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sdelbiombo. Una mirada artística al mundo

Desde los 80 a hoy. Postmodernidad

JUAN MUÑOZ, UN BARROCO POSMODERNO QUE HACE DEL ESPECTADOR UNA NUEVA OBRA DE ARTE

Tomado de http://misiglo.wordpress.com/2009/04/21/sentidos-de-juan-munoz

 A Juan Muñoz, como buen barroco, le fascinaban los espejos que multiplican la realidad; le gustaban los suelos de baldosas que crean trampantojos a la mirada, figuras que hablan y se relacionan.

Como artista Barroco amaba el enigma que tienen las Meninas de Velásquez en donde la realidad y la pintura se confunden; amaba que el espectador se integrara en sus obras, se pasera entre ellas Me gustaría que el espectador pudiera entrar en la obra de arte como un actor entra en su propia escena... Me gustaría que quien acude a una exposición, ya sea en un museo o en una galería, se comportara como lo haría un actor, un actor inmóvil

 

Tomado de http://misiglo.wordpress.com/2009/04/21/sentidos-de-juan-munoz

 

Y es que Juan Muñoz vivía para engañarnos con las apariencias, para decirnos que lo más importante es el espacio o el movimiento. Como buen artista barroco disfrutaba tanto haciendo sus figuras como ideando las escenografías que las iban a envolver, y gustaba de los enanos, de la música, del gesto y la luz expresiva y sus grandes sombras provocadas, como un nuevo Caravaggio

Tomado de http://latadezinc.blogspot.com/2008/08/juan-muoz-madrid-1953-ibiza-2001.html

 

Decenas de veces, mientras vemos sus obras, podemos recordar a Velázquez, a Bernini escultor, a Borromini, Rembrandt incluso. Su obra está tan llena de ellos que no le falta ni siquiera la música que debieron acompañarlas en su momento.

Pero Juan Muñoz es algo más que un artista barroco, le sobra cinismo y la faltan certezas para serlo. Es un artista posmoderno que encaja tan fácilmente en nuestro tiempo que es lógico las masas de gente que han invadido el reina Sofía.

Él ya no tiene un rey ni una iglesia que defender (como haría Bernini o Velázquez), ni siquiera una burguesía a la que alabar (como hacía Rembrandt).

Él vive en un tiempo en el que ha dejado de haber tiempo. Un tiempo cíclico y sin grandes discursos, un mundo plural, acaso quisiéramos que multicultural en donde los chinos se mezclan con los enanos y los dibujos animados, las bailarinas sin pies con los desastres ferroviarios.

 

 

Tomado de http://delianegro.wordpress.com/2008/11/16/many-times-juan-munoz-y-la-escultura-del-murmullo-y-el-silencio-espanol-1954-2001

 Un mundo sin Dios, asesinado por Nietzche y finiquitado por la propia Iglesia. Un mundo en donde todo cambia pues la vida se ha vuelto líquida y se adapta a cada nuevo vaso que pretendemos llenar.

 

Pieza de conversación

Tomado de http://www.elmundo.es/albumes/2009/04/21/exposicion_juan_munoz_reina_sofia/index_1.html

 

Y nada permanece, nada es real del todo, el mundo se ha vuelto un simulacro, como las Vegas y sus hoteles que remedan los canales venecianos.

Por eso todo nos sorprende, porque nos intenta engañar y luego, como un buen y disciplinado agnóstico, nos enseña los trucos del engaño. Las esculturan parecen hombres pero no lo son, para que paseemos entre ellas sabiendo que se parecen a nosotros mismos pero son mentira.

Es tal la brutalidad de sus esculturas que éstas hablan y mueven los labios para luego… no decir nada, o contárselo sólo a una pared. ¿Acaso porque no hay ya nada que decir, sólo murmullos, como una televisión encendida para nadie?

