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sdelbiombo. Una mirada artística al mundo

EL MUNDO DEL ROMÁNICO: LOS QUE LUCHAN, LOS QUE REZAN Y LOS QUE TRABAJAN. Adalberon De Laon

Ahora que hemos empezado a trabajar el feudalismo es muy interesante que conozcáis un texto que vamos a ver mucho en clase. Lo escribió un monje en el siglo X y nos habla de los tres tipos de personas que existen en este momento.

Leedlo despacio y comprenderéis lo que hemos estado viendo en clase

 

El orden eclesiástico no compone sino un sólo cuerpo. En cambio la sociedad está dividida en tres ordenes. Aparte del ya citado, la ley reconoce otras dos condiciones: el noble y el siervo que no se rigen por la misma ley. Los nobles son los guerreros, los protectores de las iglesias. Defienden a todo el pueblo, a los grandes lo mismo que a los pequeños y al mismo tiempo se protegen a ellos mismos. La otra clase es la de los siervos. Esta raza de desgraciados no posee nada sin sufrimiento. Provisiones y vestidos son suministradas a todos por ellos, pues los hombres libres no pueden valerse sin ellos. Así pues la ciudad de Dios que es tenida como una, en realidad es triple. Unos rezan, otros luchan y otros trabajan. Los tres órdenes viven juntos y no sufrirían una separación. Los servicios de cada uno de estos órdenes permite los trabajos de los otros dos. Y cada uno a su vez presta apoyo a los demás. Mientras esta ley ha estado en vigor el mundo ha estado en paz. Adalberon De Laon, (a.998).

 

 

Como cada uno de vosotros ocupa un puesto determinado, os he puesto unas imágenes románicas para que os busquéis

 

Nobles luchando en Estella. Los que mantienen el poder militar y gran parte del económico

Tomado de www.sasua.net/estella/articulo.asp?f=escudo

 

 

El clero que acompaña a la nobleza, el que reza y controla ideológicamente la sociedad gracias al miedo.

Tomado de www.1romanico.com/004/foto1.asp?CODF=00004963

 

Y por fin los campesinos no privilegiados trabajando la tierra para mantener el sistema

Tomado de

http://www.circuloromanico.com/index.php?menu_id=5&jera_id=71&page_id=188

 

Para saber más una magnífica página

http://www.circuloromanico.com/index.php?menu_id=5&jera_id=71&page_id=188

 

Vicente Camarasa

LAS JAPONERÍAS Y EL POSTIMPRESIONISMO

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Gauguin

 Hace unos días Ana ha publicado en su blog un ESPLÉNDIDO ARTÍCULO sobre la influencia que tuvieron los grabados japoneses en el arte impresionista y postimpresionista. Muy visual, comparándonos cuadros de unos y otros. En él encontraréis motivos, formas de componer, la importancia de la silueta…

 

Ante tamaño artículo a uno le quedan muy pocas cosas que añadir, y sólo me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre el espacio que sirva, sobre todo, de pequeño homenaje a quien nos está enseñando tanto durante los dos últimos años.

Si os fijáis en la foto que abre el post os daréis cuenta de que, además de la linea sinuosa (de la que también habla en su artículo Ana) hay una espectacular forma de concebir el espacio, tan atrevida que apenas si sabemos situar bien el punto de vista.

Esta nueva manera espacial será fundamental tanto  para los impresionistas, que picarán sus cuadros, como este ejemplo extremo de Monet

 

 

Tomado de

http://web.educastur.princast.es/ies/arzobisp/Alumnos/HISTORIA/arte/diapos.html

 

Como para los posimpresionistas.

Especialmente Gauguin y Cezanne se empeñarán en una batalla por reducir el espacio de cielo, y lo harán tomando puntos de vista angulados que terminarán por generar una especie de espacio apilado, en vertical, que adelanta ciertas ideas del cubismo. Fijaros en estos ejemplos.

 

 

 

Cezanne

 

 

 Gauguin

 

Imágenes postimpresionistas tomadas de http://es.wikipedia.org

 

Vicente Camarasa

LA ESCUELA DE CHICAGO. EL ORIGEN DEL RASCACIELOS

 Tomado de http://aprendersociales.blogspot.com/2009/06/louis-sullivan-en-nueva-york.html

 

1871. Un pavoroso incendio asola Chicago, uno de los mayores mercados de la carne de todo el mundo.

Ante el desastre, la mentalidad pragmática americana busca rápidas soluciones. Se necesitan construcciones que eviten las vigas de madera (como forma de oponerse a nuevos incendios) y una manera de mayor edificabilidad (que permita más alturas ante el precio tan alto del suelo)

Frente a estas necesidades, la potente industria siderúrgica de los Grandes Lagos y la tradición europea de la arquitectura del hierro y el cristal, darán la solución: el rascacielos.

