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Arte griego

LOS ÓRDENES CLÁSICOS GRIEGOS

 

Aunque ya lo habían utilizado los egipcios, serán los griegos los que le darán toda la importancia a la columna y su parte superior (el orden), creando con ellos el módulo o medida matemática que sirva para crear el resto de las proporciones del edificio, consiguiendo así su armonía o belleza característica.

 

El orden dórico, el primero en aparecer, es el más robusto y menos decorado.


 

 

 

 

En Asia Menor aparecería el orden jónico, más esbelto y con dos volutas características.

 

 

 

El último de los órdenes griegos (ya en etapa helenística) será el orden corintio, que sólo se diferencia del jónico en el capitel, que tendrá hojas de acanto y tallos enrollados (caulículos)

 

Todas las imágenes tomadas de

http://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Arquitectura_de_la_Antigua_Grecia

 

 

El arte romano heredará los órdenes clásicos griegos aunque con algunas modificaciones, como puedes ver aquí

 

Para ver más imágenes existe una magnífica presentación en

http://artesauces.blogspot.com/2008/10/repasar-el-arte-griego.html


 

Vicente Camarasa

DOS MÉNADES EN EL PRADO. DE KALIMACOS A SCOPAS O LA FRONTERA DEL CLASICISMO

 

Ménade de Scopas.

Tomado de historiadelartecad.blogspot.com.

En la exposición Entre Dioses y hombres que ofrece al Museo del Prado hasta abril de 2009 nos podemos encontrar un buen puñado de obras maestras que iremos comentando.

Abrimos el comentario con dos esculturas paradigmáticas que nos pueden explicar el paso del clasicismo al postclasicismo (o segundo clasicismo, o época manierista) que se produce en el paso del siglo V al IV.

 

Se trata de dos Ménades

En la mitología griega, las Ménades son seres femeninos divinos relacionados con el dios Dionisios. Las primeras ménades fueron las ninfas que se encargaron de su crianza, y que posteriormente fueron poseídas por él, quien les inspiró una locura divina Literalmente Ménades puede traducirse por "las que desvarían". Se las conocía como mujeres en estado salvaje con las que era imposible razonar. En los misterios de Dionisios, el dios del vino, la intoxicación les llevaban a un frenesí extático en donde danzaban violentamente y realizaban actos de derramamiento de sangre, sexo y mutilación.

Sobre este tema la exposición muestra varios relieves atribuidos a Kalímacos, propiedad del propio museo. Este escultor, acaso uno de los inventores del capitel corintio junto a Calícrates, se caracterizó por ser el canto de cisne del periodo clásico. Heredero directo de la estética de Fidias utilizó una expresión elegante y refinada, tanto en las posiciones de sus figuras como en el juego de los paños que caen en elegantes y curvilíneas pliegues creando un ritmo ondulante que nos puede recordar al renacentista Botticelli.

 

 

Ménade. Atribuida a Kalímacos

Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:M%C3%A9nade_relieve_romano_(Museo_del_Prado)_04.jpg

 

La anatomía guarda un canon esbelto y una expresión corporal que intenta unir la exquisitez con un movimiento continuo pero suave, con una leve melancolía en el rostro que luego tomará Praxíteles y el uso de la técnica de los paños mojados (inventada por Fidias) que permitía un doble juego visual, el ritmo curvilíneo de los paños que, tan pegados al cuerpo, permiten también el descubrimiento del desnudo también ondulante, con una sensualidad que, no se desborda, gracias a la contención del gesto de la cara.

 

 

 

Ménade. Atribuida a Kalimacos

Tomada de http://commons.wikimedia.org/wiki/Image:M%C3%A9nade_relieve_romano_(Museo_del_Prado)_02.jpg

 

Nos encontramos, por tanto, en el ideal clásico de armonía total, de movimiento suave y controlado, tanto como la propia expresión, que siempre guardará una calma imperturbable. El control de la razón sobre los sentidos y las pasiones, un equilibrio delicadísimo que muy pronto empezará a tener grietas, estallando en el siglo siguiente.