 

 

Tomado de http://latadezinc.blogspot.com/2008/08/juan-muoz-madrid-1953-ibiza-2001.html

 

Y todo parece realista, pero no lo es. Los ojos están pellizcados en su resina para que, cuando nos acerquemos nos encontremos con una realidad muy distinta a la que nos parecía, igual que a menudo realiza Barceló

 Y es que, como ocurría en Dubufet, las obras de Juan Muñoz tienen algo de risa y algo de miedo. Nos sorprende y nos divierte, primero, para provocarnos un escalofrío después. Sus obras se dejan mirar fácilmente, pero se olvidan con mucha dificultad, pues en el fondo todo nos recuerda la triste condición humana, su desvalimiento, lo poco que somos frente a lo mucho que nos creemos

 

 

Tomado de http://www.elpais.com/fotografia/cultura/i/Hanging/figures/i/1999/elpfotcul/20080124elpepicul_3/Ies

 Y si todo lo dicho ya sería bastante, no es suficiente para la obra de Juan Muñoz. Pues falta el público, quizás mucho más importante que su obra. Como ya hiciera Duchamp con su famosa fuente su arte queda incompleto sin un espectador que lo mire y lo sienta.

Tomado de http://delianegro.wordpress.com/2008/11/16/many-times-juan-munoz-y-la-escultura-del-murmullo-y-el-silencio-espanol-1954-2001

 

Para eso sus figuras no son sólo figuras, sino piezas en un espacio. Las obras no se cierran en sí mismas sino que se abren a las salas y las transforman sólo para que el espectador pueda entrar en el juego y andar entre ellas, pararse, darse la vuelta, sentirse incómodo entre chinos sonrientes ,  un verdadero dios ante otras diminutas o formar parte de ellas convirtiéndose en una sombra junto a la sombra proyectada.

 

Lo vi en Bolonia

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Mu%C3%B1oz_(escultor )

 

Quizás sería muy interesante, acaso más interesante que ver las propias obras, fijarnos en dos cuestiones: cómo modifican el espacio circundante haciéndonos visible nuevas formas de percibirlo y qué curiosas relaciones establece con el espectador al que obliga a convertirse en un verdadero mirón, como hacía el Picasso último, haciéndole entrar en la intimidad de los grupos que hablan entre sí, obligándole a agacharse para contemplar un rostro que luego no podrá ver, reflejándose en los espejos mientras gira en torno a una obra, escuchando la pared por si acaso hay algo que oír tras ella… Un verdadero espectáculo, sobre todo el de los niños que aún no conocen la vergüenza y se dejan arrastrar por las sugestiones de esta obra rica, múltiple, divertida y terrible, de la que hemos intentado destacar algunas clave, aunque es IMPRESCINDIBLE ir a conocerla en persona y sentirla por uno mismo, pues seguro que encontrará nuevas ideas que nos encantaría que compartiérais en este artículo.

Yo, por el momento, pongo un enlace con la más joven colaboradora de nuestro blog, Aurora, que desde su sensibilidad increíble (jamás he visto a un niño ver las obras de arte con esa facilidad, sacar el mensaje oculto en ellas como si estuviera escrito en letras fosforescentes), nos cuenta sus experiencias

 Si queréis ver más, aquí tenéis vídeos interesantes

http://www.youtube.com/watch?v=SOXCBkODfeg&feature=related (Un niño viendo la exposición)

http://www.youtube.com/watch?v=hkUuylN9tF0&feature=related (Las esculturas que respiran)

http://www.youtube.com/watch?v=Qlw-6WuKCUM&eurl=http%3A%2F%2Fblogs%2Elarioja%2Ecom%2Fnoesundiacualquiera%2Fcategory%2Farticulos&feature=player_embedded (general)

 

Para leer más cosas sobre Juan Muñoz

http://delianegro.wordpress.com/2008/11/16/many-times-juan-munoz-y-la-escultura-del-murmullo-y-el-silencio-espanol-1954-2001

http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Juan/Munoz/2255

 

Vicente Camarasa

ANISH KAPOOR. EL ARTE CONTEMPORÁNEO INDIO

 

Tomado de http://www.ngv.vic.gov.au/ngvwa

Ahora que vuelve Arco y que el país invitado es la India, quizás fuera el momento de hablar de uno de los artistas más fascinantes del panorama internacional, que une su origen (y filosofía) india, con las formas de expresión occidentales.

