plantación de árboles de gran tamaño. Los pilares, las bóvedas, y las terrazas están construidas con ladrillo cocido y asfalto

 

Os dejo algunos vídeos, siempre hipotéticos, sobre estos jardines

 

http://www.youtube.com/watch?v=gctUkmv9gyE&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=cOYRKlzl5Pc&feature=fvw


 

Vicente Camarasa

PERSONAJES DIVERSOS

 

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Miguel Ángel Sánchez García

 

(Estas fotografías se encuentran libres de derechos pero, por favor, citad la fuente y el autor si las utilizáis)

EL MAYOR LADRÓN DEL REINO… EL DUQUE DE LERMA

 

 

 

 

Duque de Lerma. Rubens

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Sandoval_y_Rojas_(I_duque_de_Lerma) 

 

Se cuenta que, estando Felipe II en su lecho se muerte, se quejó amargamente a sus cortesanos diciendo:

 

Dios, que me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo capaz de gobernarlos.

 

Se refería a su hijo primogénito, Felipe III, un rey abúlico y aburrido, sumamente religioso y por complejo ajeno a los trabajos de monarca. Por no saber, ni siquiera eligió un buen pintor de cámara

 

Felipe III por Sánchez Coello

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Philip_III_of_Spain

 

Y solamente muchos años después, ya muerto, pudo tener un buen retrato de manos de Velázquez

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Felipe III. Velázquez

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Philip_III_of_Spain

 

Con este nuevo rey que inauguró el siglo XVII, muchas de las tendencias surgidas en el siglo anterior se acrecentaron. El imperio español (ya en crisis moral desde el Desastre de la Armada Invencible y económica desde unos años antes) comenzó su declive mientras el rey pasaba las horas entre cacerías e iglesias.

La ocasión la aprovechó Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, que conocía al rey desde niño. Se convirtió así en su valido, la persona que realmente dominó durante casi veinte años el poder en el Imperio.

Según sabemos de él, era arrogante pero sobre todo avaricioso, y muy pronto comenzó a recurrir a todo tipo de artimañas para enriquecerse y colocar a toda su familia (a eso se le llama nepotismo, pues en italiano nepote es sobrino, y así llamaban a los hijos de los papas del XV, muy pronto ascendidos – a veces con 5 o 6 años – a puestos de relevancia, como obispo, cardenal…)

Quizás la más espectacular de ellas fue el cambio de capitalidad que Felipe II había establecido en Madrid. El Duque de Lerma no la consideraba digna del imperio y decidió trasladarla a Valladolid, curiosamente una ciudad en la que tenía compradas decenas de casas y solares que subieron de precio al tenerse que trasladar todos los cortesanos a ella.

 

Palacio de Uceda, residencia del Duque en Madrid

 

Vista del Palacio de Uceda y actual iglesia del Sacramento, fundación del Duque


El duque se enriqueció con esta maniobra financiera digna del político más corrupto de Marbella, pero aún lo hizo más cuando, tras seis años, la corte regresó a Madrid (justo cuando el duque había comprado a precio de saldo casas en la ciudad que ahora, de nuevo, milagrosamente, subían de precio). Por si fuera poco, el Concejo (ayuntamiento) de Madrid tuvo que pagar un alto precio para recuperar la capitalidad.

 

Pero si todo esto no le valiera, el duque de Lerma, que sufría constantes dolores de cabeza y enfermedades varias de las que sólo conseguía sanar si los cortesanos le visitaban y le dejaban un regalo en forma de joya.

 

Como podéis ver el Duque de Lerma no me cae especialmente bien (tampoco Felipe III), y quizás no sea demasiado objetivo en su análisis, aunque hay que reconocerle un buen gusto artístico y un mecenazgo muy activo que apoyó a los primeros arquitectos barrocos (Gómez de Mora, fray Alberto de la Madre de Dios, el padre Bautista…) que realizaron las primeras grandes obras del Madrid del Siglo de Oro (Plaza Mayor, Convento de la Encarnación, Iglesia de San Isidro…).

En su propia ciudad, la villa de Lerma (Burgos), mandó realizar unos de los primeros conjuntos urbanísticos de todo el barroco europeo, con un palacio (ahora convertido en unos de los Paradores de turismo más espectaculares de España), iglesias, conventos, plaza porticada y un pasadizo los conectaba a todos ellos y daba una amplia perspectiva sobre el valle en donde se celebraron fiestas, obras de teatro, pequeñas batallas navales o naumaquias…

 

 

Palacio ducal de Lerma. Principios del XVII. Tanto la escasa decoración como los tejados de pizarra como el remate de las torres (chapiteles) son todavía recuerdos del Escorial de Juan de Herrera

 

También encargó retratos a artistas extranjeros de renombre como Rubens (el del inicio del capítulo) o los Leoni, que ya habían trabajado para Felipe II en el Escorial y realizan sus retratos orantes en Lerma

 

 

En el plano político su actuación tuvo un lado positivo (la Tregua de los doce años con Holanda, que en parte permitió recuperarse a la economía imperial, y de paso permitirle a él robar algo más), y otro negativo, la expulsión de los moriscos (los que ya se habían rebelado en el reinado de su padre, Felipe II). Ésta última medida, antieconómica por completo, hay que entenderla como una decisión populista (la población odiaba a estos moriscos), intentando así atraerse el favor de un pueblo que cada vez vivía peor mientras veía cómo se amasaban grandes fortunas en torno al duque de Lerma.

 

La situación llegó a tales extremos que la esposa del rey (Margarita de Austria), apoyada por varios nobles (entre ellos el propio hijo del duque de Lerma, el duque de Uceda), lograron pruebas suficientes para juzgar y finalmente matar en la propia plaza Mayor de Madrid a su hombre de confianza, Rodrigo Calderón.

 

 

Rodrigo Calderón. Rubens

Tomado de https://sdelbiombo.blogia.com/upload/externo-f827f0a9498f12dfe362a070252c0089.jpg

 

Ante ello, y para evitar ser juzgado, el duque de Lerma pidió al Papa el capello cardenalicio (ser cardenal, con su típica capa roja), lo que hizo que en Madrid comenzaran a circular unos famosos versos:

 

El mayor ladrón del mundo,

por no morir ahorcado,

se vistió de colorado

 

Algunos aseguran que su autor fue el propio Conde de Villamediana , uno de mis personajes históricos favoritos

 

Vicente Camarasa