 

Fue Le Baron Jenney quien dio con la clave a través de su estructura de pilares y vigas de metal (posteriormente recubiertos con cemento) que serán el verdadero esqueleto del edificio

 

 

Tomado de www.hispago.com/arquitectura/escuela-de-chicago

 

Gracias a este esqueleto todo podrá cambiar.

Mirad esta foto (moderna) de un edificio actual en construcción y os daréis cuenta de la revolución arquitectónica que supone este modelo. Todo el peso es sustentado por el entramado de vigas (en la actualidad suelen ser de hormigón armado) y las paredes se convierten en puros cerramientos sin valor estructural (ya no sujetan, son los llamados muros-cortina)

 

 

Gracias a ello se pudieron abrir muchas más ventanas, eligiendo para ello un sistema regular o modular (repetir sistemáticamente el mismo modelo, como ocurre en las casas actuales)

 

 

Tomado de http://aprendersociales.blogspot.com/2007/04/la-escuela-de-chicago.html

 

Pero además de las fachadas, el nuevo sistema permitió otra gran novedad: la planta libre. Los muros interiores ya no tienen que repetirse planta por planta, sino que (como realmente no sujetan) se pueden adaptar a las necesidades de cada una de ellas (creando espacios diáfanos para salas de reuniones o centros comerciales, parcelados para despachos o casas…)

Esto será fundamental para la futura arquitectura funcional (la función hace la forma de Le Corbusier, Mies van der Rohe, Meyer…)

 

Casa Saboya. Le Corbusier

Tomado de intro0o.blogspot.com/

 

Pero no deberíamos olvidar que aún nos encontramos en el siglo XIX, y pese a la mentalidad americana de lo práctico, aún la arquitectura quiere resultar bella. No nos debemos extrañar que nos aparezcan ideas que nos recuerdan a los historicismos europeos: como la idea del almohadillado que se recoge del renacimiento y los palacios italianos del Quattrocento, como en esta obra de Sullivan

 

Tomado de cv.uoc.edu/.../percepcions/perc100.html

 

Tomado de http://aprendersociales.blogspot.com/2009/06/louis-sullivan-en-nueva-york.html

 

O la idea de concebir el rascacielos como una gigantesca columna: con basa, fuste y un capitel superior que sería la cornisa superior, como en esta obra de Burnham

 

 

Tomado de http://www.artehistoria.jcyl.es/arte/obras/16978.htm

 

O la decoración vegetal típica del modernismo.

 

Para saber más

http://aprendersociales.blogspot.com/2007/04/la-escuela-de-chicago.html

http://aprendersociales.blogspot.com/2009/06/louis-sullivan-en-nueva-york.html

cv.uoc.edu/.../percepcions/perc100.html

www.hispago.com/arquitectura/escuela-de-chicago

 

Vicente Camarasa

 

HACIA UNA INTERPRETACIÓN DE LAS MENINAS

Le echábamos de menos a nuestro Jesús Mazariegos, pero otra vez lo volvemos a tener en el blog para deleitarnos.

Muchas gracias por seguir con nosotros

Te necesitamos tanto

 

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Meninas

 

(Basado en un artículo de Jonathan Brown)

 

¿Una escena intrascendente?

El cuado Las Meninas es considerado, desde hace tiempo, como una de las obras maestras del arte occidental. Para muchos es "el cuadro de los cuadros", el más alto exponente al que ha llegado la pintura. Al observarlo, enseguida surge la contradicción entre forma y contenido. Su gran tamaño y su insuperable técnica contrastan con lo intrascendente del argumento: un grupo informal de personas en el estudio del artista.

Esa tensión entre forma y contenido es la que justifica la irresistible fascinación que el cuadro ha ejercido sobre escritores y artistas. Críticos, eruditos, poetas, autores teatrales y filósofos, han intentado llegar a su esencia buscando una explicación definitiva de su significado. Actualmente no existe una respuesta completa ni segura a los enigmas que el cuadro ofrece.