 

Las primeras obras que pude ver de él (todavía en fotos) eran pequeñas esculturas geométricas sobre el propio suelo que llamaban la atención por el color intenso, lleno de fuerza y contrastes, como el que se puede ver en un zoco de especias.

 

Tomada de http://mollytate.wordpress.com/geometric

 

Y es que algo de especias, de sensaciones a la que se unía una difusa espiritualidad. Las figuras estaban cubiertas por pigmento en polvo que se derramaba por el suelo, una técnica que recordaba a los templos hinduistas en donde el creyente saca su propio recuerdo del templo en las pisadas que llevan parte del polvo esparcido en su suelo.

 

Luego pasó mucho tiempo hasta que me volví a encontrar con Kapoor. Esta vez gue en directo, en el Reina Sofía. Se trataba de una gran piedra vaciada y pintada de un profundo negro el interior.

Realmente pocas veces he tenido una sensación tan vívida del vacío, de ese vacío oriental del que ya tantas veces hemos hablados en este tema. Un vacío lleno de sentido, un absorvente, hipnotizante vacío que era, en rigor, mucho más importante que la propia piedra que lo cobijaba.

 

 

Tomado de http://www.museoreinasofia.es/museoreinasofia/live/coleccion/autores/kapoor-anish.html

 

Más tarde la obra de Kapoor ha ido evolucionando a grandes instalaciones qque, aunque han dado más intensidad a sus emociones, han perdido un poco de esta suave intimidad de las primeras obras

 

 

Tomado de http://theloveumake.vox.com/library/posts/tags/anish+kapoor

Y es que Kapoor es la perfecta representación de la estética oriental, de su fascinante revelación de lugares más allá de los sentidos, apresados por estos pero en el fondo inconcebibles. En él viven esas sensaciones de vacío y plenitud, de encuentro con lo misterioso, de meditación silenciosa que hemos comentado en Rohtko o en Yves Klein.

 

Tomado de http://i2.photobucket.com/albums/y25/Hhyaena/AK282_m.jpg

 

Hay también un culto al color que es un Matisse evolucionado, una tactilidad (¡qué maravilla sería tocar sus obras, o quizás mejor, vivir en ellas!) que recuerda a Chillida y sus espacios interiores, suavemente apresados.

 

Tomado de http://visualarts.qld.gov.au/designyourowntour/details.php?id=55&pnum=20&project=APT5

 

Pues la escultura de este autor es, en el fondo, una simple excusa para contener el vacío y el color. Un objeto que distorsiona la realidad de la sala, la sacraliza sin necesidad de dioses y , como el proverbio chino, se convierte en un dedo que señala a la luna, un mediador entre nosotros y el resto, una gran maquinaria sensitivo-espiritual que más parece música, como un cuenco tibetano para los ojos (y los dedos).

 

Tomada de http://www.studio-international.co.uk/studio-images/kapoor/21b.asp

 

Ahora en Madrid se pueden ver cosas suyas en Arco y la Fundación el Canal, además de la pieza del Reina Sofía. Realmente merece la pena acercarse a ellas pero con un espíritu abierto: sólo veremos en ellas lo que tengamos dentro, son grandes espejos (Como su último Espejo Islámico de Murcia) de emociones, de suaves pero profundas sensaciones que rompen la dualidad entre sentidos y razón. Lugares sagrados  pero no divinos, sino profundamente humanos.