 

Frente a esta suavidad la Ménade de Scopas nos muestra un completo giro de la escultura griega al que se llamará post-clasicismo. El patetismo, así llamado por el predominio del pathos (el sentimiento) elimina la armonía.

 

 Ménade. Scopas

Tomada de http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Scopas

 

Las diferencias externas son bien evidentes. Frente al movimiento sinuoso pero controlado de Kalímaco, pasamos a otro de gran brusquedad y tensión. Además, el movimiento clásico era una cuestión cerrada, es decir nacía y moría en la propia escultura, sin relacionarla con el exterior. Se trataba de una obra autónoma que se movía dentro de un marco ya fijado de antemano (como es evidente en los relieves de Kalímacos), dejando al espectador al margen del mismo, y permitiéndole así poder ver y deleitarse sin ninguna angustia propia en los juegos de curvas y movimientos.

Por el contrario, Scopas hace de pronto entrar al espectador en escena. Le obliga a implicarse en la obra de varias formas. Por una parte le incita a moverse en torno suyo (cosa impensable en el clasicismo que daba una primacía absoluta a la visión frontal). De esta manera, el espacio aparece, pues ha de pasearse, y la percepción se multiplica, pues ya no hay una vista preferente sino una suma de vistas parciales, de momentos frente al todo clásico, el absoluto.

Si eso fuera poco, Scopas no finaliza el movimiento en la propia escultura, sino que deja que el espectador pueda seguir ese movimiento en hélice hacia el infinito. Sus ojos, por mucho que quieran fijarse en un solo punto, son obligados casi sin quererlo a ascender por la escultura, moverse de nuevo hasta salirse de ella.

La escultura sale así de sí misma y nos lleva a un espacio exterior por medio de una línea helicoidal que volveremos a encontrar en el Laoconte y más tarde Miguel Ángel utilizará con fines muy parecidos y conocemos en arte, línea serpentinata.

 

 Esclavo. Miguel Ángel (Manierismo)

 

 

Por otra parte, del rostro y el cuerpo ya no se limitan a una expresión de un sentimiento suave. Por el contrario, Scopas busca entrar en la psicología de la Ménade, robar los sentimientos para incluirnos en ellos. Con ello la escultura pierde su autonomía clásica y necesita un espectador que la contemple y la sienta. Hay un constante interés por eliminar cualquier estado de calma para provocarnos unas emociones angustiosas, tensas generadas por el movimiento, el claroscuro o el escaso pulimento de la figura que ya ha roto la belleza y se inclina claramente a la expresión, como volveremos a ver en otra de sus obras cumbres, MELEAGRO

 

 

Meleagro, Scopas.

Fíjate en la expresión, especialmente potente en los ojos, que se han rehundido para crear sombras (claroscuros) en ellos

Tomado de wikipedia

 

Como puede verse en la comparación de estas dos esculturas hemos pasado de la armonía a la tensión, del movimiento controlado al tenso, inacabado; de la estatua autónoma en su propia belleza a la que necesita al espectador que la gire y la sienta; de la belleza a la expresión; de la razón a los sentimientos. Todo un cambio profundo que, según las teorías de Wölfflin o Focillon es una constante en la historia del arte.

Si queréis verlo, esto se volverá a producir en el paso del Renacimiento al Barroco. Si tomáis la típica historia de David (joven que derrotará al gigante Goliat) podréis ver todas estas características en la comparación entre la que hace Donatello en el siglo XV (Renacimiento. Quattrocento) y la de Bernini en el XVII (Barroco)

 

 

David de Donatello (Quattrocento. Renacimiento)

 

David de Bernini (Barroco)

Tomada de enclasedearte.wikispaces.com

 

Vicente Camarasa

LOS ORÍGENES DE LA ESCULTURA GRIEGA. EL ARTE GEOMÉTRICO QUE PICASSO NOS ENSEÑÓ A MIRAR DE NUEVO

 

 

 

 

 

Caballo-trompeta de la época geométrica griega.