Se sabe, desde hace tiempo, quiénes son sus personajes. Ya en 1724, Palomino había identificado a casi todas las personas que aparecen en el cuadro. En el centro del primer plano se encuentra la infanta Margarita María, atendida por dos damas de honor o meninas: la de la izquierda es María Agustina Sarmiento, quien ofrece agua a la Infanta en una jarrita de barro, la del otro lado es Isabel de Velasco. En el ángulo derecho están los enanos Mari Bárbola y Nicolás Pertusato. El plano medio lo ocupan doña Marcela de Ulloa, señora de honor, y un guardadamas sin identificar. Tras ellos, en la puerta abierta, está José Nieto, aposentador de la reina. Al lado izquierdo está Velázquez. En la pared del fondo, reflejados en el espejo, están los reyes Felipe IV y Mariana de Austria.

Los intentos de comprensión de la escena se pierden en un bosque de especulaciones. Nadie se pone de acuerdo sobre qué hacen las figuras y por qué razón se ha formado el grupo. En el inventario de 1666, el cuadro se titula “Su alteza la Emperatriz con sus damas y un enano”. En 1734 se le menciona como “La familia del rey Felipe IV”.  En 1843 recibió en nombre de “Las Meninas” cuando Pedro de Madrazo lo incluyó así en el catálogo del Museo del Prado.

 

Una intención muy especial

A finales del siglo XIX el cuadro se interpretaba como una pintura de género de inigualable espontaneidad y verosimilitud, es decir, como una instantánea de la vida de palacio captada por un agudo observador y comparable a una fotografía. En 1949 Charles Tolnay publicó un artículo en el que ofrecía una lectura de Las Meninas como alegoría de la creación artística, donde el pintor ha puesto especial énfasis en plasmar el proceso espiritual y subjetivo de la creación artística. Esta vía de interpretación es la que ahora se sigue, pero insistiendo en la importancia que se da al status social del arte de la pintura.

No hay duda de que Velázquez quiso hacer una pintura fuera de lo ordinario, con una clara voluntad de maravillar al espectador. El tamaño, la compleja composición y la insuperable técnica, son signos que denotan una deliberada voluntad de crear una pieza muy especial. Entonces ¿qué esperaba Velázquez demostrar con tan prodigiosa exhibición de talento?

Volviendo a mirar el cuadro, ¿qué es lo que sucede dentro de él? El análisis del argumento arranca de una de las cualidades más llamativas de la obra: la sensación de movimiento paralizado que se deduce de las actitudes y miradas de los personajes, así como la mirada que dirigen hacia fuera tres de las figuras. El grupo de personas del interior del cuadro es interrumpido por algo que sucede fuera de los límites del cuadro.

La acción se desarrolla del modo siguiente. La Infanta ha venido a ver trabajar al artista y, en algún momento, ha pedido agua que ahora le ofrece la dama arrodillada de la izquierda. En el momento en que ésta le acerca a la princesa una pequeña jarra, el rey y la reina entran en la habitación, reflejándose en el espejo de la pared del fondo. Una a una, aunque no simultáneamente, las personas congregadas comienzan a reaccionar ante la presencia real. La dama de honor de la derecha, que ha sido la primera en verlos, comienza a hacer la reverencia. Velázquez ha notado también su aparición y detiene su trabajo con un gesto como si fuera a dejar la paleta y el pincel. Mari Bárbola también acaba de percatarse de la presencia de los reyes pero todavía no ha tenido tiempo de reaccionar. La princesa, que ha estado viendo cómo Nicolás Pertusato jugaba con el perro, mira de repente hacia la izquierda, en dirección a sus padres, aunque su cabeza aún está vuelta en dirección al enano. Esta es la razón del extraño efecto de dislocación entre la posición de la cabeza y la dirección de su mirada. Finalmente, Isabel de Velasco, ocupada en servir agua a la princesa, no se ha dado cuenta de la presencia de los monarcas. Lo mismo le ocurre a la dama de honor, en conversación momentánea con el guardadamas, el cual, por su parte, sí acaba de percatarse.

 

La presencia real

La llegada de los reyes no sólo aclara el efecto de instantaneidad y aclara las actitudes de las figuras, sino que, además, confirma el hecho de que el espejo de la pared del fondo refleja a las personas del rey y la reina. Los reyes, pues, están físicamente presentes en la habitación, hecho que Velázquez subraya convirtiéndolos en catalizadores de la acción. Todos los ojos se fijan o están a punto de fijarse en Felipe IV y su esposa. El atavío y la actitud del aposenta­dor de la reina también nos confirma la presencia real, pues, según la etiqueta de la corta, el aposentador tenía que estar  "al servicio de Su Majestad, con capa pero sin espada ni sombrero, para abrir las puertas según se le ordene. José Nieto está con el sombrero en la mano izquierda y la capa echada sobre los hombros, de pie frente a la puerta que acaba de abrir y por la que, enseguida, van a pasar el rey y la reina. Así pues, Velázquez nos ha proporcionado numerosas, aunque sutiles, indicaciones de cuál es el factor crucial de la pintura: la epifanía real.