Quizás quede más claro con alguna de sus declaraciones recientes extraídas de http://www.elpais.com/articulo/arte/color/sustancia/valor/fisico/elpepuculbab/20060128elpbabart_2/Tes

Yo hago un arte abstracto que busca el significado, el contenido. El contenido que he descubierto es el del interior del ser humano

 

No tengo nada que decir como artista, no creo que decir algo sea importante pero pienso que es posible crear lugares cargados de energía. Ámbitos de cierta intensidad

 

La belleza de ser artista es que el significado está siempre en proceso, la obra está sólo señalando hacia una probabilidad. Eso permite que surja la poesía

 

 

 

Para saber más y ver más obra suya

http://www.enriquecastanos.com/kapoor.htm

http://www.ritnit.com/2007/09/13/anish-kapoor-bombay-india-1954

http://theloveumake.vox.com/library/posts/tags/anish+kapoor

 

Vicente Camarasa

PACO SANCHIDRIÁN

 En 1951, en el número 35 de la calle 8 de Nueva York, tenía lugar una reunión de artistas en la que Hans Hoffmann comparaba la pintura francesa y la americana. "Los franceses", decía, "tienen un pasado cultural. Lo tienen más fácil". Entonces intervino Willem de Kooning y dijo: "Los cuadros de los franceses tienen un 'toque' que les hace parecer como cuadros terminados. Un 'toque' que me complazco en no tener".

Tomado de http://juanat.wordpress.com/2008/04

 

 Paco Sanchidrián, como De Kooning, sabe muy bien que la gran batalla de la pintura moderna consiste en destruir la fortaleza del ilusionismo renacentista, en desenmascarar el artificio de la tercera dimensión y en devolver a la pintura su carácter plano. Consiste en poder volver a ver la pintura.

 Por eso cuando miras sus cuadros podrás imaginar un lugar con objetos amontonados en el suelo y un espacio detrás. Tu cerebro se empeña tercamente en recordar las contingencias del mundo.

 

Tomado de http://juanat.wordpress.com/2008/04

 

Pero tus ojos saben que no hay suelo ni fondo ni objeto alguno. Tu mirada limpia sólo ve el color extendido sobre la superficie plana y una serie de formas más o menos rectangulares que han de entenderse como la proclamación de que el único mundo que hay en las obras de Paco Sanchidrián es el propio cuadro, es la pintura sin 'toque' mágico, como quería De Kooning, la pintura que se complace en sí misma.

 

Jesús Mazariegos

DAMIEN HIRTS. ¿EL ARTISTA PROVOCADOR O LOS ESPECTADORES INCOMODADOS?

  

El autor frente a una de sus obras más populares. La imposibilidad física de la muerte en la mente de algo vivo , un tiburón real suspendido en formol que en la actualidad tiene ya claros signos de descomposición

Tomado de http://www.descubrirelarte.es/?attachment_id=2682

 

Damien Hirst (1965) es quizás uno de los artistas más mediáticos (y por supuesto millonarios) del panorama artístico internacional que no ha dejado nunca indiferente al público desde su presentación mundial dentro del llamado Young British Artists (jóvenes artistas británicos) que fue promocionado por el controvertido coleccionista Charles Saatchi.

Su meteórica carrera artística está escalonada de escandalosas obras frente a las que la crítica se ha dividido, y mientras unos le consideran el sucesor de Warhol, el gran artista del momento, otros simplemente hablan de marketing, provocación gratuita y una nula capacidad artística.

No voy a entrar aquí en esta polémica (entre otras cosas porque su obra me parece muy desigual y tanto podría estar de acuerdo con las críticas como las alabanzas); simplemente me limitaré a señalar algunas de sus rasgos que a mi me parecen más interesantes.

 

 

San Sebastián, exquisita pintura

Tomado de http://www.operamundi-magazine.com/2012/04/primera-retrospectiva-del-polemico-damien-hirst.html

 

 

Por una parte (y aunque eso ya no sea una novedad desde el arte minimal) Hirts es un artista puramente intelectual que deja la realización de sus obras a técnicos especializados. Suya es la idea, simplemente, pero sus manos no se manchan con la materia, lo cual sigue molestando a muchos críticos, aunque esto sea algo tan habitual en la historia del Arte que los especialistas aún dudan entre las partes originales y las realizadas por los miembros del taller de las obras de Rafael o Rubens.

Por otra parte, sus famosas presentaciones en vitrinas de cristal ya las habían realizado Beuys o Koons, o el uso de materiales vivos tampoco ha sido una creación propia y existen numerosos ejemplos contemporáneos de ello (desde el Arte Póvera de los 60). Ni siquiera sus técnicas de conservación en formol son pioneras y ya existían antes de sus obras.