 

Podríamos establecer la invasión de los pueblos del Mar (acaso los dorios, en torno al 1200) como el final de la etapa prehelénica (cicliadas, minoico y micénico) y el comienzo verdadero del mundo griego.

A partir de entonces el arte ha distinguido varias etapas. Nosotros nos ocuparemos de las dos primeras, la Edad Oscura (cuyo final será el arte del periodo geométrico) y la polis arcaica (el arte arcaico)

Durante el Periodo Oscuro se advierte un descenso brusco de todas las formas artísticas (y en general culturales) del que no se recuperará el mundo griego hasta el siglo  VIII

Comenzará entonces el llamado arte geométrico, especialmente importante en lo que se refiere a la cerámica y los pequeños bronces que se caracterizan por su esquematismo. Frente a lo armónico que caracterizará el clasicismo del V a C., estas figuraciones tienen más de arte prehistórico o arcaico.

Si os fijáis en estas fotografías (Museo Nefertiti de Berlin) representan especialmente animales por medio de la técnica de cera perdida (se hace la figura en cera, se recubre de barro y, al calentarla, la cera sale por unos agujeros dejados para este fin, quedando un molde hueco que se llena de bronce. Sólo es viable para pequeñas figuras)

 

  

Como se pueden ver los rasgos son básicos, reduciendo la realidad a puras formas lineales, al igual que ocurre en la pintura de la cerámica del mismo momento, con sus famosos desfiles mortuorios (prótesis) en donde aparecían carros tirados por caballos y mujeres llorando (plañideras) que apenas si eran unos cuantos triángulos unidos

 

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Esta forma de reducción de la realidad se encuentra muy extendida por todo el mediterráneo en el primer milenio antes de Cristo, e igualmente la podemos encontrar en el mundo etrusco como en el íbero

 

 

Exvoto íbero. Museo Arqueológico de Madrid.

 

En realidad casi todas estas figuras son exvotos. Pequeñas ofrendas que se realizarán en los santuarios (como el de Olimpia), pidiendo algún tipo de intervención divina. Por ello será habitual la presencia de animales (el caballo como signo de prestigio de la incipiente aristocracia), guerreros (que buscan así la protección divina)…

Según vaya pasando el tiempo su esquematismo se irá reduciendo, encaminándose cada vez más hacia un cierto realismo que luego pasará a las esculturas en piedra. (Si os fijáis en la figura central de la foto seguro que a muchos les recordará las figuras de los kuroi de los que pronto hablaremos)

 

  

Lo que resulta verdaderamente curioso que casi veinticinco siglos después estas fórmulas de representación tan alejadas del realismo vuelvan a resurgir. Serán las Vanguardias históricas de principio del siglo XX las que redescubrirán este y otros artes considerados primitivos (máscaras africanas, arte egipcio, arte íbero, arte infantil en el surrealismo…) buscando una nueva forma de expresión más auténtica y verdadera que la de la pintura y escultura tradicional.

Nos encontraremos esta actitud en Brancusi, Matisse, los expresionistas alemanes del Puente o en Picasso.

Será el regreso a lo sencillo, a lo esencial; un proceso de lenta y paciente eliminación de los detalles hasta quedarse con el esqueleto de la realidad, tan simple como emocionante.

 

Para comprenderlo mejor, mirad este toro de Picasso


 

 

Tomado de unacatedravideo.wordpress.com

 

 

 

Seguro que algunos dirán: qué fácil, qué tontería… Eso también lo podría hacer yo…Pues a menudo se confunde lo sencillo con lo fácil, y se le da poco valor. Muchos creen que, por tener pocos trazos visibles, este tipo de dibujos carecen de mérito cuando es todo lo contrario. Lo más fácil es poner muchos detalles, esconder el motivo en miles de trazos o pinceladas, mientras que lo complicado es despojarse de todo y tener el valor de presentar la figura desnuda de cualquier tipo de decoración.