A pesar de la apariencia intrascendente, lo que Velázquez nos muestra es un suceso verdaderamente extraordinario. No se conoce ninguna pintura anterior en la que se haya representado juntos a un monarca vivo y a un pintor en plena tarea. Por supuesto, Velázquez nos muestra al rey y a la reina indirecta­mente, por cortesía de su elevada posición. Igualmente, por razones de decoro, Velázquez no ha utilizado para la escena la habitación que usaba como estudio sino una mayor y más solemne.

La presencia de un monarca en el estudio de un pintor constituye un tópico tradicional de la teoría artística. Ya Plinio, en su Historia Natural, se refiere a que Alejandro Magno hacía frecuentes visitas al estudio de Apeles, al que concedió el privilegio exclusivo de pintar su retrato. Estas noticias de Plinio, muchos siglos más tarde, serían utilizadas como argumento en un debate teórico de la mayor importancia: la afirmación de que la pintura es un arte liberal y noble. En consecuencia, los pintores son verdaderos artistas con derecho a disfrutar de las ventajas de una elevada posición social.

En su batalla por conseguir que la pintura fuese aceptada como arte liberal, los teóricos utilizaron a menudo como arma las famosas relaciones entre Alejandro y Apeles. El argumento empleado era el siguiente: un arte favorecido por los reyes debía ser, ipso facto, un arte noble, pues un rey solamente honraría con su presencia y favorecería una actividad digna de su propia y exaltada condición. En consecuencia, la presencia del soberano ennoblecería el arte.

 

Dignidad y nobleza de la pintura

La batalla por la dignificación de la pintura había comenzado en Italia en el siglo XV y cosechó sus primeros triunfos en el siglo XVI. Un hito importante en este proceso se produjo en 1533, cuando Ticiano fue nombrado Caballero de la Espuela de Oro y Conde Platino por Carlos V. En la cédula de su nombra­miento se hace expresa mención del precedente de Alejandro y Apeles:  "Tus dotes como artista y tu genio para retratar personas del natural nos parecen tan grandes que mereces ser llamado Apeles de nuestro tiempo. Siguiendo el ejemplo de nuestros predecesores, Alejandro Magno y Octavio Augusto, de los que el primero sólo quiso ser pintado por Apeles y el segundo sólo por los más hábiles maestros, Nos hemos sido pintado por ti y has demostrado tan bien tu habilidad que nos ha parecido conveniente distinguirte con honores imperiales, como muestra de la estima en que te tenemos y para que sirva de memoria a la posteridad”.

Velázquez, que había viajado por Italia y que poseía un ejemplar de Plinio además de numerosos tratados italianos en defensa de la pintura, tenía que conocer bien estos hechos. Por otro lado, había recibido su formación en el taller de uno de los máximos defensores españoles de la dignidad de la pintura, su suegro, Pacheco. En diversos pasajes de Arte de la pintura, escrito por Pacheco, el autor se dedica a mostrar la nobleza de la pintura como arte liberal, echando mano de la anécdota del monarca que visitaba en el estudio a su pintor favorito. En el capítulo sexto del Libro Primero, titulado  De las honras favores que han recibido los famosos pintores de los grandes príncipes y monarcas del mundo, Pacheco insiste en la leyenda de Alejandro y Apeles y aduce el ejemplo moderno de Ticiano y Carlos V. El capítulo octavo del Arte de la pintura, lo titula  "De otros famosos pintores desde tiempo favorecidos con particulares honras por la pintura" y aduce ejemplos de artistas modernos que recibieron favores de príncipes y reyes, no dudando en escoger a su yerno Velázquez, situándolo a la par con los grandes pintores del pasado que habían recibido el mecenazgo y la amistad de los monarcas: no es creíble la liberalidad y agrado con que es tratado de un tan gran Monarca (Felipe IV), tener obrador en su galería y Su Majestad llave de él, y silla para verle pintar despacio casi todos los días.

Estas referencias nos proporcionan un amplio contexto para la interpretación de Las Meninas: en el lienzo vemos a Velázquez interpretando el papel de Apeles y a Felipe IV el de Alejandro. El paralelo resulta exacto porque Velázquez, al igual que Apeles, poseía el derecho exclusivo de retratar a su soberano. La conclusión es que Las Meninas puede ser considerado como el documento de unas relaciones excepcionales entre Velázquez y Felipe IV, relaciones que avalan la nobleza del arte pictórico.