Frente a todo ello alguien se puede preguntar, ¿por qué es entonces tan famoso?

 

Quizás su éxito radique en la fuerza icónica de sus imágenes, como el tiburón con las mandíbulas abiertas que flota silenciosamente en el líquido azulado, dejando al espectador una sensación de inquietud verdaderamente palpable. Ya no es una representación, es una presentación de unas de las imágenes que más miedo nos pueden producir a nosotros, occidentales burgueses que nos bañamos en la playa cada verano y tenemos en nuestro inconsciente colectivo las imágenes de Spilberg.

Esta fuerza radica, además, en algo ya había descubierto los surrealistas. Mirad esta imagen.

 

 

Tomada de http://www.teinteresa.es/ocio/Hirst-pagan-millonada_5_674982503.html?itemId=11

 

No es sólo el animal real, es toda la carga de maldad, de brutalidad que nos descarga como una corriente eléctrica. Es una de las tácticas de Hirts, colocarnos ante nuestra parte más terrible, hacernos conscientes del grado de sadismo, venganza o violencia reprimida que tenemos cada uno de nosotros en nuestro interior. Acaso por eso nos perturban, igual que hicieron los surrealistas al utilizar los tabúes de la sangre, las vísceras, los excrementos o el sexo en los años 20 (como ya mencionamos al hablar de Bataille). Simplemente habría que volver a ver el famoso Perro Andaluz de Buñuel  o estas obra de Óscar Domínguez

 

 

Óscar Domínguez. Máquina de coser electrosexual. (1933)

 

 

Quizás sea este su mérito, contar lo innombrable, lo que la buena educación, la memoria colectiva o lo políticamente correcto nos impiden. Hacerlo, además, de una forma efectista que prescinde de lo estético para brutalizar aún más la sensación

 

 

 Tomado de http://luz-sonriente.tumblr.com/post/34302671294/damien-hirst-verity-ligier-degas-crossover


Pero en Hirts hay otra constante que se utiliza como forma de conmoción. La muerte. Su tratamiento vuelve a recordar al surrealismo. La muerte como una sociedad secreta, como diría Bretón en su Manifiesto Surrealista de 1924. Un lugar previsto, una cita ineludible que pese a adornarse con diamantes (o precisamente por ello, por confrontarse con el brillo y lujo inútil que tienen los diamantes en la muerte) crea una potente imagen que juega entre lo macabro y lo obsceno (aunque no tenemos, curiosamente, esa sensación cuando vemos ejemplos muy semejantes, como la famosa máscara funeraria de Tutankamon; pues acaso el tiempo, su pátina, llena de un cierto sentido estético a ese lujo aterrador y lo hace pasar por arte)

 

 

 

Por el amor de Dios. Calavera real con diamantes engastados

Tomada de

http://blogs.guardian.co.uk/art/2007/05/27-week

  

 

 

 

Máscara de Tutankamon.

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Tutankamon

 

Y la comparación no es gratuita. Una de las obras exhibidas en su última muestra que ha batido todos los records de venta es precisamente una vaca casi sagrada, nimbada y con las pezuñas doradas, como si fuera el Buey Apis redivivo.

 

 

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Becerro de oro

Tomadas de http://kinua.blogspot.com.es/2008/11/hirst-horsch-de-arte-contemporneo-y.html


En este sentido, una de las pocas obras que he podido ver directamente del autor, me impresionó, lo reconozco. Se trataba de la llamada Trampa para moscas. Una gran vitrina dividida en dos espacios intercomunicados. En uno de ellos había larvas de moscas que iban naciendo, alimentándose del azúcar de un platillo. Al desarrollar sus alas, algunas de ellas pasaban por azar al otro habitáculo en donde existía una trampa eléctrica en donde las moscas se achicharraban (como las que existen en algunos bares de carretera), dejando el suelo de cristal tapizado con sus cadáveres.