Tomado de lexchristianorum.blogspot.com.es

 

Quizás ahora sea el momento de volver al principio del artículo y remirar con ojos nuevos las figuras y dibujos sobre cerámicas de los primeros griegos. Tal vez no se vean ya de la misma manera y se pueda apreciar toda su fuerza expresiva.

Si lo conseguís le deberéis a Picasso que os haya limpiado la mirada de tanta historia del arte y os haya devuelto la capacidad de ver lo extraordinariamente hermoso que es la sencillez.

 

Vicente Camarasa

 

 

¡CUIDADO, ARTE GRIEGO! EL VERDADERO ROSTRO DE LO CLÁSICO

A menudo nos ocurre que, cuando estudiamos arte clásico, y en especial, arte griego, solemos cometer graves problemas de apreciación pues, como decía Benevolo, miramos el arte clásico con ojos y pensamiento moderno. Pongamos algunos ejemplos.

 

Discóbolo. Mirón

 

El espíritu clásico de la belleza suele ser un tópico en el estudio del arte griego, cuando realmente sólo podríamos hablar de él en la época severa (en su búsqueda de eliminar los rasgos arcaicos) y en el periodo clásico, el famoso de Pericles.

A partir del IV, sin embargo, este modelo de belleza basado en cálculos geométricos y aritméticos cede a favor de una mayor expresión, ya sea de fuerza y tensión (Scopas) como de una belleza amanerada, tan exquisitamente idealizada que rompe el canon, busca posturas elegantes pero inestables, de Praxíteles.

Luego, a partir del llamado helenismo de III, la tensión, el desgarro emocional, la fealdad incluso es la característica fundamental, y sólo el arte más clasicista (neoaticismo de Venus de Milo o el hermafrodita) intenta una cierta tranquilidad aunque llena de trampas en proporción, motivos…

Mirad estas fotos y podréis comprobar que todo el arte griego ni fue bello ni tendió a la idealización.

Metopa arcaica


 

 

Lisipo. Hércules Farnesio (Periodo postclásico, siglo IV a C)

 

 

Si esto pasa en la belleza de la escultura, aún resulta más problemático entender verdaderamente lo que pudo significar la arquitectura para los griegos. En primer lugar, y tal vez cegados por los tópicos de la Acrópolis, pensamos en una arquitectura monumental y extremadamente calculada. Pero ésta sólo fue la pública, mientras las casas privadas eran pequeñas y poco acogedoras. Incluso la idea del urbanismo griego que luego retomarían los romanos, es en realidad un invento de Hipódamos de Mileto en el siglo III, mientras la famosa Atenas de Pericles del V tenía, fuera de la Acrópolis y el foro, unas calles estrechas, sombrías, mal planificadas, con casas de materiales pobres y sin ningún tipo de ambición estética.

 

También en la arquitectura deberíamos tener en cuenta dos características propias. Por una parte ahora encontramos ruinas o, en el mejor de los casos, restauraciones más o menos afortunadas. Así, ver un templo sin techo o las columnas a la altura del pecho, difícilmente nos podemos hacer una idea del espacio arquitectónico griego, muy poco interesado en los interiores, por lo demás bastante oscuros y con escasa diafanidad.

 

 

Posible reconstrucción interior del Partenon con la estatua de Fidias de Atenea Partenos

Tomado de http://lamontalbana.blogspot.com/2007_06_01_archive.html

 

 

Por otra parte, y muy importante, sería el color. Nuestra memoria colectiva identifica el arte clásico con el mármol blanco, sin añadidos, tanto en arquitectura como en escultura. Sin embargo, esto es una invención del Renacimiento, pues de sobra conocemos que los templos y esculturas griegas estaban policromados, habitualmente en fuertes tonos…

Tomado de desvan-cultura.blogspot.com.es


Con solo pensarlo nos rompe por completo la idea de belleza clásica, ¿no es cierto? Pero es que esta belleza nunca existió realmente hasta el siglo XV y XVI en donde se decidió que la escultura clásica era monócroma (Donatello, Miguel Ángel…).