 

En el propio cuadro hay muchas claves que ayudan a descifrar el gran jeroglífico que es Las Meninas, como la llave que Velázquez lleva en el cinturón, la temática de los cuadros de las paredes y el hecho de que fueran copias, la importancia de la perspectiva y de las matemáticas como cosa mental y no “manual” el tamaño casi natural de la obra, que permite al rey verla con absoluta propiedad, reflejándose en el espejo, etc.

La propia vida de Velázquez, la marginación que sufre en la corte por el hecho de ser pintor y su lucha por llegar a ser caballero, cosa que sólo conseguirá por la intervención directa del rey, es otra clave fundamental para entender el cuadro no sólo como proclamación de la nobleza de la pintura sino como afirmación de la posición en la corte del propio Velázquez.

En gran enigma es saber qué es lo que Velázquez está pintando. La tesis tradicional (al margen de la interpretación que se ha explicado aquí) es que está retratando a los reyes, aunque el bastidor parece demasiado grande para un retrato. Julián Gállego dice que Velázquez está pintando, precisamente, Las meninas, con lo que se alcanzaría un complicado juego conceptual digno de la mente del pintor, y con lo que la interpretación anterior se cerraría con absoluta coherencia: Velázquez está proclamando la nobleza de la pintura y su propia nobleza, y lo hace delante del rey, lo que quiere decir que el propio rey avala y respalda con su presencia tal manifiesto.

La pintura es noble porque está al servicio del monarca; y el monarca conoce y respalda esta afirmación.

 

Jesús Mazariegos

 

NUESTRO BELÉN. NAVIDADES 2009-2010

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Manualidades realizadas por Amparo Gómez-Rey

UN ARQUITECTURA ROMANA COMENTADA. EL PANTEÓN DE AGRIPA

 

Templo dedicado a todos los dioses consagrado en el 27 a.C. y reconstruido por orden de Adriano hacia el 120 d.C por Apolodoro de Damasco. Roma.

 EL COMENTARIO, TRAS SU REVISIÓN TEXTUAL Y FOTOGRÁFICA SE ENCUENTRA ALOJADO AQUÍ

LOS BELENES MALAGUEÑOS 2009 (Segunda parte. El aparato escenográfico)

 Junto a los belenes cofrades, me sorprendieron otros más recientes que utilizaban un gran aparato escenográfico para colocar las figuras, con numerosas escenas por completo apócrifas pero llenas de encanto

Os pondré una muestra de ellos. Las primeras fotos corresponden al de la Catedral .

 

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Éstas son del Ayuntamiento

 

 

¡Un Cristobalón!

 

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¡El torero!

 

La antigua ley mosaica

 

Un verdadero Canova y su Venus Borguese

La matanza de los inocentes

 

O el espantapájaros

 

Vicente Camarasa

 

LOS BELENES MALAGUEÑOS 2009 (Primera parte. Las cofradías)

 

Siempre atendemos a la escuela napolitana cuando hablamos de belenes pero olvidamos habitualmente que, mucho más cercanos, se encuentran los belenes andaluces. Esta escuela hunde sus raíces en nuestro siglo XVII y tiene como principales referentes a la Roldada y a su sobrino, Risueño.

 

 

Sus principales características entroncan con el mundo barroco-rococó de figuras idealizadas (en los principales personajes) o realistas en los secundarios, utilizando tanto la madera tallada (en imágenes de candelero que sólo realizan caras y manos, vistiéndolas después) como el barro cocido. Sin las exquisiteces napolitanas ni su sentido crítico muchas de las expresiones y gestos los vemos íntimamente relacionados con la imaginería pasionaria (Incluso se realizan figuras al tamaño natural que podrían ir perfectamente en un paso de Gloria)

 

 

Y es que mucha de su producción se encuentra íntimamente relacionada con el mundo imaginero y cofrade, siendo los mismos escultores de pasos los que realizan los belenes, como ocurre en la cofradía de Monte Calvario, en donde todas las figuras están realizadas por el escultor Antonio Eslava

 

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Aún más cercano a este mundo es el de la Cofradía de la Última Cena, que ha tomado imágenes de altar para reutilizarlas en el belén, como la magnífica Virgen central

 

 

La virgen dolorosa reconvertida en pastora

 

 

O esta exquisita Divina Pastora

 

 

O este ángel

 

 

Vicente Camarasa