 

 

Trampa de Moscas

Tomado de http://www.dobleclic.com/%C2%BFdamien-hirst-arte-o-especulacion/damien-hirst-thousand/

 

Realmente la metáfora no podía ser más evidente. Somos como moscas que nacemos y morimos ante la mirada impávida del espectador. Un verdaderamente terrible Gran Hermano que se desarrolla ante nuestros ojos que ven pasar el tiempo como si fuéramos dioses menores de las moscas.

 

 

Otro tema sería el de los medicamentos, pero eso lo dejaremos para otro día, pues esta noche es Halloween y creo que con estas imágenes ya es suficiente para las peores pesadillas.

 

Y para que no sea todo tan terrible os presentamos definitivamente a Biombito disfrazado del fantasma. Feliz fin de semana de miedo.

 

 

Vicente Camarasa

ALGUNAS PREGUNTAS DE LA NOCHE EN BLANCO

 

¿Cuándo empieza esto? Pues vaya… y, ¿sólo es esto? Esta cola, ¿para qué es? Y Aquí ¿qué hay? XD, XD, XD…

 

 

Salí a la calle, la verdad que sin muchas expectativas (el año anterior me volví bastante frustrada). La primera parada fue ante la pantalla ¿gigante? del teatro de la opera para intentar ver “Cavallería rusticana”. Cual fue mi sorpresa que pudimos disfrutar de silla y todo. A los cinco minutos de empezar la representación, comenzó el movimiento y el sonido ambiente: un continuo ir y venir de gente que se sentaba, levantaba… y ¡charlaba! Gente llena de prisa (y bastante maleducada) que no sabían estarse quietas durante la escasa hora que duró la representación. Y yo preguntó: ¿a qué fueron? (esto estaba claro que era una ópera)

 

Después nos acercamos al templo de Debod para ver la instalación del mar: consistía en una iluminación especial del templo acompañado del sonido de las olas del mar. La gente llegaba en riadas y se distribuía alrededor con las expectativas muy altas y dispuestas a esperar: “¿cuándo empieza esto? No. Esto no empieza. Es esto. Pues vaya y… ¿sólo es esto?”

 

Continuamos paseando por la Gran Vía en busca de los famosos patitos de la Cibeles (Los patitos estaban a la altura: francamente me pareció una de las mejores propuestas de la noche). Por el recorrido fuimos encontrando varias instalaciones más y, por supuesto, las mismas frases: ¿Aquí que se ve? ¿Esta cola para qué es? Ah, ni idea, nosotros nos hemos puesto aquí porque había gente.…. Por Dios, por Dios, por Dios

 

De Cibeles al Reina Sofía surge una nueva pregunta: ¿Por qué la gente es capaz de esperar una cola de dos horas para entrar a ver un museo que ignora durante el resto del año? Los cuadros que hay dentro son los mismos y además también hay muchos horarios en los que el museo es gratuito. ¿Merece la pena?

 

Reflexión de vuelta a casa mientras viajabas como sardinas en latas en un metro que tarda diez minutos en llegar a la estación: Realmente ¿merece la pena la cantidad de dinero que nos gastamos entre todos para pagar la noche en blanco o no sería lo mismo si la ciudad fuera simplemente peatonal y la gente pudiera pasear por la Gran Vía, la Calle Alcalá y el paseo del Prado en una noche de luna llena?

Yo creo que igualmente los madrileños estarían en la calle, pues lo que realmente nos ilusiona es hacernos una foto sentados en la mitad de la calzada de la Gran Vía.

 

Cayetana

 

 

LA NOCHE EN BLANCO. UNA OPINIÓN PERSONAL

Este año realmente me gustó. Tal vez tuve la suerte de encontrar las cosas o quizás me planifiqué mejor. Evidentemente es una opinión personal, pero algunas de las instalaciones me parecieron más adecuadas, aunque hubo también mucho de relleno, como siempre.

 

Si tuviera que destacar algunas cosas, la instalación del templo de Debod, iluminado en azul y con el sonido de las olas del mar me pareció muy sugerente.