Fijaros en los originales (su propuestas de restauración) y lo que ahora conservamos y vosotros mismos os daréis cuenta de todo lo que puede cambiar el llamado arte clásico

 

 

Tomado de http://terraeantiqvae.blogia.com/2007/013101-el-museo-nacional-de-arqueologia-de-atenas-presenta-a-partir-de-hoy-una-exposici.php

 

 

Reconstrucción de Atenea Lennia de Fidias

Tomado de http://terraeantiqvae.blogia.

 

 

Como puede verse en estos pequeños ejemplos (habría muchos más y los podéis encontrar aquí ), lo que nosotros entendemos en la actualidad por arte clásico y lo que fue verdaderamente, dista bastante, pues en el fondo el arte clásico constituye para occidente más un mito que una realidad, algo conocido más por descripciones y copias (pensad que casi el 80% de la escultura griega es en el fondo una copia romana, a menudo de una calidad muy inferior a la que debió tener en su origen). Esto llega a crear múltiples variantes de las mismas obras griegas, según la copia romana elegida. En ese sentido es especialmente conocido el Diadúmeno que conserva el Prado que, por un error de restauración tiene la mano mal colocada

 

 

Diadúmeno como atleta que levanta los brazos para ajustarse la cinta del pelo (probablemente el más parecido al original)

 Tomado de

http://upload.wikimedia.org

 

 

Diadúmeno del Prado. Mira qué ocurre con su brazo izquierdo

Tomado de yoandynombrar.blogspot.com.

 

 

Nos movemos, por tanto, en un terreno resbaladizo, con el que tenemos que tener cuidado y, si podemos, distinguir el arte clásico real al que imaginaron (e incluso en numerosas ocasiones reinventaron) los renacentistas y neoclasicistas, que es el fondo la idea que tenemos nosotros en la actualidad.

La pregunta que se extrae de todo esto es clara. ¿Cómo es el arte griego, como nos han contado siempre y hemos visto en los museos o como era en el tiempo de los propios griegos?

 

Vicente Camarasa.

 

 

EL CONCEPTO DE BELLEZA EN EL HELENISMO. La Victoria de Samotracia

 

 

El concepto de BELLEZA es universal e innato al ser humano, sin embargo, éste ha ido cambiando con el paso del tiempo. Basta con recordar algunas obras del Barroco, por ejemplo Las Tres Gracias, donde Rubens pretende, a través de tres mujeres de canon opulento y piel muy blanca, mostrar un ideal de belleza que, posiblemente se encuentra muy alejado de nuestra sociedad actual y, desde luego de la que tenían los GRIEGOS

 

¿Recordáis lo que para ellos era lo bello?

Teniendo en cuenta que para ellos el hombre era el centro de la cultura y su RAZÓN la medida, lo bello era LO PROPORCIONADO, EQUILIBRADO Y ARMÓNICO (y de ahí la importancia que cobran LAS MATEMÁTICAS Y LA GEOMETRÍA, que garantizan la relación de las partes con el todo, CONSEGUIDO a través del módulo y el canon)

Aunque parece que todo lo anterior será una constante durante el arte griego, lo cierto es que seremos testigos de una evolución que abarca desde la fase arcaica, la fase clásica (con maestros como Mirón, Polícleto y Fidias, los cuales conseguirán la máxima armonía) hasta llegar a la etapa helenística donde primarán aspectos como la EXPRESIÓN y el DINAMISMO.