 

 

 

La fotografía de Chema Madoz es realmente espectacular, mitad luna, mitad cacerola, como un gong. Este fotógrafo siempre sorprende.

 

Hubo una instalación en la plaza de Vázquez de Mella que a mí me pareció fantástica. El enorme panel de bombillas recreaba la cantidad de luz (y de calor) que hacía en ese mismo momento en nuestras antípodas.

 

También me fascinaron los graffitis proyectados por la Caixa-Fórum sobre su fachada, que se iban haciendo al ritmo de una persona voluntaria que se movía entre unos detectores de movimiento.

 

Pero si tengo que ser sincero, reconozco que me encantaron sobre todos los patitos amarillos flotando en la Cibeles y Neptuno. Tal vez estén cerca (o lo sean) horrores floridos, pero había en ellos un punto de juego, de inocencia frente a las grandes fuentes y su solemnidad.

 

Luego, evidentemente, otras cosas me dejaron bastante frío, como el montaje de la Puerta de Alcalá o los besos del Palacio de Telecomunicaciones, aunque las verdaderas performances de la noche fueron una espléndida luna llena que te ibas encontrando tras cada edificio y las calles llenas de gente. Era impresionante andar por medio de la Gran Vía y Alcalá, como si de pronto pudieras apropiarte de tu propia ciudad y pasearla como si fuera un pueblo.

 

Ésta es mi opinión, aunque muy probablemente cada uno tendrá su propia noche en blanco y me encantaría que me mandarais fotos y comentarios sobre la vuestra para ir haciendo así un puzzle de todo lo que sucedió el sábado por la noche.

 

Vicente Camarasa

 

REGRESA LA NOCHE EN BLANCO. 2008

El próximo sábado 13 de septiembre se celebrará en Madrid (junto a otras ciudades europeas) la tercera edición de la Noche en Blanco. Coincidiendo con la luna llena, y ya en su tercera edición, la ciudad se convertirá durante una noche en un lugar distinto, lleno de eventos culturales que pasan de la música, el teatro, la literatura, el arte…

Así es como se anuncia esta nueva edición de una idea comenzada en París a la que se han ido uniendo varias capitales europeas. Pero, ¿qué es la Noche en Blanco?

Realmente no sabría definirlo, pues he asistido a las dos anteriores y en cada ocasión me ha parecido una cosa totalmente diferente.

En la primera de ellas, con bastantes problemas de organización, la sensación fue, sin embargo, magnífica. A eso de la 11 se llegó a cortar el tráfico se llegó a cortar el tráfico en Cibeles y por fin (y sin necesidad de ser jugador del Real Madrid) todos los que estábamos por allí nos pudimos acercar a una Cibeles iluminada en distintos colores.

 

Se pudo también visitar lugares hasta entonces desconocidos (como el jardín de la Capitanía del Ejército, junto a Cibeles, o la primera planta de la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor).

 

Instalación en Jardines ejército (Segunda edición, 2007)

 

Pero lo más especial de aquella noche fue una extraña borrachera urbana. La gente iba y venía por las calles cerradas al tráfico haciendo suya la ciudad, con una alegría extraña que a mi me recordó ese sentimiento de libertad que se tiene en la madrugá sevillana. Una noche distinta, un paréntesis en donde Madrid se mostraba distinto, accesible, lleno de sugerencias artística por cada lugar que pasaras.

 

La segunda edición fue, al menos en mi caso, muy distinta. Acaso fue por unas expectativas muy altas, pero lo cierto es que la organización de las actividades y una desagradable lluvia al principio de la noche, hizo de ésta algo muy diferente.

Las colas en los grandes museos abiertos por la noche se repetía, y también la cantidad de gente, pero apenas si se podía ver nada, y lo que se lograba ver era de una calidad bastante mediocre. La borrachera de ciudad no apareció y muy pronto se encontró a la gente deambulando sin destino, quejándose de la dificultad para ver algo interesante.

 

Pese a todo, yo volveré a ir en este tercera edición, y os invito a que lo hagais, pues vete a saber qué ocurrirá esta vez. Este tipo de experiencias es necesario vivirlas, aunque sea para defraudarse, pues las distintas obras, el ambiente y el puro azar de encontrarse algo distinto, no es habitual en una gran ciudad como Madrid.

Pero si os animáis, tened en cuenta algunos consejos.

Por supuesto el coche está prohibido y sólo será un problema. Mejor el metro para acercarse (han ampliado su horario hasta las tres).

También está prohibida la visita a Museos abiertos normalmente. Las colas son inmensas y, por regla general, suelen mostrar sólo una pequeña parte de sus colecciones.

La noche se puede hacer de dos maneras distintas. Se puede organizar la visita  por adelantado. Para ello lo mejor es consultar la página de Comunidad de Madrid (pinchar aquí)  ir eligiendo lo que más interesa sobre un plano, tener en cuenta los horarios, (pues las actividades se solapan) y, sobre todo, las distancias.

Otra fórmula es la de dejarse llevar por el azar. Si optáis por ésta, el grueso de las actividades se encuentran entre Colón y el Reina Sofía, por el Prado-Recoletos y también la Puerta de Alcalá). Te puedes perder cosas interesantes, pero queda el juego de encontrarse con las cosas sin darse cuenta, dejarse sorprender por ellas.

 

Sea como fuera, si os animáis, llevaros la cámara, pues seguro que os encontraréis algo interesante. Luego, si os animáis, podéis mandar vuestras fotos y comentarios (más de sensaciones que técnicos) a mi correo para hacer así una especie de puzzle subjetivo de esta noche que puede ser mágica o penosa, quien sabe, aunque merece la pena atreverse.

 

Vicente Camarasa

(Aviso, gran parte de las cosas son de arte ultracontemporáneo, aunque también se puede ver iluminaciones interesante de edificios y, sobre todo, visitar algunos lugares muy difíciles de ver en condiciones normales)

UNA INSTALACIÓN TERRIBLE SOBRE LAS VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA. BERLÍN

Quizás hubiera sido mejor haber redactado estas líneas en el artículo en. CUATRO INTERVENCIONES URBANAS EN BERLIN , pues también habla de la memoria de una manera magistral. Sin embargo me causó tal impresión que he querido ponerlo a él sólo.

También lo hice para poder explicar qué es eso de una instalación, práctica sumamente habitual en nuestro arte actual.

En el fondo se trata de salirse de los límites marcados tradicionalmente entre pintura, escultura y arquitectura. Pues una instalación es una mezcla de las tres: un lugar que es ocupado por pinturas, esculturas u objetos en donde lo que más importa no es cada cosa en particular, sino la creación de todo un ambiente, normalmente paseable, que hace poner en funcionamiento varios sentidos más allá de la pura mirada.

 

 

El espacio se encuentra dentro del Museo judío de Berlín y se trata de una sala alargada de paredes de hormigón lisas, techos muy altos y  suelo cubierto por caras hechas en hierro que se apilan sin orden por todo el suelo.

 

 

Pero lo importante no es esto, sino lo que ocurre cuando entras en la obra y comienzas a andar sin rumbo por ella. Por mucho cuidado que tengas, los pasos crear unos desagradables ruidos metálicos sobre el montón de caras. Ruidos que el recinto amplifica.

Tu caminata crea, por tanto, una música macabra que recuerda a una maquinaria inmensa, al ruido de la guerra, de caballos trotando sobre ruinas. Algo verdaderamente no humano sobre aquellas caritas que son pisadas una y otra vez, como si fueras realmente tú quien produjeras su tragedia.

 

 

La sensación no se puede recrear en palabras, sólo decir que la luz, en unos lugares clara, en otros muy tenue; los ruidos, las paredes lisas como las de una cárcel o un cementerio, las caras hechas de gestos simples, tus pies que las pisan, el ambiente lleno de ecos… pone verdaderamente los pelos de punta en esta obra dedicada a todas las víctimas de la violencia.

 

Si vais a Berlin no os lo perdáis; merece la pena

 

Vicente Camarasa