Esto se puede ver perfectamente a través de una OBRA ESPECTACULAR (ya no hecha a medida del hombre y su razón sino para crear sensaciones) que, aún con el tiempo transcurrido, sigue provocando la admiración de todos cuantos la contemplan (el propio Marinetti la definió como" la belleza de la velocidad"), LA VICTORIA DE SAMOTRACIA

 

 

La Victoria de Samotracia. Louvre

 

Elevada sobre la proa de un barco de piedra (y en un origen con una fuente a sus pies en la que se reflejaba), esta escultura de bulto redondo con una función puramente estética, parece estar dedicada a conmemorar una batalla naval en la cual se proclamaron vencedores los habitantes de Rodas quienes derrotaron a Antíoco III (de Siria). Con ello se simboliza EL TRIUNFO o LA VICTORIA


Una talla de grandes dimensiones para la que se ha empleado un material típico del arte clásico como es el mármol (en este caso de Paros) y cuya superficie no está del todo pulida gracias al excelente tratamiento que el autor hace de este material.

La composición es claramente abierta, a base de diagonales y curvas que no hacen sino generar un INTENCIONADO DESEQUILIBRIO, con un modelado que denota gran expresividad, donde juega un papel muy importante la luz para generar ese característico claroscuro (visible a través de los entrantes y salientes que genera el plegado de los paños)

 

 

La figura representa a una mujer alada que, con las ropas agitadas por el viento e impregnadas por la humedad, batiendo las alas se posa sobre la proa de un barco y se lanza a la conquista de los mares

 

Comentario

De esta obra tan sólo se conoce su lugar de procedencia (Santuario de Cabiros. Samotracia) pues existen diversas hipótesis acerca de su verdadero autor que hacen dudar entre un griego llamado Pithókritos o un habitante rodense. Sea como fuere, sus grandes dimensiones, la gran diagonal que genera su cuerpo (con la sensación de inestabilidad y consiguiente dinamismo) y el exquisito tratamiento de las telas que absolutamente nada tiene que envidiar a los "paños mojados" de Fidias nos hace encuadrarla en el ARTE GRIEGO y más concretamente en su última etapa o PERÍODO HELENÍSTICO (aproximadamente s. IV a.C), época caracterizada por el final de las guerras del Peloponeso y la posterior conquista de Roma.


Aunque ya desde la fase post.clásica o manierista se viniese anunciando una considerable pérdida de belleza y equilibrio a favor de lo anecdótico, con autores y obras como Hércules Farnesio (Lisipo) o Ménade ebria (Scopas), lo cierto es que será durante esta última etapa cuando se tienda a la barroquización , a un mayor dinamismo (tanto físico como espiritual) y a la visible ruptura de las proporciones (que anteriormente tanto habían preocupado y muy presente en la arquitectura a través de obras colosales como el Mausoleo de Halicarnaso o el altar de Zeus en Pérgamo que se alejan del clasicismo de la Acrópolis)

 

 

La gigantomaquia. Altar de Zeus en Pérgamo

 

También debemos destacar durante este momento la aparición de numerosas escuelas donde conviven el idealismo y el realismo, la belleza y la deformidad, temas dramáticos (como en la escuela de Pérgamo y sus famosos galos que representan el momento de mayor intensidad) y cotidianos (con magníficos ejemplos en las tanagras o esculturas de barro cocido que representan a mujeres ancianas en situaciones domésticas) hasta llegar a la Escuela de Rodas a la cual pertenece la obra que comentamos y algunas otras de suma importancia y que influirán en épocas posteriores como el Laocoonte (que representa claramente un tema trágico) o el Toro Farnesio. Junto a estas escuelas coexiste una tendencia algo más clasicista tal y como se observa en la Venus de Milo (con expresión melancólica) o el hermafrodita acostado donde no se observa esa barroquización y dinamismo propio de esta época.

 

En cuanto a sus influencias posteriores (además del ya citado futurismo), hay un cuadro capital del romanticismo que retoma la victoria para su personaje central, La Libertad guiando al pueblo, de Delacroix

 

 

La libertad guiando al pueblo

Extraído de wikipedia.

 

Actualmente la Niké de Samotracia se encuentra en el MUSEO DEL LOUVRE, pero si no queréis desplazaros hasta allí, existe una buena REPRODUCCIÓN realizada en RESINA DE POLIÉSTER y que se encuentra en la PLAZA DEL LABERINTO en Leganés (norte)

 

Mar San Segundo